Cuando faltan menos de 100 días para la inauguración de la Copa Mundial de Fútbol en Rusia, la emoción se intensifica cada vez más para los fanáticos obsesivos de todo el mundo. Incluso en lugares donde durante mucho tiempo se ha excluido a las mujeres de ver eventos deportivos en persona, el terreno está cambiando: en enero, Arabia Saudita levantó su prohibición de larga data a las mujeres en los estadios.

Pero en Irán, las mujeres a las que les gustan el fútbol y el voleibol todavía tienen prohibido ver los partidos en los estadios, y la policía las detiene cuando lo intentan.

En Arabia Saudita es correcto. ¿Por qué no en Irán? (Reuters / Faisal al-Nasser)

Este mes, el máximo funcionario del fútbol mundial, el presidente de la FIFA Gianni Infantino, tuvo la oportunidad de ponerse del lado de las mujeres iraníes e insistir en que se les permitiera entrar en el estadio Azadi cuando estuvo en Teherán para presidir un partido entre los dos equipos líderes, el Esteghlal y el Persépolis.

En su lugar, acudió a un evento público que excluyó por completo a las mujeres, en un estadio con capacidad para 100.000 personas.

“Mientras el Sr. Infantino disfrutaba de un partido de fútbol en un estadio sólo para hombres, las seguidoras de fútbol iraníes estaban bajo arresto”, escribió @OpenStadiums, un grupo iraní de defensa de la mujer, en Twitter.

En cuanto a las mujeres y niñas que esperaban animar a sus equipos, al menos 35 fueron detenidas por la policía a las puertas del estadio Azadi. (Irónicamente, “azadi” significa “libertad” en farsi). El grupo detenido incluía a adolescentes y mujeres vestidas como varones que regularmente corren el riesgo de ser arrestadas por intentar colarse en el estadio para animar a sus equipos.

Si bien la posibilidad de ser detenidas es omnipresente, las mujeres en Irán llevan décadas protestando la prohibición de que la mitad de la población no pueda acudir a los estadios, y publicando osadamente sus fotos en las redes sociales.

Después de que Arabia Saudita levantara su prohibición en enero, ahora Irán es la excepción al ser el único país en no permitir que las mujeres entren en los estadios deportivos. La periodista Negar Ehsan hablaba en nombre de muchas mujeres iraníes cuando escribió: “Tengo que confesar que, después de ver las fotos de mujeres sauditas en el estadio de fútbol, ​​tuve ganas de llorar por dos razones: por un lado, estaba contenta por las mujeres sauditas que fueron oprimidas durante tanto tiempo, pero al mismo tiempo estaba triste por lo pacientes que hemos sido”.

El papel de la FIFA

Irán es responsable de la prohibición de las mujeres en los estadios. Pero los organismos deportivos mundiales como la FIFA tienen un importante efecto multiplicador, y no deberían pasar por alto los derechos de las mujeres.

Infantino se reunió con el presidente de Irán, Hassan Rouhani, y los principales funcionarios deportivos del país. Podía y debería haber condicionado su asistencia al partido de fútbol a la entrada de mujeres en el estadio.

En cambio, la FIFA toleró y consintió la segregación en los estadios y contribuyó a una situación peligrosa donde las mujeres tenían que arriesgarse a ser arrestadas para animar a sus equipos.

La prohibición discriminatoria de Irán a las mujeres que asisten a torneos deportivos de fútbol data de 1981. En 2012, la prohibición se amplió al voleibol. Las mujeres iraníes han intentado revertir esta política a través de llamamientos directos a la FIFA y a la Federación Mundial de Voleibol (FIVB). Las mujeres iraníes finalmente pudieron regresar a los estadios de baloncesto el mes pasado para ver la primera ronda de la clasificación de la Copa Mundial de la Federación Internacional de Baloncesto 2019 entre los equipos nacionales de Irán e Irak. Sin embargo, las autoridades iraníes parecen estar aplicando diferentes estándares para determinar quiénes pueden ver partidos de fútbol y voleibol masculino en los estadios.

Estas poderosas federaciones deportivas internacionales han ignorado a las mujeres iraníes, pero dado que Irán quiere jugar y ser sede de torneos internacionales, la FIFA tiene una gran influencia para insistir en que Irán respete las reglas y deje de discriminar a las mujeres.

Las políticas de estadios “sólo para hombres” de Irán forman parte de un patrón más generalizado de discriminación y violaciones de los derechos humanos en base al género. Como ha documentado Human Rights Watch, las mujeres en Irán son discriminadas en las leyes de estatus personal como el matrimonio, el divorcio, la custodia de los hijos e incluso el código de vestimenta, así como en el acceso a puestos de trabajo y las restricciones de viaje.

La FIFA también dispone de nuevas herramientas para insistir en los derechos de las mujeres a asistir. En junio, la FIFA adoptó su primera política de derechos humanos y creó una junta asesora de derechos humanos. Las políticas de derechos humanos son muy claras: no se permite la discriminación de las mujeres. El artículo 3 de los estatutos de la FIFA establece que “está prohibida la discriminación de cualquier tipo (...)y será punible con suspensión o exclusión”.

La FIFA tiene el derecho y la responsabilidad de actuar.

Las activistas iraníes que fueron detenidas por tratar de comprar entradas para el evento al que asistió Infantino merecen algo mejor. Infantino debería defender a las mujeres diciéndole a Irán que, si el país no puede jugar según las reglas globales y admitir a las mujeres en los partidos, tampoco podrá albergar eventos de la FIFA.