Una familia internamente desplazada, huyendo de una ofensiva militar en el valle de Swat, descansa en un albergue temporal en una escuela en Marda, aproximadamente a 120 km al noroeste de Islamabad el 26 de mayo de 2009.

© 2009 Reuters

(Nueva York) - Las autoridades pakistaníes deben levantar de inmediato un toque de queda de 24 horas en vigor desde el 18 de mayo en el valle de Swat y en las áreas adyacentes de la División de Malakand de las Áreas Tribales Administradas Provincialmente (PATA por sus siglas en inglés) de Pakistán, dijo hoy Human Rights Watch. La grave escasez de alimentos, agua y medicinas está creando una gran crisis humanitaria para los cientos de miles de civiles que siguen atrapados en la región donde las fuerzas armadas pakistaníes luchan en contra de los insurgentes talibanes.

Human Rights Watch continúa recibiendo informes sobre constantes víctimas civiles a causa del fuego de artillería y bombardeos aéreos pakistaníes cuando civiles desesperados rompen el toque de queda para ir en busca de alimentos y agua o para huir de las hostilidades. Incluso con un toque de queda en vigor, el derecho internacional humanitario exige que todas las partes en un conflicto tomen todas las medidas necesarias para reducir al mínimo las muertes de civiles.

"Las personas atrapadas en la zona de conflicto de Swat se enfrentan a una catástrofe humanitaria a menos que el ejército pakistaní levante inmediatamente un toque de queda que ha estado en vigor de manera continua durante la última semana", dijo Brad Adams, director de la división de Asia de Human Rights Watch. "El gobierno no puede permitir que la población local permanezca atrapada sin alimentos, agua potable y medicinas como una táctica para derrotar a los talibanes".

Las investigaciones de Human Rights Watch han establecido que miles de civiles que fueron ordenados por el ejército a abandonar las aldeas de Guljaba y Aligrama, entre otras, del sub-distrito Kabal de Swat, permanecen atrapados en Chakdara, una ciudad del distrito bajo de Dir. Hablando con Human Rights Watch el 25 de mayo, los aldeanos informaron que el 22 de mayo las autoridades militares les ordenaron salir de sus hogares y dirigirse a Chakdara y más allá, hacia zonas seguras. Sin embargo, una vez que llegaron a Chakdara, el mismo día, se les impidió viajar más adelante o regresar. La misma ciudad de Chakdara sigue estando bajo el toque de queda de 24 horas y los civiles desplazados informaron que no tienen hogar y carecen de alimentos, agua y medicamentos. Los civiles atrapados informaron que muchos de ellos sufrían de deshidratación y otros problemas de salud y que sus hijos se encontraban especialmente débiles y vulnerables.

Residentes de Swat que huyen hacia los distritos de Mardan y Swabi también informaron de un empeoramiento de la situación humanitaria en esas zonas. Expresaron a Human Rights Watch que los precios de los alimentos básicos, cuando están disponibles, han aumentado diez veces, la escasez de agua ha llegado a un punto crítico, y que el continuo toque de queda implica que los residentes ponen en riesgo sus vidas si se aventuran en busca de alimentos. Los cadáveres yacen sin ser enterrados y aquellas personas heridas de gravedad enfrentaron una posible muerte debido a que todos los centros médicos en el valle habían cerrado y no había medicamentos disponibles.

"El gobierno pakistaní debe adoptar todas las medidas posibles incluyendo los lanzamientos desde el aire de alimentos, agua, y medicinas para aliviar a gran escala el sufrimiento humano de Swat", dijo Adams. "Ambas partes deben permitir un corredor humanitario que permita a los civiles escapar del combate y a los organismos humanitarios imparciales evacuar y ayudar a los civiles en peligro".

Human Rights Watch expresó su preocupación por las continuas ejecuciones sumarias por parte de los talibanes y las víctimas civiles a causa de los bombardeos de los militares pakistaníes. Los desplazados internos que han huido de la aldea Khwaza Khela de Swat hacia el distrito Swabi, dijeron a Human Rights Watch que el 18 de mayo los talibanes decapitaron públicamente en la mezquita local a un aldeano llamado Kalimoon Khan, quien se había sumado a otras 10 personas en una delegación en un puesto de chequeo militar pakistaní para solicitar a los militares no bombardear su aldea. Los talibanes los acusaron de ser informantes del ejército de Pakistán y golpearon brutalmente a tres de ellos, decapitaron a Khan, y amenazaron con perseguir y matar al resto. Human Rights Watch también habló con un aldeano quien describió el bombardeo intenso del 19 de mayo que causó la muerte de 11 civiles de la aldea, ninguno de los cuales eran talibanes.

Por otra parte, un residente del pueblo de Charbagh de Swat dijo a Human Rights Watch que los aldeanos no tenían conocimiento de presencia alguna talibán en el pueblo cuando el 12 de mayo el ejército pakistaní lanzó un misil que golpeó el mercado central, causando la muerte instantánea de un residente e hiriendo a otro. Cuando los aldeanos se apresuraron a la escena para recuperar a las víctimas, otro misil golpeó el mismo lugar, matando a nueve civiles más e hiriendo a ocho. El residente dijo que, después del segundo ataque, los aldeanos estaban demasiado asustados para regresar a ayudar a los heridos, pero los gritos de los heridos fueron difíciles de ignorar y 30 minutos más tarde más aldeanos fueron a recoger los cadáveres y a ayudar a los heridos. Entonces un tercer misil golpeó la zona. Según informes, un total de 19 civiles murieron y 30 resultaron heridos en estos ataques, entre ellos dos niños que murieron de sus lesiones debido a la falta de atención médica.

Human Rights Watch señaló que, debido a que la zona en la que el combate continúa está cerca de una zona militar que prohíbe la entrada de periodistas y los observadores de derechos humanos, en este momento no es posible verificar independientemente esta información. Periodistas locales han abandonado la zona, y el ejército pakistaní no permite la entrada a los periodistas o corresponsales extranjeros.

"Los civiles continúan sufriendo a manos de los talibanes y ahora su miseria se agrava por la falta de respeto que los militares tienen hacia los civiles y la negativa de permitirles salir de la zona de conflicto", dijo Adams. "Si el Talibán va a ser realmente derrotado, el ejército de Pakistán debe actuar para aliviar el sufrimiento del pueblo de Swat, no para empeorarlo".