(New York) – La coalición ruso-siria cometió crímenes de guerra durante una campaña de un mes de bombardeos aéreos sobre el territorio controlado por la oposición en Alepo en septiembre y octubre de 2016, dijo hoy Human Rights Watch.

El Centro de Documentación de Violaciones, una organización siria de monitoreo civil, documentó que la campaña de bombardeos causó la muerte de más de 440 civiles, de los cuales más de 90 eran niños. Los ataques aéreos a menudo parecían ser imprudentes e indiscriminados, iban dirigidos intencionalmente por lo menos contra un centro médico e incluían el uso de armas indiscriminadas, como municiones en racimo y armas incendiarias. Las imágenes satelitales que Human Rights Watch analizó muestran más de 950 nuevos lugares de impacto distintos consistentes con la detonación de grandes proyectiles explosivos en toda la zona durante ese mes.

Ruinas de una casa residencial que fue dañada durante un ataque aéreo, en el que murieron al menos 24 civiles, el 27 de septiembre de 2016.

© 2016 Syria Civil Defense

“El uso de tanta potencia de fuego en un área urbana con decenas, o incluso centenas, de miles de civiles previsiblemente acabó con la vida de cientos de civiles”, dijo Ole Solvang, director adjunto de emergencias de Human Rights Watch. “Aquellos que ordenaron y llevaron a cabo ataques ilegítimos deberían ser juzgados por crímenes de guerra”, añadió.

Una coalición global de 223 organizaciones no gubernamentales instó el 1 de diciembre a los Estados miembros de la ONU para que intervengan y soliciten un periodo extraordinario de sesiones de emergencia de la Asamblea General a fin de exigir que se ponga fin a todos los ataques ilegítimos contra civiles en Alepo y otros lugares de Siria, así como el acceso humanitario inmediato y sin trabas para que la ayuda para la supervivencia pueda llegar a todas las personas que la necesiten. Los Estados miembros también deberían explorar posibles vías para hacer que los perpetradores de crímenes graves de derecho internacional comparezcan ante la justicia, indicaron las organizaciones.

Maadi New Mowasalat Bab el-Hadeed Bab el-Maqam Bab Neirab Bab Road Baideen Bustan el-Basha Bustan el-Qassr Fardous Haidariya Hulluk Ein el-Tal Kallaseh Karam Qaterji Marja Mashad Muyassar Al-Balat Old Aleppo Pedro Mount Qadi Askar Sakhour Salheen Shaar Sheikh Fares Sheikh Khader Sheikh Saeed Sukkari Aleppo October 17 –18 October 10 –16 October 3 –9 September 26 –October 2 September 19 –25 Russia-Syria bombing campaign kills 446 civilians in Aleppobetween September 19 and October 18, 2016 September 19 –25176 men, 18 women, 49 children killed September 26 –October 245 men, 7 women, 10 children killed October 3 –919 men, 4 women, 3 children killed October 10 –1663 men, 13 women, 20 children killed October 17 –189 men, 1 women, 9 children killed

La solicitud se produjo en respuesta al veto de Rusia, el 8 de octubre, de un proyecto de resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, que exigía el cese de cualquier tipo de bombardeo aéreo contra Alepo. Se trataba de la quinta vez en que Moscú bloqueaba las acciones del Consejo desde el estallido del conflicto en 2011. También era la primera vez en que China rompía filas con su aliado ruso sobre un veto a Siria, y se abstuvo.

El 19 de septiembre, las autoridades sirias suspendieron un alto el fuego de siete días, citando violaciones por parte de grupos armados de oposición. Posteriormente, aviones rusos y sirios lanzaron una intensa campaña de bombardeos contra el territorio controlado por los rebeldes en el este de Alepo, un área del tamaño de Manhattan, que continuó hasta que Rusia declaró el fin de los ataques aéreos el 18 de octubre. La coalición ruso-siria reanudó los bombardeos aéreos sobre el este de Alepo el 17 de noviembre.

Residentes locales, activistas de los medios y personal médico dijeron a Human Rights Watch que el mes de bombardeos fue el más intenso desde el inicio del conflicto. En palabras de un periodista local: “Fueron días sangrientos. Un mes sangriento. Cada día, los ataques aéreos rusos y sirios mataban a decenas de personas. Fue el mes más terrible desde que comenzó la guerra”.

Al-Kallaseh Neighborhood Al-Kallaseh Neighborhood

Satellite imagery shows the neighborhood of al-Kallaseh in Aleppo, Syria, before and after airstrikes that took place on September 23, 2016, and al-Sakhour hospital in Aleppo, Syria, before and after airstrikes that took place between September 28 and October 14, 2016.

