Una foto aérea muestra el edificio de la Agencia de Seguridad Nacional(NSA), con sede en Fort Meade, Maryland.

Handout via Reuters

(Washington, DC) – El Congreso de Estados Unidos ha tomado un pequeño primer paso para frenar la excesiva vigilancia gubernamental mediante la aprobación de la Ley de Libertad de Estados Unidos, señaló hoy Human Rights Watch. La ley impone los ansiados límites que restringen la recopilación de datos por el gobierno, así como nuevas medidas para aumentar la transparencia y la supervisión de la vigilancia que lleva a cabo la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés).

“La aprobación de la Ley de Libertad marca un posible cambio de rumbo en la vigilancia de masas en EE.UU.”, dijo Cynthia Wong, investigadora sénior sobre Internet de Human Rights Watch. “Aunque las reformas de la ley suponen sólo un modesto primer paso, es la primera vez que el Congreso ha restringido la actividad de la NSA desde los atentados del 11 de septiembre, en 2001”.

La ley sólo aborda una pequeña parte del masivo sistema de vigilancia de masas de la NSA que fue revelado por primera vez por el ex contratista de la agencia Edward Snowden hace dos años. Cabe destacar que no limita la vigilancia bajo la Sección 702 de la Ley de Enmiendas de FISA ni la Orden Ejecutiva 12333, las principales autoridades jurídicas utilizadas por el gobierno para justificar las violaciones en masa de la privacidad de personas fuera de Estados Unidos. La ley tampoco hace referencia a muchas de las capacidades modernas de vigilancia, desde el uso de software malicioso a la interceptación de todas las llamadas vía celular en un país, así como poner en peligro la seguridad de equipos y servicios de comunicaciones.

El Congreso y el gobierno de Barack Obama deberían acabar con todos los programas de vigilancia de masas que se entrometen innecesariamente y de manera desproporcionada en la privacidad de millones de personas en todo el mundo, recomendó Human Rights Watch.

“El Congreso debe tomar medidas para proteger la privacidad de las personas fuera de EE.UU.”, dijo Wong. “Los derechos fundamentales a la privacidad y la libertad de expresión que son tan sagrados para los estadounidenses no son menos valiosos para los ciudadanos de otros países, por lo que tampoco ellos deberían ser objeto de la vigilancia masiva. Es urgente que se aprueben reformas integrales a la vigilancia para ir más allá de los arreglos parciales”.