El papa Francisco saluda a los feligreses en la Plaza de San Pedro en el Vaticano, el 13 de octubre de 2013.

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(Nueva York) – El papa Francisco debe condenar la violencia y la discriminación contra las personas lesbianas, homosexuales, bisexuales y transgénero (LGBT por sus siglas en inglés) dijo hoy Human Rights Watch en una carta dirigida a la Santa Sede. El papa debería garantizar que los funcionarios católicos actúen de acuerdo con las enseñanzas de la iglesia.

En su doctrina, así como en declaraciones públicas durante la Asamblea General de las Naciones Unidas, la Santa Sede ha expresado la necesidad de proteger la dignidad humana de todos, sin embargo, líderes de la Iglesia Católica de todo el mundo a menudo contradicen estos principios establecidos en su discurso y la práctica, advirtió Human Rights Watch.

“Es alentador ver que el papa Francisco ha tomado una postura pública en contra de la discriminación y la violencia, y clama por una iglesia más inclusiva”, dijo Graeme Reid, director del programa de derechos de las personas LGBT de Human Rights Watch. “Lo que pedimos es que los funcionarios de la Iglesia Católica se adhieran a las enseñanzas eclesiásticas y se opongan a la violencia y la discriminación, en particular los obispos, que a menudo ejercen una influencia considerable”.

Human Rights Watch expresó su preocupación por el hecho de que el mensaje de la Santa Sede no siempre se divulga de manera consistente a las comunidades religiosas locales de todo el mundo. Human Rights Watch citó casos globales en los que las autoridades eclesiásticas han apoyado legislaciones draconianas y discriminatorias contra las personas LGBT, lo que contribuye a un clima de impunidad, violencia y abusos contra las personas que integran las minorías sexuales y de género.

En Camerún, por ejemplo, el arzobispo Samuel Kléda y otros líderes católicos han aprobado sanciones penales injustas contra personas de minorías sexuales y de género, fallando además en denunciar los actos de violencia que continuamente afrontan estos grupos vulnerables.

“Funcionarios de la Iglesia Católica han brindado su apoyo tácito o explícito a leyes y prácticas discriminatorias contra personas LGBT”, dijo Reid. “El papa Francisco tiene una oportunidad única para cambiar eso”.

Human Rights Watch también citó casos en que obispos han actuado de conformidad con la posición declarada de la Iglesia en contra de la violencia y la discriminación y en defensa de la dignidad y el valor inherente de todos.

La Santa Sede ocupa una posición única como un estado soberano en calidad de observador en las Naciones Unidas y como un órgano de gobierno de una de las principales religiones del mundo. El papa es la cabeza tanto de la Iglesia Católica como de un Estado soberano. Por lo tanto, la Iglesia ejerce una influencia considerable no sólo en el ámbito religioso, sino también en el ámbito secular.

Human Rights Watch reconoció la postura moderada que ha asumido el papa Francisco, su disposición a entablar un diálogo significativo y su compromiso declarado para garantizar las libertades fundamentales y la dignidad humana de todas las personas.

Con este motivo, Human Rights Watch instó al papa Francisco a:

 

• Condenar públicamente la violencia contra las personas de minorías sexuales y de género.

• Hacer un llamado por la despenalización de las relaciones sexuales consentidas y apoyar la derogación de otras sanciones penales injustas para las personas que integran las minorías sexuales y de género.

• Hacer hincapié en su oposición a la pena de muerte bajo cualquier circunstancia.

• Moderar el tono del discurso público de la Iglesia sobre la sexualidad.

• Pediruna mayor protección legal para las minorías sexuales y de género.

 

“El papa Francisco debería utilizar su posición como jefe de la Iglesia y jefe de Estado para asegurar que los funcionarios de la Iglesia en todo el mundo actúen de conformidad con los principios básicos de la Iglesia Católica para el tratamiento de la gente de minorías sexuales y de género”, dijo Reid. “(Su Santidad) debería exigir el respeto de la dignidad humana y el fin de la violencia y la discriminación”.