El presidente de Estados Unidos Barack Obama y el presidente de Cuba Raúl Castro abren los botones de sus sacos al comienzo de su reunión en la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York, el 29 de septiembre de 2015.  

© 2015 Reuters

(Washington, D.C., 16 de marzo de 2016) — Durante su visita a La Habana del 20 al 22 de marzo de 2016, el Presidente Barack Obama debería exigir que se adopten medidas concretas para poner fin a la represión sistemática que existe en Cuba, señaló hoy Human Rights Watch.

Además de reunirse con el Presidente Raúl Castro y con críticos del gobierno, está previsto que Obama se dirija al pueblo cubano en directo a través de la televisión pública y que asista a un partido de béisbol entre la selección nacional cubana y los Tampa Bay Rays, en el cual aparentemente estaría acompañado por el Presidente Castro. Al anunciar el viaje el 18 de febrero, Obama señaló que tiene previsto “hablar abiertamente sobre las profundas diferencias que mantenemos con el gobierno cubano, entre otras cuestiones, en materia de derechos humanos y democracia”. También expresó que esperaba pasar un momento agradable durante la visita.

“Obama hace lo correcto al promover un acercamiento diplomático entre ambos países, pero este no debería ser un fin en sí mismo”, observó José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch. “Su mensaje sobre derechos humanos debe ser contundente y específico, o de lo contrario el viaje será recordado por los cubanos que han sufrido más de medio siglo de represión como poco más que un encuentro amistoso entre dos presidentes que se divirtieron en un partido de béisbol.”

La situación de los derechos humanos en Cuba prácticamente no ha cambiado desde diciembre de 2014, cuando los presidentes Obama y Castro anunciaron un acuerdo de normalización de las relaciones diplomáticas. Como parte de este acuerdo, Cuba se comprometió a liberar a 53 presos políticos y permitir que observadores de derechos humanos del Comité Internacional de la Cruz Roja y las Naciones Unidas efectuaran visitas de investigación a la isla. Si bien los presos políticos fueron liberados, las visitas de observadores internacionales no se han llevado a cabo.

A pesar de que en los últimos años se redujo la cantidad de presos políticos, siguen vigentes las leyes represivas que permiten al gobierno encarcelar a personas por decir abiertamente lo que piensan. A su vez, el gobierno recurre cada vez más a la detención arbitraria de personas por períodos breves, para impedir su participación en marchas y encuentros pacíficos. Durante la visita realizada por el papa Francisco a Cuba en septiembre de 2015, la policía detuvo entre 100 y 150 disidentes. La Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, una organización independiente de derechos humanos, ha reportado más de 8.000 casos de detenciones arbitrarias en 2015, y más de 2.500 en los primeros dos meses de 2016.

Su mensaje sobre derechos humanos debe ser contundente y específico, o de lo contrario el viaje será recordado por los cubanos que han sufrido más de medio siglo de represión como poco más que un encuentro amistoso entre dos presidentes que se divirtieron en un partido de béisbol.

José Miguel Vivanco

Director para las Américas

El gobierno de Castro controla la mayoría de los medios de comunicación cubanos. Si bien el número reducido pero creciente de periodistas y autores de blogs independientes se mantiene activo, el gobierno bloquea el acceso a algunas de sus páginas web, y somete a algunas de las personas que publican información crítica sobre el gobierno a campañas de desprestigio y detenciones arbitrarias. El gobierno amplió el acceso a Internet durante 2015, creando puntos de conexión inalámbrica en parques y avenidas en distintas ciudades del país, pero los cubanos no pueden acceder a contenidos que han sido censurados por el gobierno.

“En los últimos años, hubo avances importantes en algunas pocas áreas; por ejemplo, mayor libertad para viajar y un acceso más amplio a Internet; pero el sistema represivo del país se mantiene firme”, manifestó Vivanco. “Obama debería exigir a Castro que inicie el desmantelamiento de ese sistema desbloqueando las páginas web, poniendo fin a las detenciones arbitrarias y dando cumplimiento al compromiso del país de permitir la visita de observadores internacionales de derechos humanos”.

Al rechazar la política estadounidense de embargo y aislamiento, el Presidente Obama ha desactivado uno de los principales pretextos del gobierno cubano para mantener un régimen represivo, así como uno de los mayores obstáculos que impedían movilizar la presión internacional a favor de cambios en Cuba. Los vínculos entre ambos países hacen que sea más difícil para Cuba mostrar a las víctimas de sus acciones represivas como agentes de agresiones estadounidenses.

La presión internacional sobre el gobierno cubano todavía es crucial, señaló Human Rights Watch. Para ser más eficaz, la presión debería provenir no sólo de Estados Unidos, sino formar parte de un esfuerzo multilateral en el cual, idealmente, participen gobiernos de la región que ahora podrían estar más dispuestos a expresar sus críticas sobre Cuba.

Tras su paso por La Habana, el Presidente Obama viajará a Argentina para reunirse con el Presidente Mauricio Macri, que en los tres meses que lleva de gestión ha sido una voz importante sobre la situación de los derechos humanos en la región.

“A través de su política de acercamiento diplomático con Cuba, Obama ha generado una oportunidad sin precedentes para apoyar los esfuerzos de los cubanos que buscan ejercer sus derechos fundamentales”, destacó Vivanco. “Obama debería aprovechar esta oportunidad: en La Habana, exigiendo reformas genuinas, y en Buenos Aires, comenzando a conseguir apoyos para que la presión internacional lleve a Castro a mostrar resultados”.