Before: © 2016 Human Rights Watch After: © 2016 Human Rights Watch

Los entrevistados también afirmaron que estos ataques fueron especialmente aterradores debido al uso frecuente de bombas que dijeron no haber visto nunca antes en la ciudad de Alepo. Los residentes locales dijeron que estas armas, a las que a menudo se referían como “bombas destructoras de búnkeres”,  eran capaces de penetrar y demoler edificios enteros de hormigón de varios pisos, lo que significa que ya no era seguro esconderse en sótanos y refugios subterráneos. Algunos de los ataques con un mayor número de bajas civiles fueron los bombardeos aéreos que causaron el colapso de edificios enteros.

Los ataques afectaron significativamente a varios hospitales del este de Alepo. La Sociedad Médica Sirio-Americana, que apoya varios hospitales en Alepo, registró 16 incidentes de bombardeos aéreos que afectaron a hospitales en ese período. En algunos casos, los aviones lanzaron armas indiscriminadas, como armas incendiarias y municiones en racimo, cerca de hospitales, causándoles daños. En otros casos, los ataques impactaron directamente contra los hospitales, provocando daños mucho mayores.

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Entre el 28 de septiembre y el 14 de octubre, los aviones atacaron el Centro Médico al-Sakhour, un conocido hospital de Alepo que ya existía antes de la guerra, en al menos cuatro ocasiones distintas, a veces con múltiples municiones. Las fotografías, las imágenes de video y las imágenes de satélite corroboran los testimonios sobre los ataques de los testigos que Human Rights Watch entrevistó por teléfono. Estos repetidos ataques suponen una sólida constatación de que el hospital fue deliberadamente atacado, señaló Human Rights Watch. El hospital quedó fuera de servicio el 1 de octubre debido a los extensos daños causados por los ataques.

Durante ese mismo período, los bombardeos también impactaron contra equipos de búsqueda y rescate, incluyendo cuatro centros operados por la Defensa Civil de Siria, un grupo de búsqueda y rescate que trabaja en áreas controladas por la oposición.

Durante la campaña de un mes de bombardeos, las fuerzas militares sirias rodearon la zona del este de Alepo en manos de los rebeldes. Si bien las autoridades sirias y rusas declararon que los civiles y los combatientes podían salir por corredores designados, muy pocos lo hicieron. Las autoridades sirias y rusas y los grupos armados de oposición se culparon mutuamente por ello. Cualquiera que sea la razón, la coalición ruso-siria debería haber tomado medidas cautelares para evitar y minimizar el número de víctimas civiles al atacar a grupos armados de oposición, dijo Human Rights Watch.

La ONU estimó que en ese momento había alrededor de 275.000 civiles y 8.000 combatientes en el este de Alepo. Los residentes locales dijeron que la mayoría de estos combatientes estaban ubicados cerca de las líneas de frente y no en las áreas residenciales en el interior del territorio controlado por la oposición.

El 28 de noviembre, fuerzas afiliadas al gobierno sirio avanzaron para dominar distritos clave en el este de Alepo, en manos de grupos armados de oposición, incluyendo el barrio de al-Sakhour. Miles de civiles se han visto obligados a huir más profundamente al interior del territorio controlado por la oposición, hacia la parte de Alepo controlada por el gobierno, o a zonas kurdas como Sheikh Maqsoud.

Human Rights Watch también ha documentado ataques de los grupos armados de oposición contra la zona occidental de Alepo controlada por el gobierno.

Los ataques deliberados o indiscriminados contra civiles y objetos civiles, incluidos hospitales, cometidos con intención delictiva constituyen crímenes de guerra. Las leyes de la guerra exigen que las partes enfrentadas en un conflicto obren permanentemente con diligencia durante las operaciones militares para reducir al máximo el riesgo de daños a la población civil y que “tomen todas las precauciones posibles” para evitar o minimizar la pérdida accidental de vidas civiles y los daños a objetos civiles. El 28 de septiembre, el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, dijo al Consejo de Seguridad que aquellos que usan armas indiscriminadas en Alepo “saben que están cometiendo crímenes de guerra”.

Setenta y tres países de todas las regiones han respaldado una iniciativa canadiense que pide la actuación de la Asamblea General. La coalición de 223 miembros de la sociedad civil instó a todos los Estados miembros de la ONU a unirse a la iniciativa.

“La inacción no debería ser una opción”, señaló la coalición. “La historia juzgará duramente a aquellos que no hagan nada”.