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El nuevo recuento de muertes por Covid-19 debería dar lugar a medidas más contundentes

15 millones de muertes, mientras solo el 15% se vacuna en los países de bajos ingresos

Activistas celebran una vigilia con velas frente a la Casa Blanca en Washington DC, el 4 de mayo de 2022. © 2022 Joy Asico/AP Images for Public Citizen

Casi 15 millones de personas han muerto directa o indirectamente a causa del Covid-19 en los últimos dos años, según nuevos datos de la Organización Mundial de la Salud. Es probable que la devastación sea aún mayor, dado que los gobiernos de todo el mundo han subestimado en gran medida las muertes por Covid-19. El incumplimiento en materia de derechos humanos subyace a este devastador número de muertes. Las autoridades cuentan con los conocimientos, la tecnología y las herramientas para prevenir infecciones y muertes, pero las fallas generalizadas de las políticas están prolongando la pandemia y exacerbando sus efectos.

Miles de millones de personas, la mayoría en países de ingresos bajos y medios, están viviendo el tercer año de la pandemia sin un acceso universal y equitativo a pruebas, tratamientos y vacunas. Muchos también carecen de una protección social adecuada, ya que los países de altos ingresos han frustrado una respuesta global más rápida y basada en los derechos.

Los expertos en salud mundial llevan años advirtiendo de que las desigualdades en el acceso a recursos como sistemas sólidos de atención médica, personal sanitario, medicamentos y vacunas determinan en gran medida quiénes enfermarán y morirán en mayor proporción.

Miles de personas siguen muriendo a diario a causa de Covid-19, mientras que miles de millones que carecen de acceso a tratamientos y vacunas siguen estando especialmente expuestos a enfermar gravemente y a la muerte.

Aunque 15 millones de muertos es sorprendente, no es la única cifra alarmante. A pesar de que hay vacunas seguras y eficaces disponibles desde hace más de un año, solo alrededor del 15% de las personas de los países de bajos ingresos han recibido al menos una dosis de la vacuna contra el Covid-19.

Tres años después de la pandemia, algunos gobiernos de países ricos y empresas farmacéuticas siguen obstaculizando el acceso rápido y equitativo a vacunas, medicamentos terapéuticos y pruebas de Covid-19 asequibles. La pandemia ha dejado al descubierto los peligros de tener la capacidad de fabricación de vacunas que salvan vidas concentrada en unos pocos países en los que los gobiernos se han negado a priorizar y ordenar que se comparta la propiedad intelectual y la tecnología para una producción rápida, diversificada y global.

La Organización Mundial del Comercio aún no ha adoptado una exención de algunas normas de propiedad intelectual en el marco del acuerdo ADPIC que India y Sudáfrica propusieron en octubre de 2020. Un nuevo texto presentado como alternativa a la exención no aborda las barreras de la propiedad intelectual y excluye las pruebas y los tratamientos.

Mientras tanto, la protección social, la información sanitaria y la educación accesible siguen siendo fundamentales, sobre todo para las comunidades marginadas y las personas con condiciones de salud que aumentan su vulnerabilidad al Covid-19.

Ignorar la pandemia no es lo mismo que acabar con ella. Estas nuevas cifras son una llamada de atención para tomar más medidas.

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