Millones de niños no tienen acceso a educación, trabajan extensas jornadas en condiciones riesgosas y son obligados a participar como soldados en conflictos armados. Sufren ataques deliberados contra sus escuelas y docentes, o permanecen indeterminadamente en instituciones o centros de detención, donde toleran condiciones inhumanas y vejaciones a su dignidad. Debido a su juventud y falta de madurez, suelen ser explotados fácilmente. En muchos casos, son abusados por las mismas personas responsables de su bienestar. Trabajamos para ayudar a proteger a menores en todo el mundo, a fin de que puedan crecer y convertirse en adultos.

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