Los esfuerzos de la Unión Europea por trasladar la responsabilidad de la migración a países de fuera de las fronteras de la UE amenaza los derechos humanos de los migrantes, solicitantes de asilo y refugiados, señaló Human Rights Watch en un documento informativo publicado hoy. Los líderes europeos tienen previsto reunirse el viernes para debatir la migración en una cumbre informal de la UE en Lahti, Finlandia.

Las actuales políticas europeas de migración se concentran mayoritariamente en mantener a los migrantes y solicitantes de asilo fuera de las fronteras de la UE. Sin embargo, estas políticas no han logrado garantizar el respeto de los derechos de los migrantes y solicitantes de asilo, especialmente en países vecinos de tránsito de Europa del Este y de todo el Mediterráneo.

“La migración plantea inmensos retos para los países de la UE, tanto en su interior como fuera de ellos”, señaló Holly Cartner, directora para Europa y Asia Central de Human Rights Watch. “Pero eludir la responsabilidad por los derechos de los migrantes y solicitantes de asilo no es la respuesta”, agregó.

Los intentos de la UE de desarrollar políticas comunes sobre migración y asilo dentro de sus fronteras han sido objeto de crecientes críticas, incluso en el seno del Parlamento Europeo. El documento informativo de Human Rights Watch se concentra en la menos conocida dimensión “externa” de las iniciativas de la UE, que emplea una combinación de asistencia y presión para trasladar la responsabilidad de los refugiados, migrantes y solicitantes de asilo a países de tránsito, como Ucrania y Libia, y a sus regiones de origen.

La Unión Europea está presionando a sus países vecinos para que asuman una mayor responsabilidad sobre la migración. El caso de Ucrania, que se expone en detalle en el documento, ilustra de qué manera muchos países vecinos ni siquiera tienen la capacidad de cumplir sus obligaciones fundamentales, como garantizar acceso adecuado al asilo, condiciones apropiadas de detención y protección frente al regreso a la tortura o la persecución. Al igual que la mayoría de los países vecinos, Ucrania tiene muchas ganas de estrechar sus lazos con la Unión Europea. Pero la presión de la UE sobre Ucrania para que detenga, albergue y acepte la devolución de un número cada vez mayor de migrantes es incompatible con la insistencia de Bruselas en la protección de los refugiados y los derechos de los migrantes. El aumento de la cooperación con Ucrania puede agravar su historial ya negativo con respecto a los derechos de migrantes y refugiados.

“Si la UE quiere que otros países asuman más responsabilidad sobre la migración, tiene que empezar por asegurarse de que son aptos para dicho cometido”, señaló Cartner. “Y tiene que sentar un ejemplo positivo haciendo honor a sus propias obligaciones con respecto a los migrantes y los solicitantes de asilo”, agregó.

Al parecer, el aspecto más polémico del programa de la UE de externalización de la migración—la tramitación de las solicitudes de asilo fuera de la UE—ha quedado archivado. Pero la Unión Europea sigue comprometida con la “contratación externa” tanto del control de la migración como de la determinación del asilo. Entre los aspectos actuales de esta estrategia se encuentran:
:

  • La negación de la entrada en el territorio de la UE de solicitantes de asilo procedentes de países designados como “países seguros de origen” o en tránsito por países considerados “terceros países seguros”;
  • la interdicción marítima de personas que intentan llegar a territorio de la UE;
  • la conclusión de “acuerdos de readmisión” con países fuera de la Unión Europea, por los que estos países aceptan el regreso desde el territorio de la UE de migrantes y solicitantes de asilo que transitaron por su territorio nacional de camino a la Unión Europea; y
  • apoyo al desarrollo de la vigilancia fronteriza y la capacidad de detención en países vecinos de tránsito.

La Unión Europea, mediante un Programa de Protección Regional dependiente de la Comisión Europea, también ha propuesto una estrategia de oferta de ayuda al desarrollo y asistencia humanitaria para aumentar la capacidad de los países por fuera de la UE para albergar a refugiados de la región. El hecho de que estas iniciativas mejoren verdaderamente la capacidad de protección, o se empleen en cambio como un pretexto de los estados de la UE para negar el derecho de asilo en su territorio y devolver a los que corren peligro a los considerados “países seguros”, será una prueba fundamental del compromiso de la Unión Europea con sus obligaciones con respecto a los refugiados y otras personas necesitadas de protección.