(Osh) - El Gobierno de Kirguistán debe adoptar medidas urgentes para proteger a todos los grupos en el sur de Kirguistán de represalias étnicas a raíz de los disturbios recientes, Human Rights Watch señaló hoy. Human Rights Watch también instó a las Naciones Unidas y a la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) a trabajar rápidamente con el Gobierno para garantizar que tenga los recursos necesarios para proporcionar una protección adecuada.

Según el Ministerio de Salud, por lo menos 46 personas murieron y más de 600 resultaron heridas en los disturbios y enfrentamientos que estallaron en la noche del 10 de junio de 2010, en Osh, la ciudad más grande del sur de Kirguistán, y que se extendieron por toda la ciudad. El Gobierno declaró Estado de emergencia y envió al Ejército para contener la violencia y restablecer la ley y el orden.

"La gente de Osh necesita protección desesperadamente ", dijo Andrea Berg, investigadora de Asia Central para Human Rights Watch y quien se encuentra en Osh. "El Gobierno debe asegurarse de que los militares y la policía tengan como prioridad evitar represalias étnicas violentas y protejan tanto a las comunidades vulnerables como a las personas que quieran abandonar el área temporalmente por razones de seguridad".

Los disturbios comenzaron con una pelea principalmente entre la etnia uzbeka y las bandas kirguisas, y terminaron en saqueos, incendios y disparos. Una de las organizaciones no gubernamentales de Kirguistán dijo a Human Rights Watch que muchos uzbekos étnicos, por temor a las represalias, están tratando de salir de la ciudad, algunos cruzando la frontera de Kirguistán con Uzbekistán.

Se ha cancelado la venta de gas en toda la ciudad para prevenir los incendios y algunos barrios se han quedado sin electricidad.

Varios enfrentamientos entre los grupos étnicos estallaron a raíz de una revuelta política el 6 y 7 de abril, que resultó en el derrocamiento del ex presidente de Kirguistán, Kurmanbek Bakiev. En mayo, al menos cinco personas murieron en enfrentamientos entre los grupos étnicos kirguisos y uzbecos en Jalal Abad, a unos 50 kilómetros de Osh.

La violencia étnica en Osh también tiene raíces históricas. La violencia desde hace 20 años sobre disputas de propiedad entre los grupos étnicos kirguisos y uzbecos en Osh este mes costó casi 300 vidas.
Human Rights Watch dijo que la OSCE y la ONU deberían evaluar su capacidad sobre el terreno para determinar los recursos adicionales que pudieran necesitarse para ayudar a proporcionar protección contra las represalias étnicas y ampliar los servicios de mediación de conflictos.

"No hay tiempo que perder", dijo Berg. "La comunidad internacional debe ayudar de inmediato al Gobierno kirguiso para prevenir los conflictos interétnicos a gran escala. Esto debería estar en la agenda de prioridades urgentes del Consejo de Seguridad de la ONU", afirmó.