Greece: Camp Conditions Endanger Women, Girls

Asylum Seekers Lack Safe Access to Food, Water, Health Care

(Atenas) – Las mujeres y las niñas están expuestas a una inseguridad implacable en el atiborrado “punto de acceso” de Moria para solicitantes de asilo y migrantes en la isla de Lesbos, en Grecia, dijo hoy Human Rights Watch, que ha divulgado un video que pone en evidencia las terribles condiciones que afrontan allí. El gobierno griego debería tomar medidas inmediatas para garantizar condiciones seguras y humanas para las mujeres y las niñas de acuerdo con sus obligaciones y estándares internacionales de derechos humanos para emergencias humanitarias.

El 2 de diciembre de 2019, el Centro de Recepción e Identificación de Moria albergaba a casi 16.800 personas en una instalación con capacidad para menos de 3.000. El hacinamiento ha llevado a las autoridades, así como a algunos solicitantes de asilo y migrantes, a levantar refugios fuera de los límites cercados de Moria, primero en el área adyacente llamada Olive Grove y ahora en un segundo olivar, que no cuenta con agua potable ni instalaciones de saneamiento. En todas las áreas, las mujeres y las niñas, incluidas las que viajan solas, conviven con hombres y niños con los que no tienen ninguna relación, a menudo en tiendas de campaña sin cierres seguros.

“Ir al baño es ya demasiado arriesgado para las mujeres y las niñas en Moria”, dijo Hillary Margolis, investigadora principal de derechos de la mujer en Human Rights Watch. “Sus vidas están definidas por el miedo, y eso no cambiará a menos que el gobierno griego aborde los peligros omnipresentes que enfrentan”.

Durante una investigación que Human Rights Watch llevó a cabo en Lesbos en octubre, descubrió que las mujeres y las niñas en Moria y sus alrededores carecen de acceso seguro a recursos y servicios básicos, como refugio, alimentos, agua y saneamiento, así como atención médica. Las entrevistas a 32 mujeres, 7 niñas y 7 representantes de agencias humanitarias que trabajan en Lesbos, describieron un entorno amenazante, con escasa protección contra el acoso sexual y la violencia de género.

Las mujeres y las niñas dijeron que por miedo evitan salir de sus refugios o usar los baños, bañarse o esperar en las colas de distribución de alimentos. Varios padres dijeron que no permiten que sus hijas salgan solas, incluso para ir a la escuela. “No salgo [de la tienda] sola”, dijo Naima, de 12 años, que vive en Olive Grove con su madre y su hermana de 14 años. “Los hombres y los niños me miran y no me gusta ... [Si necesito ir al baño por la noche], tengo que esperar toda la noche, no tengo otra opción”.

Las mujeres con discapacidad enfrentan barreras adicionales porque los baños y las duchas están lejos de sus refugios en terrenos irregulares o no son adaptables para personas con discapacidades. Los trabajadores humanitarios que manejan casos de violencia sexual y de género dijeron que los sistemas de protección son prácticamente inexistentes, por lo que las mujeres y las niñas se exponen a un alto riesgo que ha aumentado con el hacinamiento.

Un funcionario griego de alto nivel dijo durante una conversación por teléfono con Human Rights Watch que es imposible mantener condiciones adecuadas en los campamentos, especialmente después de las recientes llegadas en masa, debido a que Grecia está recibiendo solicitantes de asilo y migrantes que superan la capacidad de sus instalaciones. También destacó la presión sobre Grecia y la falta de apoyo por parte de otros países de la Unión Europea (UE). “Grecia no puede asumir el papel de guardián del acceso a Europa, como pretende la UE, y además esperar que respete plenamente los derechos humanos”, dijo.

Las condiciones en Moria violan las obligaciones de Grecia con los migrantes y solicitantes de asilo en virtud del derecho internacional y están muy por debajo de los estándares de tratamiento desarrollados para emergencias humanitarias en todo el mundo, dijo Human Rights Watch.

Con la intención de facilitar el procesamiento rápido y la devolución a Turquía en virtud del acuerdo entre la UE y Turquía, Grecia ha adoptado una “política de contención” que mantiene atrapadas a las personas en campamentos de bajos recursos en las islas del Egeo mientras esperan el resultado de sus solicitudes de asilo o deportación, que pueden demorar meses o incluso años. Esto combinado con la falta de servicios financiados por el gobierno, crea una carga excesiva para las agencias humanitarias, que proporcionan casi todos los servicios en los campamentos, explicaron los entrevistados.

La medida que adoptó el gobierno en julio de dejar de emitir números de seguridad social a los solicitantes de asilo exacerba la situación, obstruyendo su acceso a los servicios de salud pública, excepto en emergencias. Representantes de las organizaciones humanitarias dijeron que una demanda abrumadora significa que a veces tienen que rechazar todos los casos, excepto los más extremos, para atención médica y apoyo por violencia de género. “Las organizaciones simplemente ya no pueden responder al incremento de las necesidades”, dijo un proveedor de servicios. “Las personas se están viendo presionadas para tomar decisiones horribles”.

Según el derecho griego, las autoridades deben identificar a las personas “vulnerables”, incluidas las mujeres embarazadas y las madres primerizas, las sobrevivientes de violencia sexual y otras clases de violencia grave, madres o padres solteros con hijos menores de 18 años y las personas con discapacidad, y remitirlas a los servicios de apoyo y refugio adecuados. Esto puede incluir alojamiento en apartamentos fuera de Moria.

Human Rights Watch entrevistó a mujeres y niñas que cumplen con los criterios de vulnerabilidad actuales pero que dijeron no haber sido evaluadas por vulnerabilidad ni identificadas como vulnerables después de haber pasado allí semanas o incluso meses, entre ellas sobrevivientes de violencia de género, mujeres embarazadas, madres primerizas, mujeres con discapacidades y mujeres solas con niños menores de 18 años. Desde finales de 2018, las renuncias y la escasez de personal en la agencia gubernamental que lleva a cabo evaluaciones de vulnerabilidad en Moria han provocado prolongadas demoras en la identificación de personas vulnerables y en la concesión de cualquier apoyo adicional.

El gobierno griego debería mejorar urgentemente la seguridad y las condiciones de vida para las mujeres y niñas en Moria, garantizando el acceso a un refugio seguro, alimentos, agua y saneamiento adecuados y atención médica especializada. El gobierno debería identificar y ayudar a los solicitantes de asilo y migrantes vulnerables en las islas griegas, incluidas las sobrevivientes de violencia de género, las mujeres solas con niños menores de 18 años, las mujeres embarazadas, las madres primerizas y las personas con discapacidad. También debería priorizar la sensibilización sobre los servicios existentes y la disponibilidad de intérpretes femeninas capacitadas.

Otros países de la UE deberían compartir la responsabilidad de aceptar solicitantes de asilo y migrantes, procesar sus solicitudes de asilo y facilitar la reunificación familiar.

“Las mujeres y niñas que han venido a Grecia en busca de seguridad están encontrando exactamente lo contrario en Moria, y la situación solo está empeorando”, señaló Margolis. “El gobierno griego tiene el deber de asegurarse de que las mujeres y las niñas no tengan que esconderse todo el día por miedo en tiendas de campaña”.