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EE. UU./Israel: Ataque contra escuela en Irán debe investigarse como crimen de guerra

Habrían muerto numerosos civiles, incluidos niños y niñas; se necesita una investigación exhaustiva

Secuelas del ataque perpetrado el 28 de febrero de 2026 contra una escuela en Minab, al sur de Irán.   © 2026 Abbas Zakeri/Mehr News/WANA (Agencia de Noticias de Asia Occidental) vía Reuters
  • El ataque que tuvo lugar el 28 de febrero de 2026 contra una escuela primaria en el sur de Irán fue un ataque ilegal en el que habrían muerto numerosos civiles, incluidos niños y niñas en edad escolar.
  • El derecho de guerra prohíbe los ataques si el daño previsto a civiles y bienes de carácter civil es desproporcionado en relación con el beneficio militar que se espera obtener con el ataque. 
  • Estados Unidos e Israel deberían analizar de inmediato su responsabilidad por este ataque y hacer públicos los hallazgos. La parte responsable debe rendir cuentas en forma total por los daños causados a civiles y asegurar que respondan los responsables, incluido el enjuiciamiento de todos aquellos que tengan responsabilidad por crímenes de guerra. 


(Beirut) – Un ataque ilegal contra una escuela primaria en el sur de Irán ocurrido antes del mediodía del 28 de febrero de 2026, en el que habrían muerto numerosos civiles, incluidos muchos niños y niñas, debería ser investigado como crimen de guerra, señaló hoy Human Rights Watch.

El ataque fue perpetrado como parte de cientos de ofensivas lanzadas en distintas partes del territorio de Irán por fuerzas israelíes y estadounidenses en la mañana del 28 de febrero. Ni Estados Unidos ni Israel se han atribuido la responsabilidad del ataque, y un portavoz de las fuerzas militares israelíes dijo a Human Rights Watch que “no estaba al tanto de ningún ataque [militar israelí] en la zona”. El gobierno iraní ha culpado por el hecho a la coalición estadounidense-israelí. 

La Escuela Primaria Shajareh Tayyebeh en la localidad de Minab, provincia de Hormozgan, se encuentra en el perímetro interior de un recinto de las Fuerzas Navales del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC). Sin embargo, la información analizada por Human Rights Watch muestra que la escuela está cercada con muros y que tiene un acceso separado del resto del predio, el cual la conecta con la calle. 

El patrón de los ataques que impactaron de manera directa en estructuras específicas del recinto, incluida la escuela, así como los puntos de entrada de las municiones que resultan visibles en varios edificios, indican que el ataque se llevó a cabo con municiones guiadas de gran precisión, y no con armas erráticas cuyos sistemas de guiado o propulsión hayan fallado o se hayan visto afectados de otra forma y que podrían haber tenido impactos aleatorios en el área. 

“Es imperioso que se impulse una investigación oportuna y exhaustiva sobre este ataque, lo que incluye analizar si los responsables deberían haber sabido que allí había una escuela que estaría llena de niñas y sus maestros antes del mediodía”, destacó Sophia Jones, investigadora de código abierto del Laboratorio de Investigaciones Digitales de Human Rights Watch. “Las partes responsables de un ataque ilícito deben rendir cuentas y esto incluye el enjuiciamiento de toda persona responsable de crímenes de guerra”. 

Human Rights Watch verificó y analizó 14 videos y fotografías publicados en las redes sociales que fueron registrados inmediatamente después del ataque o durante operaciones de búsqueda y rescate, así como cuatro de funerales. Los investigadores también analizaron alrededor de 40 imágenes satelitales disponibles públicamente que fueron tomadas en los últimos 25 años, así como imágenes satelitales obtenidas comercialmente que fueron captadas después del ataque, en las que se observa tanto el lugar del ataque como un cementerio cercano donde presuntamente se enterró a las víctimas. Los investigadores también analizaron declaraciones de la Sociedad de la Media Luna Roja Iraní y funcionarios gubernamentales de Irán, Israel y Estados Unidos, así como informes de medios independientes fuera de Irán. 

