(Bruselas) – Al aproximarse el quinto aniversario del centro de detención en la Bahía de Guantánamo, Human Rights Watch denunció las detenciones en curso allí como una mancha vergonzosa en el respeto de Estados Unidos a los derechos humanos. Human Rights Watch llamó a la Unión Europea a presionar a Estados Unidos para que presente cargos criminales o libere a los casi 400 detenidos y restablezca el acceso de éstos a los tribunales.

El 11 de enero de 2002 llegaron a la Bahía de Guantánamo, en Cuba, los primeros 20 detenidos, con capuchas y engrilletados. Hoy día, casi 400 hombres permanecen allí sin acceso a las cortes estadounidenses para poder desafiar la legalidad de su detención.

“Detener sin cargos a cientos de hombres en Guantánamo es una debacle legal y política de proporciones históricas”, dijo Kenneth Roth, director ejecutivo de Human Rights Watch. “Es hora de poner fin al experimento en Guantánamo, y la Unión Europea puede ayudar a Washington a hacerlo”.

En julio, los gobiernos de la Unión Europea emitieron su primer llamado colectivo a cerrar el centro de detención en Guantánamo. Ahora la UE debería utilizar una combinación de asistencia y presión a fin de que Estados Unidos proceda a clausurar ese centro, declaró Human Rights Watch.

En la actualidad hay alrededor de dos docenas de detenidos – entre ellos 16 uigures chinos – cuya liberación ha sido aprobada porque Estados Unidos concluyó que no representan riesgo alguno para Estados Unidos o sus aliados, pero que no tienen adónde ir. Estados Unidos también ha determinado – correctamente – que no puede retornar a estos individuos a sus países de origen debido al riesgo real de que en éstos sean sometidos a tortura o abusos. Ellos han permanecido encarcelados en Guantánamo hasta por cinco años desde que fueron arrestados y detenidos.

Por razones pragmáticas y humanitarias, la UE debería ayudar a reasentar a algunos de estos hombres, afirmó Human Rights Watch.

En Guantánamo continúan detenidos también varios residentes de la UE – incluidos algunos del Reino Unido y de Italia. La UE debería ejercer presión para que estos individuos sean liberados y ayudar a reasentarlos, dijo Human Rights Watch.

“Estados Unidos creó el problema y Estados Unidos debería solucionarlo, pero la UE podría ayudar aceptando a varios de los detenidos”, señaló Roth.

Ayudar a Washington a reasentar a algunos detenidos también daría a la UE una ventaja adicional para insistir en que Estados Unidos acuse formalmente o libere al resto de los detenidos y aplique estándares de juicio justo a aquéllos que planea procesar. La UE debería exigir que Estados Unidos lleve a juicio a los detenidos acusados de crímenes por medio de un proceso transparente y justo que respete los estándares internacionales del debido proceso, declaró Human Rights Watch.

La UE debería insistir en que Estados Unidos restablezca el derecho de los detenidos a desafiar su detención en la corte. El pasado otoño, el Congreso saliente estadounidense aprobó legislación que priva a los detenidos de acceso a los tribunales para que desafíen la legalidad de su detención o del trato que han recibido, incluso si fueron torturados y aun cuando hayan sido liberados. Esta negación de un derecho fundamental establece un peligroso precedente – uno que, de llegar a ser imitado por otros, podría regresar a perseguir a la UE y a Estados Unidos.

Asimismo, la UE debería presionar a Estados Unidos para que procese a todos los miembros del personal militar – hasta del más alto nivel en la cadena de mando – y civiles que hayan sido responsables de abusos contra los detenidos. Alemania, en particular, podría alentar esas acciones, si su sistema de justicia permitiera que avance una queja interpuesta contra el ex secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, y otros diseñadores de políticas estadounidenses por supuestos crímenes de guerra en Guantánamo y en Abu Ghraib en Irak.

La última vez que esos cargos fueron presentados, hace dos años, los tribunales alemanes los desecharon aduciendo que se podía confiar en que Estados Unidos perseguiría a sus propios criminales de guerra. La negativa del gobierno de Bush a permitir una revisión independiente de las acciones de sus funcionarios de alto nivel muestra que ya no se justifica tal deferencia.

“Quizás si hubiera una verdadera investigación alemana de estos alegatos, Estados Unidos se sentiría lo suficientemente abochornado y conduciría sus propias investigaciones judiciales”, dijo Roth.