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Ucrania: Municiones de racimo se han utilizado en repetidas ocasiones en Mykolaiv

Civiles muertos y heridos en múltiples ataques podrían constituir crímenes de guerra

(Berlín) – Las fuerzas rusas dispararon repetidamente cohetes de munición de racimo contra la densamente poblada ciudad de Mykolaiv, en el sur de Ucrania, durante distintos ataques los días 7, 11 y 13 de marzo de 2022, señaló hoy Human Rights Watch. Según los informes, el ataque del 13 de marzo mató a nueve civiles, que aparentemente estaban en la cola de un cajero automático. Los ataques también hirieron a otros civiles y dañaron viviendas, negocios y vehículos civiles.

“En el lapso de una semana varias zonas residenciales de Mykolaiv han sido atacadas con municiones de racimo”, dijo Belkis Wille, investigadora principal de crisis y conflictos de Human Rights Watch. “Las fuerzas rusas deberían dejar de utilizar municiones de racimo y poner fin a estos ataques claramente indiscriminados”.

Las municiones de racimo están sujetas a la prohibición de un tratado internacional por su efecto indiscriminado generalizado y su peligro duradero para los civiles.

Human Rights Watch entrevistó por teléfono a seis testigos de los ataques y analizó decenas de fotografías y vídeos, compartidos por los testigos o publicados en las redes sociales. Muestran los daños causados por los ataques, cuatro cadáveres y restos de las armas utilizadas, incluidos cohetes de munición de racimo Uragan y Smerch, así como restos y submuniciones de fragmentación 9N210 sin detonar.

El 7 de marzo, el día en que comenzaron los ataques, un empleado de mantenimiento y su mujer e hijos estaban durmiendo cuando su barrio fue atacado hacia las 5 de la mañana. Su casa está a unos dos kilómetros del puerto de la ciudad.  Se refugiaron en el sótano de su vecino mientras los ataques continuaban. Sobre las 10 de la mañana, dos cohetes cayeron junto a su casa, uno en el patio y otro detrás de su vivienda. “Oí un silbido y el ruido de muchas explosiones”, dijo. “El sótano vibraba”. Después encontró su patio destruido, y un equipo del Servicio de Emergencia, el organismo gubernamental que lleva a cabo el desminado y la retirada de proyectiles, le dijo que los cohetes eran ambos Smerch.

En la mañana del 7 de marzo también se produjeron ataques en Solyani, un suburbio del norte de Mykolaiv con barrios residenciales y una base militar. Un camionero de Solyani, miembro de un equipo de vigilancia civil del vecindario desde el comienzo de la guerra, patrulló el barrio después de que terminaran los ataques. Dijo que tres civiles resultaron heridos y que vio lo que Human Rights Watch identificó, basándose en sus fotografías, como cuatro motores de cohetes gastados y un soporte de carga de munición de racimo de cohetes 9M55K Smerch. Un motor de cohete y el conjunto de aleta de cola de un cohete Smerch habían aterrizado en el patio de un centro de educación infantil, dos morteros de cohete aterrizaron entre las casas y el cuarto aterrizó en medio de una calle, mientras que la carcasa aterrizó en la orilla del río.

El lugar donde aterrizaron estos cohetes y la carcasa estaba a un kilómetro como mínimo de una base militar, que el conductor del camión identificó como el único objetivo militar potencial en la zona.

El 7 de marzo las fuerzas rusas también dispararon cohetes de artillería sobre el barrio de Inhulsky, en la parte oriental de la ciudad. Un residente de Inhulsky, un marinero, dijo que se despertó a las 4:45 de la mañana por el sonido de las explosiones. Se acercaban cada vez más a su edificio de cinco pisos, y luego fue alcanzado. “Sentí como si me hubieran cortado las piernas”, dijo, “y como si todo el edificio fuera a derrumbarse”. Corrió hacia el pasillo y encontró a una mujer mayor que sangraba por la cabeza. Dijo que el cohete impactó en el pasillo, en el hueco de la escalera y en varias cocinas de la segunda y tercera planta del edificio.

