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Estados Unidos: los votantes eligen a Biden como presidente

El derecho al voto no debe verse anulado con demandas sin fundamento

Joe Biden speaks in Wilmington, Delaware on November 5, 2020, while Kamala Harris looks on. © 2020 AP Photo/Carolyn Kaster

(New York) – El presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, debe revertir cuatro años de retroceso en materia de derechos humanos y tomar medidas inmediatas para que el respeto por los derechos encabece las leyes y políticas del país, dijo hoy Human Rights Watch. 

Cuando Associated Press, Fox News y otras organizaciones de medios proyectan que Biden ha ganado la presidencia de EE.UU., los funcionarios estadounidenses deberían asegurarse que la voluntad de los votantes sea respetada y no socavada por demandas sin fundamento. El presidente Donald Trump ha realizado afirmaciones infundadas de fraude electoral y su equipo de campaña ha pedido a los tribunales que intervengan en Michigan, Nevada, Pensilvania y Georgia.

“En una democracia, la voluntad del pueblo, no de los políticos, determina el resultado de unas elecciones. Ahora el presidente electo Biden debe gobernar en nombre de todos los estadounidenses”, dijo Kenneth Roth, director ejecutivo de Human Rights Watch. “Los estadounidenses salieron a votar en números récord. El proceso electoral debe garantizar que se respeten sus preferencias. Este es un momento para sanar a la nación y acabar con la polarización”.

Exactamente 100 años después de que las mujeres en EE.UU. obtuvieron el derecho al voto y 55 años después de la aprobación de la Ley de Derechos Electorales de 1965, Kamala Harris, la hija de padres que inmigraron de India y Jamaica, se ha convertido en la primera mujer, la primera afroamericana y la primera asiático-estadounidense en ser elegida vicepresidenta de EE.UU.

Las imprudentes acusaciones de Trump de fraude electoral en las elecciones presidenciales del 3 de noviembre de 2020 fueron condenadas por ambos partidos. Los candidatos tienen derecho a recurrir a las vías legales a su disposición, pero la búsqueda de reclamos infundados prolonga innecesariamente el proceso electoral y puede servir al objetivo de socavar la confianza en el resultado de las elecciones. El equipo de campaña de Trump ha señalado la intención de solicitar un recuento en Wisconsin y el secretario de estado de Georgia anunció el 6 de noviembre que el recuento de votos en la carrera presidencial allí terminaría con un margen lo suficientemente pequeño como para provocar un recuento.

Ambos equipos de campaña, los partidos políticos y todos los funcionarios de EE.UU. deberían instar a los votantes a respetar el proceso electoral. Las demandas relacionadas con las elecciones deben resolverse de una manera que priorice el derecho al voto y se centre en constatar la voluntad de los votantes. Un número récord de estadounidenses de todos los orígenes participó en el proceso electoral en medio de una pandemia y otros obstáculos estructurales para emitir su voto. El derecho internacional de derechos humanos exige que cada voto sea contado, señaló Human Rights Watch.

Como presidente, Biden debería hacer de los derechos humanos una prioridad en el país y en el extranjero, dijo Human Rights Watch. Esto incluye implementar políticas que apoyen los derechos de las personas en el país a vivir con dignidad, expresar sus opiniones, tener y formar familias como quieran, poner suficiente comida sobre la mesa, acceder a agua potable, ver a un médico sin temor a la discriminación ni la ruina financiera, y sentirse seguras tal como son. Biden también debería presionar por una legislación rápida para abordar la pandemia de Covid-19, abordar el racismo sistémico y rectificar los daños y las injusticias en los sistemas penal e inmigratorio.

En política exterior, el gobierno entrante debería demostrar liderazgo climático global, promover y proteger los derechos sexuales y reproductivos y garantizar que las armas y la tecnología estadounidenses no se vendan a gobiernos que abusan de los derechos. Los responsables de violaciones de derechos humanos no deberían recibir un trato de “alfombra roja”, sino que se les debería presionar sobre sus historiales de derechos humanos tanto en público como en privado.

Algunos votantes en todo el país emitieron sus votos utilizando buzones oficiales, el Servicio Postal de EE.UU. y otras formas de votación anticipada o en ausencia. Estos métodos de votación han estado vigentes en muchos estados del país durante años, pero algunos estados y ciudadanos los usaron por primera vez durante las primarias de 2020 y las elecciones generales como respuesta a la pandemia de Covid-19. Las demandas del equipo de campaña de Trump parecen estar relacionadas principalmente con estos procedimientos.

“Existe una gran diferencia entre los desafíos legales legítimos destinados a proteger el derecho al voto y los esfuerzos por privar del derecho al voto a los ciudadanos que apoyan a la oposición”, dijo Roth. “Uno fortalece la democracia. El otro busca socavarla”.

Los correos electrónicos del equipo de campaña de Trump y las declaraciones del presidente, incluso en las redes sociales, han hecho afirmaciones infundadas sobre la legitimidad de las boletas electorales por correo y han pedido a sus partidarios que “contraataquen”. Sin poner en riesgo la libertad de expresión, las plataformas de redes sociales deberían velar por el cumplimiento de sus políticas para limitar la difusión de desinformación e información errónea relacionada con las elecciones, incluidas las denuncias de fraude sin fundamento y la incitación a la violencia, dijo Human Rights Watch.

Desde el día de las elecciones se han producido manifestaciones y es posible que tengan lugar más en los próximos días en todo el espectro político. En cartas recientes, Human Rights Watch y otras organizaciones han instado a los funcionarios estatales y locales a garantizar que las fuerzas del orden, incluidas la Guardia Nacional y otras unidades militares que pudieran desplegarse, permitan la reunión pacífica de los manifestantes y que solo recurran al uso de la fuerza como último recurso, en caso necesario y de manera proporcional, para responder a una amenaza real que no pueda abordarse con otras medidas.
 

Aparentemente el 4 de noviembre la policía de la Ciudad de Nueva York habría “acorralado” o rodeados a los manifestantes, golpeándoles y derribando a algunas personas que no parecían haber representado ninguna amenaza. Human Rights Watch criticó estas tácticas en un informe reciente sobre la respuesta policial en una manifestación en el Bronx en junio.
Los mandatarios extranjeros y los organismos internacionales de derechos humanos deberían apoyar la voluntad del pueblo estadounidense en las elecciones de su presidente a la vez de pronunciarse en defensa de los derechos a la libertad de expresión y reunión pacífica en EE.UU.

“Estas elecciones ponen en evidencia la enorme cantidad de trabajo que queda por hacer para garantizar que todas las personas en EE.UU. puedan vivir con dignidad y libres de racismo y discriminación”, dijo Roth. “Después de asumir la presidencia en enero, el gobierno de Biden debería tomar medidas para revertir las  violaciones de derechos de Trump en el país y abordar las numerosas inconsistencias e hipocresías que plagaron durante mucho tiempo la política de derechos humanos de EE.UU. en el extranjero”.  

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