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Unión Europea: las deficiencias en derechos humanos socavan la democracia y el Estado de derecho

El debilitamiento del compromiso con los derechos humanos erosiona a la Unión Europea dentro y fuera de sus fronteras

Un manifestante sostiene una bandera de la UE con la palabra “ayuda" escrita en ella, durante una manifestación en Budapest el 18 de mayo de 2025 contra un proyecto de ley que faculta al Gobierno para sancionar a las organizaciones de la sociedad civil y a los medios de comunicación que considere una amenaza para la soberanía del país. © 2025 FERENC ISZA/AFP a través de Getty Images

(Bruselas, 4 de febrero de 2026) – La falta de compromiso de las instituciones de la Unión Europea (UE) y de sus Estados miembros con la protección de los derechos humanos está deteriorando el Estado de derecho, reduciendo el espacio democrático y debilitando las salvaguardias existentes tanto dentro del bloque como a nivel internacional, señaló hoy Human Rights Watch en su Informe Mundial 2026.

Las políticas centradas en disuadir la migración, la normalización de discursos antigénero, antimigrantes y antidemocráticos, la aplicación incoherente de las normas sobre el Estado de derecho, la reducción del espacio para la sociedad civil y las acusaciones de aplicar una doble moral en la política exterior han debilitado los valores fundamentales del bloque.

“Desde la gestión migratoria hasta el Estado de derecho y la política exterior, la UE está desatendiendo los derechos humanos y la rendición de cuentas de formas que debilitan la democracia y dejan a las personas expuestas a sufrir abusos”, afirmó Benjamin Ward, director en funciones para Europa y Asia Central de Human Rights Watch. “Ante un mundo inestable y crecientes amenazas en Europa, es vital que la UE defienda de forma coherente los valores fundamentales de los derechos humanos”.

En la 36.ª edición, el informe mundial de 529 páginas de Human Rights Watch analiza las prácticas de derechos humanos en más de 100 países. En su ensayo introductorio, el director ejecutivo Philippe Bolopion señala que revertir la marea de autoritarismo que envuelve al mundo es el desafío de una generación. Ante la amenaza sin precedentes que supone para el sistema de derechos humanos la administración Trump y otras potencias globales, Bolopion insta a las democracias que respetan los derechos y a la sociedad civil a construir una alianza estratégica para defender las libertades fundamentales.

  • La Comisión Europea propuso un Reglamento de Retornos que ampliaría el uso de la detención para personas solicitantes de asilo y migrantes, eliminaría garantías frente a expulsiones inseguras y facilitaría la creación de los llamados “centros de retorno” en países fuera de la UE. Varios Estados miembros restringieron o suspendieron el acceso a los procedimientos de asilo sin que las instituciones europeas dieran una respuesta sustantiva, mientras que la Comisión avanzó hacia mecanismos que permitirían rechazar solicitudes de asilo de forma expedita y sin una revisión significativa.
  • Los Estados miembros siguieron retrocediendo en sus compromisos con el Estado de derecho. Pese a las vulneraciones persistentes por parte del Gobierno húngaro, el Consejo de la UE no tomó medidas decisivas para exigir responsabilidades a Hungría. En 2025, Hungría se retiró de la Corte Penal Internacional (CPI) y recibió al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu —reclamado por la CPI— sin detenerlo por crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad cometidos en Gaza.
  • La influencia creciente de partidos de extrema derecha y la adopción de sus posturas contrarias a los derechos por parte de partidos tradicionales alimentaron la discriminación contra comunidades marginadas, incluidas personas migrantes, musulmanas y lesbianas, gais, bisexuales y trans (LGBT). La Comisión aprobó y promovió la renovación de estrategias destinadas a proteger a grupos que enfrentan discriminación —mujeres, personas LGBT y comunidades racializadas—, pero propuestas clave como la Directiva horizontal de igualdad de trato, que busca cerrar importantes brechas legales frente a la discriminación por religión, discapacidad, edad y orientación sexual, permanecen bloqueadas.
  • Aunque hubo ciertos avances para reforzar la protección de los derechos económicos, sociales y culturales, la aplicación sigue siendo insuficiente en muchos Estados miembros, lo que dejó a 93,3 millones de personas (el 21 por ciento de la población) en riesgo de pobreza o exclusión social en 2024. El desempleo fue un factor determinante.
  • La UE adoptó nuevas sanciones contra Rusia y contra autoridades rusas por violaciones de derechos humanos y crímenes cometidos durante la invasión a gran escala de Ucrania. Los Estados de la UE reafirmaron su compromiso con la rendición de cuentas por los crímenes de guerra en Ucrania, pero a diferencia de años anteriores, el Consejo Europeo no expresó su respaldo a los procedimientos de la CPI relacionados con el país. La respuesta ante las atrocidades cometidas por las fuerzas israelíes en Palestina continuó siendo el asunto más divisivo entre los gobiernos de la UE, cuya renuncia a actuar aumentó tras el anuncio del alto el fuego en octubre.
  • La UE priorizó la cooperación en seguridad, comercio y control migratorio con líderes represivos en Turquía, Túnez, Egipto, los Estados del Golfo, China e India, en detrimento de la defensa de los derechos humanos en estos países.

Además del análisis sobre la evolución de la situación en el conjunto de la UE, el Informe Mundial 2026 incluye capítulos específicos sobre AlemaniaFranciaEspañaGreciaHungríaItalia, y Polonia.

“La UE puede —y debe— ser una fuerza positiva para las personas dentro del bloque y en el mundo”, afirmó Ward. “Pero para lograrlo, sus instituciones y los gobiernos de los Estados miembros deben asumir seriamente sus obligaciones de proteger y promover los derechos humanos y aplicarlas de manera coherente”.

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