El marinero compartió 10 vídeos con Human Rights Watch, entre ellos el de la mujer sangrando, los daños en su edificio y las imágenes de CCTV del exterior del edificio en el momento del ataque, así como 17 fotografías de los daños en el edificio y los coches aparcados en el exterior. Múltiples vídeos muestran patrones de fragmentación uniformes consistentes con la detonación de municiones de fragmentación.

Aunque no se trata de un cohete de munición de racimo, los cohetes de artillería con ojivas de alto explosivo/fragmentación pueden tener un impacto indiscriminado, y el uso de armas explosivas en zonas pobladas aumenta la preocupación por los ataques ilegales, indiscriminados y desmedidos.

El 11 de marzo, múltiples ataques volvieron a golpear el barrio de Inhulsky en las primeras horas de la mañana. Una especialista en informática que vive en el centro de la ciudad dijo que escuchó dos o tres veces un sonido de silbido cuando comenzaron los ataques. Más tarde visitó dos lugares que habían sido atacados. Compartió 36 fotografías con Human Rights Watch, mostrando los daños que observó en las ventanas de un edificio de nueve pisos y cinco coches. Las fotografías muestran marcas de impacto de una detonación de submunición en el asfalto y en dos coches. También se ven restos de la sección de carga de un cohete de munición de racimo Uragan de la serie 9M27K.

Las coordenadas de una fotografía que compartió de una submunición 9N210/235 sin explotar que yacía en una parcela de hierba junto a la calle, la sitúan a unos 1,7 kilómetros de la fábrica de Zorya. La fábrica produce turbinas de gas, sobre todo para tecnología de defensa marítima y buques. Es posible que la fábrica fuera identificada como un posible objetivo militar, pero la considerable distancia entre la fábrica y los objetos civiles dañados también sugiere que los ataques fueron indiscriminados.

Los ataques de la mañana del 11 de marzo también afectaron a Pivnichnyy, el barrio situado directamente al norte de Solyani y a unos 600 metros de la base militar. El conductor del camión y miembro del equipo de vigilancia comunitaria de Solyani dijo que llegó al lugar esa tarde. Un miembro del Servicio de Emergencia le dijo que habían destruido una submunición que no había detonado al impactar y que se encontraba detrás de la pared de un edificio de 10 pisos. El Servicio de Emergencia también compartió con el conductor del camión una foto de la munición que el equipo tomó, que a su vez Human Rights Watch identificó como una submunición de fragmentación lanzada por un cohete.

El camionero dijo que vio que tres contenedores de cohetes de munición de racimo habían impactado en la sala de calderas de un edificio, en el tejado de un bloque de apartamentos de 10 plantas y en el patio de un centro de educación infantil. El edificio estaba marcado con pequeños surcos causados por el rociado de fragmentos de metal, que eran visibles hasta el séptimo piso, dijo. Las fotos que proporcionó, que según él fueron tomadas el 11 de marzo en Pivnichnyy, muestran marcas de impacto de una submunición de fragmentación en el hormigón y daños en las ventanas.

El 13 de marzo, al menos tres zonas de Mykolaiv fueron atacadas por artillería de cohetes con cargas de submunición. El empleado de mantenimiento estaba en su cocina alrededor de las 8 de la mañana cuando un motor de cohete atravesó el techo, perforó una pared interior y aterrizó en el baño. Basándose en siete fotografías que compartió, Human Rights Watch identificó el motor del cohete y el conjunto de aleta de cola como un cohete de munición de racimo de la serie Uragan 9M27K. Aunque estaba a solo unos metros del motor del cohete, no resultó herido, pero el ataque provocó daños en su vivienda.

El conductor del camión dijo que hubo un ataque en Solyani más o menos a la misma hora. Dijo que escuchó muchas explosiones pequeñas alrededor de las 8 de la mañana, y que cuando salió, “vio mucho humo negro y luego un cráter en medio de la calle delante de mi casa, y muchos surcos más pequeños rodeando el cráter”. Dijo que vio al Servicio de Emergencia apagando un incendio en una casa alcanzada por un cohete. Él y sus colegas del equipo de vigilancia comunitaria rescataron a una mujer y a su hija atrapadas en un sótano por el fuego. Human Rights Watch revisó cuatro fotos que el conductor del camión tomó el 14 de marzo e identificó una sección de carga de submuniciones de fragmentación expulsadas de un cohete de munición de racimo Smerch 9M55K.

