Captura de un video de 2013 de Yasiin Bey (también conocido como Mos Def) como voluntario para someterse a los procedimientos operativos estándar para la alimentación forzada de detenidos en el centro de detención de la Bahía de Guantána
© 2013 The Guardian/YouTube

(El Paso, 19 de agosto de 2019) – El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (Immigration and Customs Enforcement, ICE) del Gobierno de Estados Unidos debería cesar de inmediato la alimentación forzosa de tres detenidos en huelga de hambre, señaló hoy Human Rights Watch. En una audiencia de emergencia los abogados de uno de los huelguistas solicitaron a la justicia federal en El Paso que deje sin efecto una orden por la que se autoriza la alimentación forzosa.

Associated Press informó la semana pasada que las autoridades estaban alimentando en forma forzosa a un detenido desde el miércoles pasado, y el viernes un tribunal autorizó la alimentación forzosa de otros dos hombres que llevaban 39 días de huelga de hambre. Los tres hombres son de nacionalidad india.

Las autoridades no deberían alimentar por la fuerza a personas detenidas que tengan pleno uso de sus capacidades y entiendan las consecuencias de negarse a ingerir alimentos. Asimismo, el método de alimentación forzosa usado en contextos de detención –que implica introducir una cánula plástica por la nariz del paciente– puede resultar sumamente doloroso y es por naturaleza cruel, inhumano y degradante.

La Dra. Michelle Iglesias, la médica responsable de atender a las personas en huelga de hambre en el centro de detención del ICE en El Paso Processing Center, donde están detenidos los hombres, declaró el viernes durante una audiencia en la justicia federal, en la que estuvo presente Human Rights Watch, que sus pacientes tenían efectivamente “capacidad y raciocinio para tomar una decisión” y que habían elegido seguir adelante con la huelga de hambre a pesar de haber sido advertidos sobre los riesgos para la salud.

“El ICE debería desistir inmediatamente de este proceso cruel, inhumano y degradante por el que se alimenta por la fuerza a personas detenidas que, en pleno uso de sus capacidades, han decidido dejar de comer como forma de protesta”, expresó Ariana Sawyer, asistente de investigación del Programa sobre Estados Unidos de Human Rights Watch. “La huelga de hambre es una acción expresiva desesperada. En un centro de detención, puede darse como reacción ante la irracionalidad que supone la detención innecesaria y prolongada”.

Aunque una de las personas en huelga de hambre había sido hospitalizada con dolor abdominal, otro de los huelguistas observó tranquilo desde una silla de ruedas, junto a su abogado, los procedimientos judiciales que tuvieron lugar el viernes. Aunque extremadamente delgado, se mostró en actitud atenta y se lo obligó a llevar grilletes en sus escuálidos tobillos.

Al ser interrogada acerca de si los huelguistas se encontrarían mejor si fueran liberados y se encontraran en sus casas, la médica del ICE sencillamente respondió “Sí”.

Las órdenes judiciales que autorizan la alimentación forzosa de los tres detenidos tienen carácter reservado; sin embargo, en el tribunal, el Juez de Distrito Federal David Guaderrama expresó que el Gobierno de EE. UU. tiene la obligación de actuar para prevenir la muerte de personas bajo su custodia.

En referencia a este pronunciamiento, Linda Corchado, abogada inmigratoria de los tres hombres y directora de Servicios Legales de Las Americas Immigrant Advocacy Center, expresó lo siguiente: “Sin generar una carga para el ICE en lo que respecta a explorar todas las formas humanamente dignas de preservar la vida de las personas que están a disposición de este organismo, la justicia nunca llegará a los miles de solicitantes de asilo detenidos que siguen estando bajo la custodia exclusiva del ICE”.

Existen alternativas a la detención, como el Programa de Supervisión Intensiva de Comparecencia (Intensive Supervision Appearance Program, ISAP) y el Programa de Dispositivos de Monitoreo Electrónico (Electronic Monitoring Device, EMD), que permiten a los funcionarios tener un seguimiento directo de los inmigrantes liberados y, al mismo tiempo, evitar los abusos innecesarios que son habituales en el sistema estadounidense de detención por motivos inmigratorios.

En enero de este año, el ICE estaba alimentando en forma forzosa al menos a seis inmigrantes detenidos que se negaban a comer en protesta por las condiciones de detención. Una investigación publicada por Associated Press en ese momento indicó que casi 30 hombres –en su mayoría procedentes de India y Cuba– en El Paso Processing Center se negaban a ingerir alimentos en protesta por los períodos prolongados de detención, así como señalamientos de “abuso verbal desmedido y amenazas de deportación por parte de los guardias”. Los funcionarios del ICE confirmaron luego que había 11 hombres en huelga de hambre en El Paso y otros 4 en otros centros de Estados Unidos.

Diversos expertos en derechos humanos de Estados Unidos han condenado la alimentación forzosa de presos en huelga de hambre y de personas detenidas en otros contextos y la Asociación Médica Mundial (World Medical Association, WMA) ha señalado que “la alimentación forzosa de personas en huelga de hambre es antiética y no se encuentra justificada en ningún caso” y que la “decisión final con respecto a la posibilidad de intervenir debe tomar en cuenta la decisión informada de la persona en huelga de hambre y debe corresponder al médico y no a una autoridad no médica”.

La médica de los huelguistas declaró que pedía la orden de que fueran alimentados forzosamente exclusivamente porque así lo exigía la política del ICE.