El nuevo gobierno de coalición debe llevar ante la justicia a los individuos responsables de los episodios pasados de violencia política, dijo Human Rights Watch en un nuevo informe publicado hoy. El nuevo gobierno de coalición puede ayudar a estabilizar el país llevando ante la justicia a los organizadores de la violencia de todas las partes.

El informe de 81 páginas, "Balas y boletas: Violencia política organizada y la crisis de gobernabilidad de Kenya", documenta cómo cientos de vidas se perdieron debido a la violencia étnica y política organizada desencadenada por irregularidades en las elecciones presidenciales diciembre de 2007. El informe también describe las ejecuciones ilegales de la policía de Kenya, quien utilizó fuerza excesiva en su respuesta a las manifestaciones causando la muerte de cientos de personas.

"Para que el nuevo gobierno funcione bien y se gane la confianza del pueblo, es preciso primero curar las heridas por medio del enjuiciamiento de los responsables de la violencia", dijo Georgette Gagnon, directora de África para Human Rights Watch. "Incitar la violencia a lo largo de líneas étnicas casi destruyó a Kenya. El nuevo gobierno tiene ahora la oportunidad de reparar esas fracturas. "

La violencia relacionada con las elecciones conmocionó a los kenianos y al mundo, dejando más de 1,000 muertos y 50,0000 personas desplazadas de sus hogares. Viendo las injusticias históricas, el 28 de febrero de 2008, un acuerdo entre el partido gobernante y la oposición preparó el camino para un gobierno de coalición, una comisión de investigación sobre la violencia y una Comisión de la Verdad, la Justicia y la Reconciliación.

Los investigadores de Human Rights Watch documentaron graves abusos en las zonas más afectadas de Kenia - Nairobi, Nyanza, Western, Valle del Rift y provincias - durante los enfrentamientos en enero y febrero de 2008. Los residentes de las comunidades del Valle del Rift leales a la oposición atacaron percibidos simpatizantes de los partidarios del gobierno (principalmente de la etnia Kikuyu) cuando se anunció la victoria de titular presidente Kibaki. Milicias kikuyu se desquitaron más tarde. Gran parte de la violencia basada en origen étnico fue organizada por dirigentes locales, políticos, y hombres de negocios de todas partes, de acuerdo con testigos presenciales entrevistados por Human Rights Watch.

En Eldoret, situado en el Valle del Rift, los ataques a viviendas kikuyu fueron planeados por los dirigentes locales. Un anciano kalenjin, presente en la organización de reuniones explicó a Human Rights Watch, "[los ancianos] dijeron que si hay cualquier señal de que Kibaki está ganando, entonces la guerra debe irrumpir… Ellos estuvieron entrenando a los jóvenes sobre cómo ir a la guerra [sic]. "

Un hombre joven kikuyu que participó en los ataques de represalia sobre Luo en Naivasha también destacó el papel de los líderes locales en la organización de la violencia. El hombre dijo a Human Rights Watch, "Esto no fue realizado por ciudadanos ordinarios, fue organizado por gente con dinero; ellos compraron a los desempleados como yo. Necesitamos algo que comer cada día. "

Human Rights Watch también investigó el uso excesivo de la fuerza utilizada por la policía que provocó la muerte de cientos de manifestantes y transeúntes inocentes. En un caso, la policía admitió utilizar fuerza letal para controlar multitudes en Kisumu, lo que resultó en la muerte de más de 30 personas.

Un joven de 15 años de edad describió a Human Rights Watch cómo la policía le disparó en la parte posterior de su pierna cuando se alejaba de un auto policíaco: "Habían apagado las luces del auto. Me di cuenta de que estaba cerca porque escuché un disparo. Comencé a correr. Entonces oí un segundo. Cuando traté de avanzar, mi pierna no tuvo fuerza, me caí”.

Aunque muchos observadores se sorprendieron por la velocidad y la magnitud de la violencia reciente en Kenya, las causas subyacentes de la crisis son antiguas y profundas. El fracaso de los gobiernos sucesivos de Kenya para hacer frente a problemas sistémicos de la gestión pública como la corrupción, la confiscación arbitraria de tierras, y la violencia política organizada es una causa directa de la reciente crisis.

Human Rights Watch pide al nuevo gobierno de coalición apoyar las diversas investigaciones establecidas en febrero de 2008 en virtud del proceso de mediación para investigar los abusos cometidos por las fuerzas estatales y los responsables de la violencia. El éxito de estas iniciativas será fundamental para que el gobierno de coalición tenga la capacidad de mejorar la vida de los kenianos y estabilizar el país.

"Los dirigentes de Kenya, la sociedad civil de Kenya y actores internacionales merecen elogios por unir y rescatar al país del borde del abismo", dijo Gagnon. "Pero el trabajo duro comienza ahora. Enfrentar violaciones de derechos humanos largamente ignoradas e injusticias históricas significa realizar investigaciones y procesos judiciales. "