Coronavirus

  • El 11 de marzo de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró que un brote de COVID-19 había alcanzado niveles de pandemia mundial. En varios países, el brote puso de manifiesto las deficiencias en los sistemas de protección de salud pública y bienestar social, lo que dificultó la protección de las poblaciones de riesgo y la reducción de la transmisión de la enfermedad. A la hora de responder a este tipo de crisis, los gobiernos deberían dar prioridad al derecho a la salud para todos, así como a los derechos humanos. Esto significa priorizar la ciencia sobre la política, atender a los que corren más riesgo, evitar la censura y limitar los confinamientos. Los gobiernos también deben abordar las inquietudes especiales de las personas en las prisiones, cárceles y centros de detención de migrantes, las personas mayores y las personas con discapacidad en instituciones. Dimensiones de los derechos humanos en respuesta al COVID-19 >>