Europa debe acabar con los ataques de China al sistema global de derechos humanos

El presidente chino Xi Jinping está monitorizando la opresión más brutal y extendida de las últimas décadas. Se silencia a los disidentes. Se clausuran organizaciones cívicas. Ya no hay periodismo independiente. La comunicación por redes está restringida. Se está cuestionando la libertad limitada de Hong Kong. En lo que respecta a los uigures y otras minorías de musulmanes túrquicos de Xinjiang, Pekín ha erigido el sistema de vigilancia más intrusivo del mundo y ha detenido a más de un millón de personas para su adoctrinamiento forzoso.

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