Skip to main content
Done ahora

Corea del Sur: discriminación sistémica por género y edad en el trabajo

Es necesario ampliar las oportunidades y cerrar las brechas salariales y de pensiones para las mujeres

Una empleada de limpieza trabajando en una estación de metro de Seúl, Seúl, Corea del Sur. © 2022 Shutterstock
  • Las mujeres en Corea del Sur sufren discriminación sistémica por motivos de género en todas las etapas de su vida laboral, agravada por una discriminación sistémica por razón de edad. 
  • A medida que envejecen, sus oportunidades laborales se reducen y sus condiciones de trabajo empeoran, lo que a menudo les causa graves perjuicios. Los programas públicos de apoyo al empleo contribuyen a empeorar esta situación. 
  • El gobierno debería combatir los estereotipos perjudiciales relacionados con el género y la edad, eliminar los sesgos de sus programas de apoyo al empleo, adoptar una ley integral contra la discriminación y garantizar un acceso igualitario a pensiones de una cuantía suficiente para asegurar, como mínimo, un nivel de vida digno.

(Seúl) – Las mujeres en Corea del Sur sufren discriminación sistémica por motivos de género en todas las etapas de su vida laboral, señaló Human Rights Watch en un informe publicado hoy. Estos efectos negativos se acumulan a medida que envejecen y se ven agravados por una discriminación sistémica por razón de edad, con consecuencias para su salud física y mental.

El informe, de 92 páginas, “Demasiado mayor y mujer: discriminación sistémica por edad y género contra las mujeres en el trabajo en Corea del Sur”, documenta cómo las actitudes sociales en torno a la educación, el trato injusto en la contratación, las interrupciones de la trayectoria profesional por responsabilidades familiares, las escasas oportunidades de ascenso, los techos de cristal y el acoso sexual colocan a las mujeres surcoreanas en una situación de desventaja a lo largo de toda su vida laboral. Con la edad, sus oportunidades de empleo quedan reducidas a un abanico muy limitado de puestos mal remunerados y precarios, mientras aumenta la brecha salarial de género. Cuando alcanzan la edad de jubilación, también se enfrentan a una importante brecha de género en las pensiones.

“Las mujeres surcoreanas pasan toda su vida laboral en un sistema que las perjudica y que se vuelve aún más desfavorable a medida que envejecen”, señaló Bridget Sleap, investigadora sénior sobre los derechos de las personas mayores de Human Rights Watch. “El gobierno debería adoptar medidas para garantizar la igualdad de las mujeres en el trabajo y un acceso igualitario a pensiones adecuadas”.

Entre febrero y noviembre de 2025, Human Rights Watch entrevistó a 41 mujeres surcoreanas de entre 28 y 87 años que trabajaban en los sectores público y privado. También consultó a 59 especialistas, entre ellos investigadores, académicos y representantes sindicales, analizó datos oficiales y examinó legislación nacional e informes de organismos gubernamentales, centros de investigación e instituciones internacionales.

Human Rights Watch constató que, a medida que las mujeres envejecen, disminuyen sus oportunidades laborales y empeoran sus condiciones de trabajo. Cuando tenía poco más de 20 años, Yang Myung-ju, de 55 años, se dedicaba a evaluar reclamaciones en una compañía de seguros. Cuando volvió al mercado laboral a los 41 años, tras haber criado a sus hijos, el único empleo que encontró fue a tiempo parcial en un centro de llamadas, con un contrato temporal y sin baja por enfermedad remunerada. 

“Cuando intenté volver a trabajar en una gran empresa, los puestos ya los ocupaban trabajadores más jóvenes y no había sitio para mujeres de mediana edad”, dijo. “El centro de llamadas era el único sitio donde no había límite de edad”.

Los esfuerzos del gobierno para ayudar a las mujeres a reincorporarse al mercado laboral contribuyen a su segregación ocupacional. En Work24, su portal de empleo, el Ministerio de Empleo y Trabajo promociona entre las mujeres de entre 30 y 50 años puestos que refuerzan los estereotipos de género y se concentran principalmente en los sectores de la belleza, los cuidados, la educación y el apoyo en las relaciones personales.

