(Dubrovnik) – Los países que asisten a una histórica reunión sobre el tratado internacional que prohíbe el uso de las municiones en racimo han emitido una declaración que condena su uso por cualquiera de las partes involucradas en un conflicto, dijo hoy Human Rights Watch. En la primera conferencia de revisión del tratado tras cinco años de existencia, Cuba dijo que prohibirá las bombas en racimo y se sumará al tratado.

Los 62 Estados Parte que participaron en la Primera Conferencia de Revisión de la Convención sobre Municiones en Racimo adoptaron la Declaración de Dubrovnik el 9 de septiembre de 2015, tras una intensa campaña por parte de Reino Unido, Australia y Canadá para diluir el lenguaje sobre el uso reciente de las armas prohibidas en varios conflictos. Después de su aprobación, esas tres naciones y Lituania expresaron reservas con la condena de la declaración de “cualquier uso de municiones en racimo por cualquier parte”.

Sobrevivientes de municiones en racimo juegan voleibol con los participantes de la Primera Conferencia de Revisión de la Convención sobre Municiones en Racimo en Dubrovnik, Croacia.

© 2015 Till Mayer/Handicap International

“La Declaración de Dubrovnik contiene un fuerte mensaje a las fuerzas armadas que todavía se aferran a las municiones en racimo acerca de que su uso conllevará una tormenta de condena”, dijo Steve Goose, director de la división de armas de Human Rights Watch y presidente de la Coalición contra las Municiones en Racimo, un grupo internacional de organizaciones que trabajan para poner fin al uso de las armas. “El intento por tres miembros del tratado de debilitar el mensaje fracasó, y el mensaje para ellos es que tienen que vivir de acuerdo con la prohibición inequívoca e integral del tratado de estas armas”.

Numerosos gobiernos, así como las Naciones Unidas, el Comité Internacional de la Cruz Roja y la Coalición contra las Municiones en Racimo, han condenado el uso de municiones en racimo en el último año en Libia, Sudán, Siria, Ucrania y Yemen (por Arabia Saudita). Ninguno de estos países son parte del tratado.

Las municiones en racimo plantean una amenaza inmediata a la población civil por la dispersión de submuniciones o minibombas en zonas extensas. Además, estas armas siguen planteando una amenaza después de que un conflicto termina ya que deja restos, incluyendo submuniciones que no detonaron durante el impacto y se convirtieron en minas terrestres de facto. El tratado ha sido firmado por 117 países y 96 de ellos lo han ratificado.

Entre los aspectos más destacados de la Conferencia de Revisión, cabe señalar los siguientes:

 

  • Cuba anunció que “en vista de los acontecimientos más recientes”, está iniciando un proceso para adherirse al tratado.
  • Colombia ratificó la convención durante la Conferencia de Revisión, el 10 de septiembre, convirtiéndose en el 96º Estado miembro.
  • Mozambique y Suecia anunciaron haber completado la destrucción de sus reservas de municiones en racimo. Alemania dijo que terminaría de hacerlo en las próximas semanas e Italia aseguró que completaría la destrucción en octubre. Para entonces, un total de 28 Estados Parte habrán terminado con la destrucción de sus reservas, mucho antes del plazo límite fijado en el tratado.
  • Diez países que han firmado el tratado, si bien aún no lo han ratificado, participaron en la Conferencia. Uno de ellos es Palau, que dijo que espera ratificarlo en breve.
  • 22 países que no han firmado el tratado asistieron como observadores. Uno de ellos, Sudán del Sur, dijo que se sumaría al tratado “muy pronto”.

 

La Convención obliga a los Estados Parte a adoptar medidas nacionales de implementación, incluso de carácter legislativo, para llevar a cabo las disposiciones del tratado, pero hasta ahora sólo 24 países lo han hecho. Human Rights Watch publicó un informe el 3 de septiembre de 2014 que recoge los elementos clave que deberían incluirse en una legislación fuerte para implementar el tratado.

Las municiones de racimo se han utilizado en más de 30 países desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, especialmente en la ex Yugoslavia –Bosnia y Herzegovina, Croacia y Serbia— en los años 1990 y en Kosovo entre 1999-2000.

Human Rights Watch es cofundador de la Coalición Internacional contra las Municiones en Racimo, y Goose se desempeñó como jefe de la delegación de la coalición en la Conferencia de Revisión. Human Rights Watch ofreció presentaciones a delegados en eventos paralelos sobre Monitor de Municiones en Racimo 2015, el informe anual de la coalición sobre el estado del tratado; la legislación nacional; el uso reciente de municiones en racimo, y el uso de armas explosivas en zonas pobladas.