Debido a la interrupción de internet y a las restricciones a las comunicaciones impuestas por las autoridades iraníes, Human Rights Watch no pudo hablar de manera segura con testigos o familiares de las personas que fallecieron en el ataque. Esto limitó la posibilidad de los investigadores de constatar el número exacto y la identidad de los niños, las niñas y demás personas que murieron y otros detalles relacionados con el ataque. Sin embargo, los investigadores entrevistaron a dos fuentes que habían hablado con testigos y familiares de víctimas. Human Rights Watch también está investigando ataques realizados por las fuerzas iraníes contra objetivos en países de Oriente Medio. 

La naturaleza precisa de las diferentes secciones del recinto del IRGC, la medida en que las instalaciones se usaban con fines militares en el momento del ataque y lo que podía haber allí almacenado no resultaban evidentes de inmediato. Si algunas de las instalaciones del recinto se usaban con fines militares, las autoridades iraníes habrían estado poniendo en peligro a civiles de manera innecesaria y, por lo tanto, también habrían violado las leyes de la guerra. 

El análisis de imágenes satelitales muestra que al menos ocho estructuras del recinto fueron alcanzadas directamente por municiones, incluida al menos una que impactó y causó daños graves en la escuela, la cual estaba separada por muros del resto del recinto. 

Dos videos grabados junto a la escuela inmediatamente después del ataque, que fueron verificados por investigadores, muestran humo negro que emana desde la parte superior de la escuela y parte de su techo derrumbado. En un video, se ven claramente las líneas blancas de un campo de fútbol, una red de vóleibol y paredes de la escuela pintadas con colores vivos, al igual que dos columnas de humo procedentes de otras partes del recinto. En el segundo video, se ve a personas reunidas alrededor de la escuela, gritando. Un tercer video verificado por los investigadores muestra un ángulo diferente del recinto, enfocado desde el sur, y columnas de humo provenientes de al menos una tercera ubicación dentro de ese predio.

Las imágenes satelitales de alta resolución revelan que, entre febrero y septiembre de 2016, se construyó un muro interior que separa a la escuela del resto del recinto. A su vez, en esa época se creó una entrada independiente sin puesto de seguridad, lo que permitía ingresar a la escuela por la calle sin tener que entrar al recinto militar. En 2016 también se quitaron dos torres de vigilancia, previamente visibles en imágenes satelitales, que estaban a menos de 50 metros del edificio escolar. Para agosto de 2017, el frente de la escuela se encontraba despejado y había líneas de demarcación de un campo de fútbol.

En el recinto también hay una clínica de salud, que funciona bajo los auspicios de las Fuerzas Navales del IRGC. En medios de comunicación estatales se informó que la clínica fue inaugurada en enero de 2025 por el general Salami, entonces comandante en jefe del IRGC.

En imágenes satelitales de baja resolución del 2 de marzo de 2026 se muestran al menos otros siete lugares de impacto dentro del recinto del IRGC además de la escuela, incluido un impacto claro en el techo del centro de salud. Un análisis de imágenes satelitales de muy alta resolución capturadas el 4 de marzo confirma que se detonaron armas explosivas en al menos ocho puntos, incluidos cinco lugares donde el daño es congruente con el que provoca una munición que entra en las estructuras desde el techo y explota. 

Los daños causados a otras dos estructuras, así como la relativa distancia entre estas y otras atacadas, sugieren que es muy probable que ambas estructuras también fueran atacadas de manera directa con armas explosivas. Con esto, el número total de lugares impactados a los que muy probablemente se atacó de forma directa sería de diez. El número de ataques individuales y la precisión evidente con la que golpearon estructuras específicas en la base, lo que se observa en parte a través de perforaciones circulares relativamente pequeñas que fueron los puntos de entrada de las municiones, indican que el ataque se llevó a cabo en un conjunto amplio de objetivos individuales en la base empleando municiones guiadas de gran precisión. 

La ubicación de la escuela dentro del recinto de la Fuerza Naval del IRGC, por sí sola, no la convirtió en un objetivo legítimo. La escuela estaba siendo usada y había niños y niñas allí el día del ataque. Human Rights Watch no identificó evidencias de que la escuela se estuviera utilizando con fines militares, aunque los investigadores no pudieron hablar con testigos de los ataques, familiares de las personas fallecidas ni otras fuentes informadas. 

