Los panameños y panameñas protestan contra las reformas constitucionales el 2 de noviembre.

© 2019 Iván Chanis Barahona

El 8 de noviembre, el presidente Cortizo recomendó que se descartaran muchas de las enmiendas constitucionales polémicas, incluso la que prohibiría el matrimonio igualitario. La Asamblea Nacional reconsiderará las reformas constitucionales en el próximo período de sesiones legislativas en 2020. 

“Ellos son gais y ellos no pueden entrar”, dijo el legislador Jairo “Bolota” Salazar el 29 de octubre acerca de un grupo de manifestantes frente a la Asamblea Nacional de Panamá, mientras impedía que ingresaran al edificio.

Esta afrenta encapsula lo padecido por las y los manifestantes que han salido a las calles de la Ciudad de Panamá en repudio a las reformas constitucionales que el poder legislativo aprobó en forma preliminar la semana pasada. Una de estas reformas modificaría la constitución para definir al matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer. Panamá ya excluye a las parejas del mismo sexo de la posibilidad de matrimonio conforme al artículo 26 de su Código de la Familia. Al plasmar la discriminación en el texto de la constitución se impediría que personas lesbianas, gais, bisexuales y transgénero (LGBT) sean miembros igualitarios de la sociedad panameña.

Las protestas de la última semana, a las cuales la policía habría respondido con detenciones arbitrarias y fuerza excesiva, se relacionan con cuestiones que van más allá del matrimonio igualitario. A las y los manifestantes les indignan los proyectos de algunos legisladores de modificar el presupuesto nacional e incluso designar a un fiscal especial que podría presentar cargos contra los procuradores que los investiguen. Pero los comentarios homofóbicos del diputado Bolota Salazar han hecho que la cuestión del matrimonio cobrara máximo protagonismo. El presidente Laurentino Cortizo condenó lo dicho por Bolota Salazar y afirmó: “Estamos para servir al país y eso es no darle la espalda a los ciudadanos”.

La reforma constitucional propuesta es posterior a que en la región se diera una ola de avances en materia de matrimonio igualitario. En 2018, la Corte Interamericana de Derechos Humanos emitió una opinión consultiva instando a los Estados a adoptar medidas para asegurar el matrimonio igualitario. En Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, Uruguay y muchos estados mexicanos ya se celebran matrimonios entre personas del mismo sexo, y está previsto que Costa Rica empiece a hacerlo en 2020. Incorporar la discriminación contra las personas LGBT en su constitución apartaría a Panamá de sus vecinos.

Si bien Bolota Salazar intentó distanciarse de sus comentarios homofóbicos, él y otros miembros del Partido Revolucionario Democrático (PRD) señalan que no tienen intención de desistir de este proyecto discriminatorio. Las personas que se manifiestan por la igualdad y quienes las apoyan se proponen mantener la presión sobre el Presidente en vísperas de su declaración sobre las reformas el 7 de noviembre. El debate legislativo seguirá en 2020, seguido de un referéndum sobre las reformas.

Aunque Bolota Salazar impidió que manifestantes LGBT ingresaran en la Asamblea Nacional la semana pasada, los legisladores tendrán una oportunidad de reconsiderar sus reclamos en el próximo período de sesiones legislativas y darles un espacio en la sociedad panameña.