La prohibición contra la tortura es un principio básico del derecho internacional. Tanto la tortura como el trato cruel, inhumano o degradante son prácticas prohibidas en todo momento y en todo lugar, incluso en épocas de guerra. Ningún tipo de emergencia nacional, por grave que sea, justifica su uso en ningún supuesto. Ninguna persona debe ser enviada de regreso a un sitio donde podría sufrir torturas. Sin embargo, numerosos países y grupos armados han practicado torturas. Human Rights Watch documenta el uso de la tortura en todo el mundo. Hemos asumido el compromiso de ejercer presión sobre las autoridades gubernamentales para que adopten medidas de prevención de la tortura, y lleven ante la justicia a quienes cometen estos actos. También trabajamos para asegurar que las víctimas de tortura obtengan resarcimiento, incluido el derecho exigible a una indemnización justa y adecuada, y a una rehabilitación integral.

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