Incluso si se estaba atacando un objetivo militar legítimo en las proximidades de la escuela, las leyes de la guerra prohíben los ataques contra objetivos militares si el daño previsto a civiles y bienes de carácter civil resulta desproporcionado en comparación con el beneficio militar que se prevé lograr con el ataque. 

Tanto las fuerzas militares de EE. UU. como las de Israel poseen y han utilizado métodos avanzados y expansivos de recopilación de inteligencia multidominio al llevar a cabo numerosas operaciones de combate, lo que permite que el monitoreo, la evaluación y la verificación de los objetivos sean más eficaces. 

Human Rights Watch escribió a las fuerzas militares estadounidenses e israelíes el 2 de marzo, y a las autoridades iraníes el 3 de marzo. El ejército israelí respondió el 3 de marzo en los siguientes términos: “Tras un examen inicial, [el ejército israelí] no tiene conocimiento de ningún ataque [militar israelí] en la zona”, y que “el incidente está siendo examinado”. Ni el ejército estadounidense ni las autoridades iraníes han contestado.

El 4 de marzo, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, respondió durante una conferencia de prensa a una pregunta sobre el ataque a la escuela. “Todo lo que puedo decir es que lo estamos investigando”, expresó. “Nosotros, obviamente, nunca atacamos objetivos civiles, pero estamos analizando e investigando lo ocurrido”. Durante esa sesión informativa, el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine, dijo que las fuerzas estadounidenses del grupo de ataque USS Abraham Lincoln estaban ejerciendo “presión” a lo largo del “lado sudeste de la costa y que se ha estado afectando la capacidad naval a lo largo del estrecho”, mientras señaló sobre un mapa un área que incluía a Minab, donde el mismo mapa muestra que se habían producido ataques estadounidenses-israelíes. 

Debe llevarse a cabo una investigación exhaustiva e independiente del ataque contra la escuela primaria Shajareh Tayyebeh, lo que incluye determinar si se cometieron crímenes de guerra, señaló Human Rights Watch. Los crímenes de guerra son violaciones graves de las leyes de la guerra perpetradas con intencionalidad delictiva, es decir, de manera deliberada o temeraria. Los responsables de crímenes de guerra u otras violaciones graves del derecho de la guerra, incluidos comandantes militares y civiles, deben rendir cuentas, y las víctimas y sus familias deberían recibir una reparación adecuada.

Las escuelas y otros edificios educativos son objetos de carácter civil y están protegidos contra ataques. Pierden esa protección cuando se utilizan con fines militares, pero todas las partes deben igualmente observar el derecho internacional humanitario, incluido el respeto del principio de proporcionalidad y la adopción de todas las medidas viables para reducir al mínimo los daños a civiles. La mera presencia de personal militar en la infraestructura civil no convierte automáticamente a esas instalaciones en objetivos militares legítimos. Human Rights Watch no ha visto información que indique que la escuela Shajareh Tayyebeh fuera utilizada para fines militares. 

Las autoridades iraníes deben asegurar la protección de las escuelas y otras infraestructuras civiles. 

Estados Unidos debería evaluar de inmediato su responsabilidad por este ataque y hacer públicos los hallazgos. Si el ejército estadounidense lanzó el ataque, debe realizar una investigación exhaustiva de las fallas operativas y de políticas que hicieron que atacara una escuela, responder íntegramente por el daño causado a civiles, asegurar que rindan cuentas los responsables, incluso a través del enjuiciamiento, y comprometerse a implementar cambios para que no se repitan tales fallas en futuras operaciones. 

“Los aliados de Estados Unidos e Israel deben insistir en que haya rendición de cuentas por el ataque a la escuela Shajareh Tayyebeh y en que cesen los ataques contra la infraestructura civil en todas sus operaciones en la región, antes de que mueran más civiles, incluidos niños y niñas, en ataques ilegales”, manifestó Jones. 

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