(Washington, DC) - Los funcionarios estatales y locales en Estados Unidos deben respetar los derechos de los manifestantes a la libertad de expresión y de reunión, y prevenir e investigar el uso excesivo de la fuerza en su contra, Human Rights Watch señaló hoy. La aparente mala conducta policial y el uso innecesario de la fuerza en respuesta a las continuas protestas de Wall Street en todo el país enfatizan la necesidad de una vigilancia por parte de los funcionarios públicos para asegurarse de que no se autorice ni se utilice impunemente una fuerza excesiva contra los manifestantes.

"La tradición de Estados Unidos de protestar pacíficamente está protegida no sólo en la ley estadounidense, sino también la legislación internacional", dijo Alison Parker, directora de Estados Unidos para Human Rights Watch. "Aún cuando las acciones de los manifestantes justificaran la intervención de la policía, la fuerza sólo debe utilizarse cuando sea estrictamente indispensable y sólo en la medida necesaria".

El jefe de policía de Oakland, California ha prometido una investigación sobre el uso de la fuerza por parte de la policía que presuntamente que hirió a un manifestante. El 25 de octubre de 2011, en un video publicado en YouTube, Scott Olsen, de 24 años, resultó herido por un proyectil que parece haber sido lanzado desde detrás de barricadas de la policía hacia un grupo de manifestantes de Oakland. Según informes, Olsen sufrió una fractura del cráneo y un edema cerebral.

"La investigación policial de los enfrentamientos de Oakland debe revelar las razones por las que se utilizó la fuerza, los dispositivos de control de masas utilizados, así como los criterios para su utilización", dijo Parker. "Si hubo mala conducta policial, las autoridades deben apresurarse a imponer las sanciones correspondientes y tomar medidas para asegurarse de que esto no vuelva a ocurrir".

La policía de Nueva York abrió una investigación poco después del incidente del 24 de septiembre en el que un oficial de policía utilizó gas pimienta contra dos manifestantes de Wall Street. La investigación concluyó que el subinspector Anthony Bolonia violó las directrices del departamento. Bolonia fue sancionado con la pérdida de 10 días de vacaciones y fue trasladado a Staten Island, donde servirá como "coordinador de proyectos especiales". Las investigaciones penales sobre este incidente también siguen pendientes.

Las directrices del Código de conducta para funcionarios encargados de hacer cumplir la ley de la ONU estipulan que los "oficiales de la ley podrán usar la fuerza sólo cuando sea estrictamente necesario y en la medida necesaria para el desempeño de sus tareas". Los Principios Básicos sobre el Empleo de la Fuerza y de Armas de Fuego de la ONU establecen que los agentes del orden "utilizarán en la medida de lo posible medios no violentos antes de recurrir al empleo de la fuerza" y podrán usar la fuerza "solamente cuando otros medios resulten ineficaces". Cuando el uso de la fuerza sea inevitable, los funcionarios policiales deben ejercer “moderación y actuarán en proporción a la gravedad del delito".