A medida que a nivel global avanzan la urbanización y la industrialización, y a la vez se intensifican los efectos del cambio climático, las crisis ambientales tendrán consecuencias cada vez más devastadoras para la vida, la salud y los medios de subsistencia de personas en todo el mundo. La falta de regulación y cumplimiento normativo de la minería industrial y artesanal, las represas a gran escala, la deforestación, los sistemas de agua y saneamiento nacionales y las industrias altamente contaminantes pueden contribuir a que se produzcan un amplio espectro de violaciones de derechos humanos. Los activistas y ciudadanos comunes que defienden sus derechos a la tierra y al medioambiente pueden ser objeto de intimidación, persecución normativa y violencia letal. Las principales víctimas del daño ambiental suelen ser comunidades empobrecidas y marginadas, con escasas oportunidades de participar en forma genuina en las decisiones y los debates públicos sobre temas ambientales, y con acceso limitado a tribunales independientes donde obtener justicia y reparación. 

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