El conductor del camión dijo que el 13 de marzo otro cohete cayó fuera de un supermercado ATB cerca de la base militar de Solyani. El conductor acudió allí poco después del ataque y vio a unas 20 personas en el suelo heridas y sangrando. Estaban cerca del cajero automático y parecían haber estar haciendo cola allí. Abandonó la zona mientras llegaban los médicos, por lo que no sabía cuántas personas habían muerto, pero según los medios de comunicación murieron nueve personas en ese ataque.

Human Rights Watch verificó seis imágenes publicadas en Telegram que supuestamente eran del ataque, en las que se veían cuatro cadáveres cerca del supermercado ATB en la avenida Heroiv Stalinhradu, en la parte norte de Solyani, cerca de Pivnichnyy. Human Rights Watch también confirmó en un mapa de código abierto que una zona militarizada que contiene varias bases se encuentra a unos 280 metros al oeste del supermercado.

Varios cohetes con munición de racimo impactaron en un barrio de la parte norte de la ciudad, donde se encuentra una instalación militar. Otro testigo dijo que, en las zonas residenciales que rodean la base, observó cinco motores de cohetes que aparentemente habían expulsado sus cargas sobre el vecindario. Compartió tres fotos que dijo haber tomado unas dos horas después del ataque. Basándose en las fotografías, Human Rights Watch identificó los restos del arma como el motor del cohete y la sección de la aleta de cola del cohete Uragan de la serie 9M27K y una submunición 9N210.

Dada la naturaleza intrínsecamente indiscriminada de las municiones de racimo y sus efectos previsibles sobre los civiles, su uso repetido en Mykolaiv durante estos tres días de ataques podría equivaler a crímenes de guerra.

“Todos los Estados parte de la Convención sobre municiones de racimo deben condenar inequívocamente estos ataques y cualquier otro uso de esta terrible arma”, dijo Wille. “Las jurisdicciones pertinentes deben investigar y garantizar que las personas responsables se enfrenten algún día a la justicia”.

Para más información sobre las municiones de racimo y las leyes de la guerra, consulte más abajo.

 

Las municiones de racimo en Ucrania y las leyes de la guerra

Las municiones de racimo suelen estallar en el aire y envían docenas, incluso cientos, de pequeñas cargas explosivas sobre un área del tamaño de un campo de fútbol. Las submuniciones de racimo a menudo no detonan en el primer impacto, dejando restos que actúan como minas terrestres. Su uso en zonas donde hay civiles hace que un ataque sea indiscriminado, lo que supone una violación del derecho internacional humanitario.

Tanto Rusia como Ucrania almacenan los cohetes de artillería Smerch y Uragan equipados con una ojiva de munición de racimo. Ninguno de los dos países se encuentra entre las 110 partes del tratado internacional que prohíbe las municiones de racimo.

A pesar de la existencia de un objetivo militar legítimo, un ataque es indiscriminado e ilegal si utiliza un método o medio de combate cuyos efectos no pueden limitarse de manera que se minimicen las pérdidas incidentales de vidas civiles, las lesiones a civiles y los daños a objetos civiles. Las municiones de racimo no pueden limitarse de este modo.

Las autoridades ucranianas también están obligadas, en virtud del derecho internacional humanitario, a tomar, en la medida de lo posible, “las precauciones necesarias para proteger a la población civil, a las personas civiles y a los bienes de carácter civil bajo su control contra los peligros resultantes de las operaciones militares”. Estas precauciones incluyen la protección de los ciudadanos situados cerca de instalaciones militares u otros objetivos potencialmente legítimos, incluso trasladándolos fuera de la zona si es necesario, y la mitigación de los efectos previstos de los ataques rusos.

Human Rights Watch ha documentado el uso de municiones de racimo por parte de las fuerzas rusas en varios pueblos y ciudades de Ucrania desde el 24 de febrero, incluso en Kharkiv, la segunda ciudad más grande de Ucrania. Las fuerzas gubernamentales ucranianas y los grupos armados respaldados por Rusia utilizaron municiones de racimo en el este de Ucrania entre julio de 2014 y febrero de 2015, según las investigaciones independientes llevadas a cabo por Human Rights Watch, la misión de supervisión de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) y otras entidades.

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