Teodorin Nguema, Equatorial Guinea's vice president and son of President Teodoro Obiang.

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(París) – Un tribunal parisino condenó en ausencia el 27 de octubre de 2017 al hijo mayor del presidente de Guinea Ecuatorial por apropiarse de decenas de millones de euros de fondos públicos de su país y blanquear este dinero en Francia.

La justicia impuso una pena de tres años de prisión en suspenso y también dejó en suspenso la multa de EUR 30 millones (USD 35 millones) contra Teodoro Nguema Obiang Mangue, conocido como Teodorín, que es además vicepresidente de Guinea Ecuatorial. La justicia confiscó sus bienes en Francia, valuados en más de EUR 100 millones.

“Esta condena contra Teodorín Obiang es otra prueba más de que la corrupción gubernamental desenfrenada ha arrebatado al pueblo de Guinea Ecuatorial la riqueza petrolera del país”, destacó Sarah Saadoun, investigadora sobre empresas y derechos humanos de Human Rights Watch. “El gobierno francés debería repatriar los fondos y cerciorarse de que se destinen a servicios clave, en los cuales deberían haberse invertido”. 

La sentencia se dicta en una causa iniciada hace más de una década por dos organizaciones francesas que luchan contra la corrupción, Transparency International Francia y Sherpa. Es una de tres causas presentadas por estas organizaciones contra altos funcionarios gubernamentales de distintos países por el presunto blanqueo de “dinero de origen ilegítimo” en Francia. Fue la primera de las tres causas en las cuales se alcanzó un pronunciamiento, y la primera vez que un tribunal francés reconoció legitimidad a organizaciones no gubernamentales como parte actora en una causa penal.

Dado que la condena y la multa quedan en suspenso, únicamente surtirán efecto si Teodorín comete otros delitos en Francia. Tendrá un plazo de 10 días para apelar la decisión.

Teodorín ha sido blanco de múltiples investigaciones internacionales sobre lavado de dinero, y su extravagante estilo de vida ha sido mostrado ampliamente como símbolo de corrupción gubernamental descarada. Las ingentes cantidades de dinero saqueadas por miembros de la clase dirigente de Guinea Ecuatorial contribuyen al gravísimo desfinanciamiento de los sectores de salud y educación en el país.

En 2012, el Departamento de Justicia de EE. UU. estimó que Teodorín había gastado USD 315 millones alrededor del mundo entre 2004 y 2011 en inmuebles, automóviles y artículos de lujo. Esto representa casi un tercio del gasto anual combinado que destinó el gobierno guineoecuatoriano a salud y educación en 2011, el período más reciente sobre el cual existen datos. En ese entonces, Teodorín era ministro de Agricultura del país, y por ese cargo percibía un salario anual de menos de USD 100.000.

El gobierno de Guinea Ecuatorial ha defendido enérgicamente a Teodorín, y ha asegurado que sus acciones fueron lícitas porque el derecho interno permite que los ministren realicen negocios con el Estado a través de sus propias empresas. El gobierno nunca investigó los señalamientos en contra de Teodorín.

El presidente ascendió a su hijo al cargo de vicepresidente en junio de 2016, apenas días después de que un tribunal francés elevara a juicio una causa en su contra, en un intento evidente de usar la inmunidad diplomática para impedir que fuera juzgado. Cuando ese intento fracasó, el gobierno demandó infructuosamente a Francia ante la Corte Internacional de Justicia para impedir que avanzara el juicio, alegando que violaba la inmunidad de Teodorín.

La decisión del tribunal otorga control al gobierno francés sobre bienes por un valor de varios millones de euros confiscados a Teodorín, incluida una mansión de 101 habitaciones en la exclusiva avenida Foch, valuada en más de EUR 100 millones, automóviles de lujo por un valor de EUR 5,7 millones y varios millones de euros más en piezas de arte, joyas y artículos de lujo, según la decisión judicial que eleva a juicio la causa contra Teodorín. Aunque no existen en Francia leyes que contemplen la repatriación de activos recuperados, Human Rights Watch y otras organizaciones están instando al gobierno a garantizar que los fondos se envíen de vuelta al país y se utilicen en beneficio de personas que son víctimas de la corrupción oficial.

En 2014, Teodorín llegó a un acuerdo extrajudicial en un caso impulsado por el Departamento de Justicia de EE. UU., que alegó que había comprado una mansión en California, un avión privado y artículos de colección de Michael Jackson por valor de USD 2 millones con fondos robados al tesoro público. Teodorín acordó pagar USD 30 millones sin admitir expresamente haber delinquido. El acuerdo extrajudicial establece que los fondos deben ser repatriados y usados en beneficio del pueblo ecuatoguineano, algo que se prevé que harán en breve las autoridades estadounidenses. En la actualidad, Suiza investiga a Teodorín por lavado de dinero, y en diciembre de 2016 confiscó un yate de lujo valuado en USD 100 millones y varios automóviles de alta gama.

Los niveles de corrupción oficial en Guinea Ecuatorial son exorbitantes. En 2004, una investigación del Senado estadounidense determinó que el banco Riggs, son sede en Washington, y donde mantenía cuentas el Gobierno de Guinea Ecuatorial, transfirió varios millones de dólares a sociedades que presuntamente pertenecían a funcionarios gubernamentales, incluido el presidente. Tres miembros de una familia rusa están a la espera de juicio en España, acusados de haber facilitado la compra de viviendas a funcionarios ecuatoguineanos con fondos desviados a través del banco Riggs.

El descubrimiento de petróleo a comienzos de la década de 1990 catapultó a Guinea Ecuatorial del grupo de los países más pobres del mundo a la nación con mayor ingreso per cápita de África. Sin embargo, el gobierno ha invertido una cantidad ínfima en salud y educación, y el progreso en estas áreas ha estado sistemáticamente por detrás de la media regional. Algunos indicadores, como las tasas de vacunación y de escolaridad, han empeorado desde que comenzó el auge del petróleo.

En junio, Human Rights Watch publicó un informe que documentó cómo la clase dirigente se apropia de la riqueza petrolera del país, en particular mediante participaciones en sociedades a las que se adjudican contratos de infraestructura pública con sobreprecios exorbitantes. El soborno y la mala gestión son de tal magnitud que dejan poco dinero para salud y educación.

“El ascenso del hijo del presidente a vicepresidente, en un intento evidente por evitar que rinda cuentas y refleja la cultura de impunidad que existe en Guinea Ecuatorial”, manifestó Saadoun. “Con la sentencia de hoy, la impunidad de la élite dirigente de Guinea Ecuatorial finalmente ha empezado a quebrantarse”.