Existen en Honduras gravísimos índices de criminalidad e impunidad de violaciones de derechos humanos. El índice de homicidios fue el más alto a nivel mundial durante 2014. La actuación de las instituciones a cargo de la seguridad pública sigue siendo en gran medida ineficaz y ha estado asociada con numerosos señalamientos de corrupción y abusos, mientras que las iniciativas que procuran reformar estas fuerzas no han conseguido avances importantes. Entre las personas más vulnerables a hechos de violencia se encuentran periodistas y activistas campesinos. Aun así, el gobierno no juzga a los responsables ni brinda protección a quienes se encuentran en riesgo.

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