El Ministerio de Empleo y Trabajo ofrece a las personas mayores una gama aún más limitada de empleos precarios y mal remunerados. El 60 % de los puestos anunciados en Work24 para personas de 50 años o más correspondían a trabajos de cuidados a domicilio, y el 90 % se concentraban en apenas cinco categorías: atención sanitaria; cuidados y apoyo; servicios de limpieza; seguridad y mantenimiento de edificios; y servicios de alimentación. La mayoría de quienes solicitan los puestos peor remunerados de cuidados, limpieza de edificios, ayudante de cocina, cocina y servicios sociales son mujeres de más edad.

Human Rights Watch constató que los trabajos a los que pueden acceder las mujeres mayores pueden causar daños importantes a su salud física y mental. Las trabajadoras mayores del sector de los cuidados se enfrentan a un riesgo desproporcionado de acoso sexual, conductas sexuales inapropiadas y abusos. Las exigentes cargas físicas que soportan las cocineras escolares, las trabajadoras de la limpieza, las cuidadoras y las mujeres que trabajan en la calle pueden tener graves consecuencias para su salud.

A medida que envejecen, las mujeres se enfrentan tanto al edadismo, es decir, estereotipos, prejuicios y discriminación por razón de edad, como al sexismo. “A nadie le gustan las mujeres mayores en el trabajo”, dijo C. Eun-jung, trabajadora del sector del transporte de 55 años. Según explicó, sus compañeros varones más jóvenes llamaban a las mujeres mayores “kkul ajumma”, literalmente “tía de miel”. “Es una expresión muy burlona”, dijo, “y tiene connotaciones negativas: como si las mujeres [mayores] estuvieran aprovechándose de beneficios que deberían corresponder a los hombres, como si estuvieran solo chupando la miel”.

La normativa que regula la Pensión Nacional de Vejez agrava la situación de las mujeres, cuyas pensiones ya son, en promedio, un 47 % inferiores a las de los hombres. Las mujeres tienen más probabilidades que los hombres de recibir una pensión reducida porque no han cotizado los 20 años o más necesarios para tener derecho a una pensión completa. El diseño del denominado “crédito por nacimiento” también las perjudica. Como este beneficio se abona al alcanzar la edad de jubilación y, por lo general, se asigna al progenitor con mayores ingresos, en 2025 solo el 3 % de las personas beneficiarias del crédito por nacimiento eran mujeres, pese a que son ellas quienes, en una abrumadora mayoría de los casos, asumen el cuidado de sus hijos e hijas.

Jung Kyong-sook, de 55 años, volvió a trabajar a mediados de los 40 y podrá acceder a la Pensión Nacional de Vejez cuando cumpla 65 años, pero calcula que recibirá una pensión inferior al umbral mensual de pobreza, fijado en 1,2 millones de wones surcoreanos (791 dólares estadounidenses). “La pensión es poquísima”, dijo. “Supongo que recibiré entre 500.000 y 600.000 wones [349-419 dólares] al mes. Por eso tenemos que trabajar hasta los 70”.

Human Rights Watch se puso en contacto en mayo con los ministerios de Empleo y Trabajo, Igualdad de Género y Familia, y Salud y Bienestar, así como con el Servicio Nacional de Pensiones, para solicitar comentarios sobre sus hallazgos, pero no obtuvo respuesta antes de la publicación del informe.

Las conclusiones de Human Rights Watch coinciden con los datos oficiales, que documentan desigualdades persistentes por razón de género y edad tanto en el empleo como en los ingresos por pensiones.

Corea del Sur tiene la obligación, en virtud del derecho internacional de los derechos humanos, de garantizar que todas las personas puedan ejercer sus derechos a la no discriminación, al trabajo y a la seguridad social, con independencia de su edad y género. El gobierno surcoreano debería combatir los estereotipos perjudiciales relacionados con la edad y el género, eliminar los sesgos por edad y género de sus programas de apoyo al empleo, adoptar una ley integral contra la discriminación y garantizar un acceso igualitario a pensiones cuya cuantía sea, como mínimo, suficiente para asegurar un nivel de vida digno.

“La discriminación sistémica en el trabajo está causando graves perjuicios a las mujeres surcoreanas”, señaló Sleap. “El gobierno surcoreano debe desmantelar los estereotipos perjudiciales relacionados con el género y la edad para evitar que tanto las mujeres jóvenes como las mayores queden atrapadas en un sistema caracterizado por salarios cada vez más bajos, una creciente segregación ocupacional e ingresos insuficientes en la vejez, sin apenas perspectivas de mejora”.

Your tax deductible gift can help stop human rights violations and save lives around the world.

Región / País