Los familiares de las víctimas de Cuska muestran las fotografías de los fallecidos en un cortejo fúnebre.

© 1999 Fred Abrahams/Human Rights Watch

(Nueva York) – La reciente detención en Serbia de nueve hombres sospechosos de matar a 41 civiles albaneses de Kosovo en 1999 es un paso positivo hacia la justicia para las víctimas, señaló Human Rights Watch hoy. Los nueve hombres no han sido identificados.

El 13 de marzo de 2010, el fiscal serbio de crímenes de guerra anunció que la policía había arrestado a nueve hombres en conexión con los asesinatos de albaneses étnicos en la aldea de Cuska (Qyshk en albanés) el 14 de mayo de 1999, durante la guerra de Kosovo. En total, 26 hombres están bajo investigación por asesinato y robo, dijo el fiscal.

"Después de 11 años, las autoridades serbias han dado un paso positivo hacia la justicia por este horrible crimen", dijo Holly Cartner, directora de Europa Central y Asia para Human Rights Watch. "Ahora es vital que continúen la investigación para que los sospechosos puedan ser obligados a rendir cuentas en un juicio justo".

Human Rights Watch publicó un informe detallado sobre el caso de Cuska, en octubre de 1999, y ha pedido repetidamente que los perpetradores enfrenten la justicia. El informe, "Un pueblo destruido", también documenta la muerte de 19 albaneses de Kosovo en las inmediaciones Zahac (Zahaq) y 10 en Pavljan (Pavlan) en el mismo día.

Las investigación de Human Rights Watch encontró que en Cuska, las fuerzas de seguridad serbias llegaron a la aldea alrededor de las 7:30 am el 14 de mayo de 1999, separaron a las mujeres y los niños de los hombres, robaron sistemáticamente propiedad privada, y destruyeron documentos de identificación. Las fuerzas tomaron tres grupos de unos diez hombres y los llevaron a tres casas diferentes, y abrieron fuego contra ellos con armas automáticas. En una de las casas, un hombre armado acabó con la vida de varios de los hombres, con disparos de pistola. Cada casa fue incendiada. En cada una de las tres casas, un hombre sobrevivió.

Testigos del ataque identificaron en fotografías a dos miembros de las fuerzas de seguridad serbias que afirmaron estaban presentes en Cuska el 14 de mayo - Zvonimir Cvetkovic y Srecko Popovic - y un tercero que estaba presente en Zahac, Slavisa Kastratovic. Ninguno de estos hombres es conocido por abrir fuego en el pasado contra los hombres de etnia albanesa.

Los testigos también identificaron en fotografías a Nebojsa Minic, quien estuvo implicado en el asesinato de seis personas de origen albanés en la ciudad de Pec (Peja) el 12 de junio de 1999. Minic murió en Argentina en 2005.

Según el fiscal serbio de crímenes de guerra, los nueve hombres detenidos pertenecían a un grupo paramilitar llamado los Chacales (Shakali en serbio), así como a las reservas de la policía y la defensa territorial. Todos ellos son sospechosos de participar en "una campaña de terror que incluyó ataques armados y actos individuales de violencia contra civiles, así como las amenazas de violencia, asesinatos y destrucción de bienes civiles. Los crímenes tenían por objeto "llevar el terror a los residentes albaneses locales a fin de hacerlos huir de sus hogares y regresar a la República de Albania". El fiscal no dio a conocer los nombres de las personas detenidas o bajo investigación.

Según informes de prensa, los nueve hombres estarán en prisión preventiva durante un máximo de 30 días. Dos de los sospechosos siguen en libertad en Serbia y otros 15 se encuentran fuera del país.

Serbia estableció su Sala de Crímenes de Guerra en 2003 para investigar y enjuiciar los crímenes de guerra cometidos en la ex Yugoslavia desde 1991. La Cámara ha logrado un progreso significativo hacia la rendición de cuentas por los abusos cometidos durante la guerra en Kosovo, Croacia y Bosnia, a pesar de la escasez de fondos, el apoyo político insuficiente, y el poco conocimiento del público sobre su trabajo. En junio de 2009, la Sala condenó a cuatro miembros de la unidad paramilitar "Escorpiones” a penas de prisión de entre 15 y 20 años por los crímenes contra los civiles albaneses de Kosovo cometidos en 1999.

La cooperación de Serbia con el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia (TPIY) sigue siendo mixta. A pesar de una mayor cooperación, Belgrado aún no detenido a los sospechosos más buscados por el tribunal, el general bosnio serbio Ratko Mladic, acusado de genocidio en Srebrenica, o a su compañero sospechoso y acusado Goran Hadzic. Según el fiscal del tribunal, se cree que ambos hombres están "al alcance" de las autoridades serbias.