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Daños causados por un ataque ruso a la Escuela Nº 21 el 3 de marzo de 2022, en la ciudad de Chernihiv, 19 de abril de 2022  © 2022 Belkis Wille/Human Rights Watch

Las fuerzas rusas mataron e hirieron a numerosos civiles en ocho ataques en la ciudad de Chernihiv, en el noreste de Ucrania, a principios de marzo de 2022, señaló hoy Human Rights Watch. Cuatro de estos ataques, desde el aire y desde tierra, constituyeron una clara violación de las leyes de la guerra. Incluyeron el bombardeo de un complejo de apartamentos en el que murieron 47 civiles, un ataque en el que murieron al menos 17 personas en una cola de pan frente a un supermercado, y dos ataques independientes, uno de ellos con munición de racimo, cuyo uso está ampliamente prohibido, que dañaron dos hospitales.

Las fuerzas ucranianas pueden haber puesto en peligro a la población civil en cinco de los ataques de las fuerzas rusas, incluido uno en el que las Fuerzas de Defensa Territorial habían establecido una base en una escuela. Uno de estos ataques rusos impactó contra un hospital, que goza de mayor protección en virtud de las leyes de la guerra, lo que hace que este ataque fuera ilegal a pesar de la posible presencia de un puesto de control militar en las inmediaciones del hospital. Los otros cuatro ataques pueden haber violado las prohibiciones contra los ataques indiscriminados o desproporcionados, a pesar de la aparente presencia cercana de tropas ucranianas.

“En marzo, las fuerzas rusas atacaron repetidamente zonas residenciales de Chernihiv desde tierra y aire con aparente desprecio por la pérdida de vidas civiles”, señaló Belkis Wille, investigadora principal de crisis y conflictos de Human Rights Watch. “El hecho de que las fuerzas ucranianas no retiraran a los civiles en algunas zonas contribuyó al aumento de víctimas, si bien el atacante debe seguir distinguiendo entre civiles y combatientes”.

El ejército ruso comenzó a atacar Chernihiv el 24 de febrero, el primer día de la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia. Human Rights Watch investigó los ataques a la ciudad que se produjeron entre el 3 y el 17 de marzo. Aunque las fuerzas rusas no llegaron a capturar Chernihiv, a finales de marzo habían sitiado efectivamente la ciudad, atrapando a los civiles y sometiéndolos a nuevos bombardeos. Las fuerzas rusas se retiraron de la zona el 31 de marzo como parte de su retirada más amplia de las regiones de Kiev y Chernihiv.

Entre el 8 de marzo y el 9 de mayo, Human Rights Watch entrevistó a 34 personas, entre ellas 24 testigos de los ocho ataques, así como a personal de emergencias, funcionarios de la Administración Regional de Chernihiv y fiscales locales, que proporcionaron cifras de víctimas civiles. Los días 19 y 20 de abril, los investigadores inspeccionaron los lugares de los ocho ataques.

Human Rights Watch también revisó las imágenes por satélite para corroborar las fechas y la magnitud de los daños, y para ayudar a determinar la ubicación de cualquier fuerza ucraniana en las proximidades de los ataques. Los obituarios de soldados ucranianos publicados en los medios de comunicación locales también ayudaron a evaluar si había personal militar ucraniano en los alrededores de los ataques.

El Departamento de Asistencia Médica de Ucrania para la región de Chernihiv dijo que al menos 98 civiles murieron en los ocho ataques y al menos otros 123 resultaron heridos. El jefe del departamento dijo que estas cifras se basaban en los informes de los hospitales locales, los servicios médicos de emergencia y el libro de registro de la morgue oficial. La funcionaria facilitó a Human Rights Watch los nombres, edades y géneros de 22 de las personas muertas y de las 122 heridas en los ataques. Dijo que los expertos forenses todavía estaban recopilando la información personal relacionada con las demás víctimas y que la compartirían con Human Rights Watch cuando estuviera completa.

En el más mortífero de los ocho ataques, las fuerzas rusas lanzaron el 3 de marzo varias bombas no guiadas sobre un complejo de edificios de apartamentos, matando a 47 civiles. “Cuando se produjeron las explosiones, vi a personas caer por las ventanas”, dijo un residente de uno de los edificios. “Algunas estaban en llamas”. Varios testigos entrevistados dijeron que no creían que hubiera fuerzas ucranianas en la zona en ese momento.

En un ataque del 17 de marzo contra el centro de la ciudad, las fuerzas rusas lanzaron un cohete de munición de racimo Uragan que dañó un complejo médico que albergaba dos hospitales. Las autoridades locales dijeron que el ataque mató a 14 civiles e hirió a otros 21. Los testigos dijeron que no vieron ningún objetivo militar en la zona en ese momento.

Desde su invasión de Ucrania, las fuerzas rusas han utilizado repetidamente municiones de racimo, que son armas intrínsecamente indiscriminadas, en ataques que han matado a cientos de civiles y han dañado viviendas, hospitales y escuelas. Las fuerzas ucranianas parecen haber utilizado municiones de racimo al menos una vez.

Las violaciones graves de las leyes de la guerra, incluidos los ataques indiscriminados y desproporcionados, cometidos con intención criminal –es decir, deliberadamente o por imprudencia— constituyen crímenes de guerra. Las personas también pueden ser consideradas penalmente responsables de la tentativa de cometer un crimen de guerra, así como de la asistencia, facilitación, ayuda o instigación de un crimen de guerra. Los comandantes y los dirigentes civiles pueden ser procesados por crímenes de guerra en concepto de responsabilidad de mando cuando sabían o deberían haber sabido de la comisión de crímenes de guerra y no tomaron medidas suficientes para impedirlos o castigar a los responsables.

Los ataques rusos en Chernihiv demuestran las consecuencias devastadoras en la población y en las infraestructuras civiles cuando las fuerzas armadas utilizan armas explosivas con efectos de amplio alcance en zonas residenciales, y la mayor probabilidad de que se produzcan ataques ilegales indiscriminados y desproporcionados.

Estas armas tienen un gran radio de destrucción, son intrínsecamente imprecisas o lanzan múltiples municiones al mismo tiempo. Los efectos a largo plazo de su uso incluyen daños en edificios civiles e infraestructuras críticas, interferencias en servicios como la atención sanitaria y la educación, y el desplazamiento de la población local.

De los 4,266 muertos y 5,178 heridos civiles que la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos registró en Ucrania entre el 24 de febrero y el 7 de junio –lo que muy probablemente suponga una cifra significativamente menor a la real-, la mayoría fueron causados por armas explosivas con efectos en una zona amplia, como bombardeos con artillería pesada y lanzacohetes de varios cañones, y ataques con misiles y aéreos.

Rusia y Ucrania deberían evitar el uso de armas explosivas con efectos de área amplia en zonas residenciales, dijo Human Rights Watch. Todos los países deberían apoyar una declaración política internacional firme para proteger mejor a los civiles del uso de este tipo de armas en zonas pobladas.

“Los devastadores ataques terrestres y aéreos de las fuerzas rusas en Chernihiv demuestran por qué las armas explosivas no deben utilizarse en entornos urbanos poblados”, señaló Wille. “Todos los gobiernos deberían comprometerse a reforzar la protección de los civiles frente al uso de armas explosivas en pueblos, ciudades y aldeas”.

 

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