(Nueva York) - Australia debe convertir en una prioridad el respeto a los derechos humanos en la búsqueda de vínculos más estrechos con los países del sudeste asiático, Human Rights Watch señaló hoy en una carta dirigida al nuevo ministro de Relaciones Exteriores de Australia, Bob Carr. En un reciente viaje a Camboya, Singapur y Vietnam, Carr se centró en la importancia de los países del sudeste asiático como amigos y socios comerciales, pero dijo poco sobre los derechos de las personas en la región.

"Los vínculos comerciales no son suficiente para el pueblo del sudeste de Asia, quienes no gozan de libertades fundamentales", dijo Elaine Pearson, subdirectora para Asia de Human Rights Watch. "Como una democracia largamente exitosa, Australia se encuentra en una posición única para hablar con franqueza a los líderes de la región sobre preocupaciones específicas de derechos humanos".

La carta discute temas de derechos humanos en Birmania, Camboya, China, Indonesia, Malasia y Vietnam, donde la presión de Australia podría ayudar en la protección de los derechos humanos.

Australia debería hacer más por proteger y promover los derechos de las personas que huyen de la persecución en el sudeste de Asia, dijo Human Rights Watch. A nivel regional, Australia ha tratado de elevar los estándares y el nivel de cooperación para luchar contra el contrabando de personas a través del Proceso de Bali. Sin embargo, el continuo énfasis en enérgicas medidas punitivas sobre el contrabando de personas, sin el marco regional correspondiente para proteger a los refugiados y solicitantes de asilo, podría agravar el daño que sufren las personas que huyen de la persecución.

En cambio, Australia debería alentar a los Estados miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) a ratificar la Convención sobre los Refugiados de 1951 y su Protocolo de 1967. Australia también debería utilizar su liderazgo para garantizar que el Proceso de Bali aborde el trato humano de los migrantes, asegure que los solicitantes de asilo puedan tener acceso a sistemas de procesamiento de asilo y respete el principio de no devolución – el no regresar a refugiados a lugares donde sus vidas o sus libertades podrían verse amenazadas.

"Los esfuerzos por combatir el contrabando de personas no serán exitosos con solo pagar a los países para que patrullen mejor sus aguas", dijo Pearson. "Todos los países de la ASEAN deben primero comprometerse a tratar humanamente a los solicitantes de asilo, de acuerdo con las normas internacionales, y no devolverlos a los países donde puedan enfrentar persecución".

En su carta, Human Rights Watch también planteó la falta de rendición de cuentas por crímenes cometidos por las fuerzas de seguridad estatales, como ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas y tortura - en muchos de los países donde Australia brinda asistencia y entrenamiento a las fuerzas de seguridad. Human Rights Watch instó al Gobierno australiano a investigar de forma sistemática el desempeño en materia de derechos humanos del personal de las unidades y fuerzas de seguridad a quienes considera brindar entrenamiento, y a hacer público dicho procedimiento de verificación.

"El entrenamiento de las fuerzas de seguridad solo es efectivo si se acompaña de medidas para exigir la rendición de cuentas de violadores a los derechos humanos", dijo Pearson. "Un método de selección transparente aseguraría que los prestigiosos programas de formación no se desperdicien en unidades abusivas sin ningún interés en el respeto a los derechos".