Dos niños que solicitan asilo esperan en el centro de detención de inmigrantes Belawan en septiembre de 2012

(c) 2012 Kyle Knight / Human Rights Watch

(Yakarta) – Indonesia detiene y abandona a niños migrantes y en busca de asilo, señaló Human RightsWatch en un informe publicado hoy. Cada año, cientos de niños son detenidos en horribles condiciones, sin acceso a abogados y en ocasiones, golpeados. Otros quedan abandonados a su suerte, sin ninguna asistencia en forma de alimentos o acogida.

El informe de 86 páginas, “Barely Surviving: Detention, Abuse, Neglect of Migrant Children in Indonesia,”(Sobrevivir a duras penas: Detención, abuso, abandono de niños migrantes en Indonesia) expone en detalle el maltrato de Indonesia a los niños migrantes y en busca de asilo. Llegan a Indonesia después de huir de la persecución, la violencia y la pobreza en Somalia, Afganistán, Pakistán, Birmania, y otros lugares del mundo. Indonesia detiene todos los años a cientos de niños migrantes y en busca de asilo sin ofrecerles una posibilidad de apelar su detención. La legislación indonesia permite que los inmigrantes estén detenidos hasta 10 años.

“Los niños migrantes y solicitantes de asilo arriesgan su vida y su salud para huir de sus países y llegar a Indonesia”, dijo Alice Farmer, investigadora sobre derechos del niños en Human RightsWatch. “Sin embargo, la ayuda que ofrece Indonesia son horribles centros de detención, en los que los niños pierden meses o años de su vida sin educación ni esperanza para el futuro”.

Los niños migrantes no acompañados —que viajan sin padres ni otros adultos que los protejan— caen en un vacío legal. Al no existir un organismo gubernamental responsable de su tutela, nadie atiende sus necesidades. Algunos niños pasan largos períodos detenidos, mientras otros se quedan en la calle, sin la asistencia jurídica y material a la que tienen derecho por ley.

Mapa interactivo (haga clic para iniciar): Ruta de los inmigrantes hacia Indonesia

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Dada la falta de un futuro viable, muchos niños migrantes —solos o con sus familias— arriesgan sus vidas en peligrosos viajes en barco a Australia. Se embarcan habitualmente en botes frágiles dirigidos por traficantes sin suficiente combustible, y se cree que cientos de ellos han muerto intentando cruzar este año.

Para este informe, Human RightsWatch entrevistó a 102 migrantes de entre 5 años y 66 años de edad. Entre ellos, 42 habían llegado a Indonesia cuando eran niños. Los investigadores de Human RightsWatch se reunieron con una serie de funcionarios del Gobierno que trabajan en cuestiones de migración, y entrevistaron al personal de organizaciones no gubernamentales e intergubernamentales.

Tanto los adultos como los niños describieron la manera en que los guardias les propinaron patadas, puñetazos y bofetadas a ellos u otros detenidos. Algunos denunciaron que los guardias ataban o amordazaban a los detenidos, los golpeaban con palos, los quemaban con cigarrillos y les aplicaban electrochoques. En uno de los casos, los padres dijeron que los guardias de inmigración habían obligado a sus hijos, entre ellos uno de 4 y otro de 6 años de edad, a presenciar como golpeaban a otros inmigrantes. Varios muchachos no acompañados dijeron a Human RightsWatch que los guardias de inmigración de Indonesia los habían golpeado durante el tiempo en que estuvieron detenidos.

“Ese día me golpearon con brutalidad”, dijo a Human RightsWatch un muchacho de 15 años que había intentado escaparse de la detención. “Me golpearon ocho o nueve personas, la mayoría eran guardias pero había una persona de fuera”.

Las condiciones de detención incumplen claramente las normas internacionales: Los centros suelen estar hacinados, son insalubres y se inundan en ocasiones. Los niños no tienen prácticamente acceso a la educación y el tiempo de recreo es inadecuado. Algunos niños dijeron que no ven la luz del sol durante semanas.

Más de un millar de niños no acompañados llegaron a Indonesia en 2012. Muchos fueron detenidos con adultos con los que no guardaban relación, lo que incrementó aún más el riesgo de violencia y abuso que caracteriza los centros de detención de inmigrantes de Indonesia. 

En marzo de 2013 había casi 2.000 niños en busca de asilo o refugio en Indonesia, una cifra que ha ido aumentado constantemente durante los últimos cinco años. Indonesia no tiene una ley de asilo y delega la responsabilidad de determinar quién debe ser protegido como refugiado a la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

Sin embargo, incluso cuando el ACNUR otorga la condición de refugiado a una persona, Indonesia se niega a menudo a ponerla en libertad y no reconoce que tenga ningún derecho legal a permanecer en el país. Inclusive cuando salen en libertad, los solicitantes de refugio y asilo, entre ellos los niños, se enfrentan a la amenaza constante de volver a ser arrestar y los detengan durante más tiempo.

Los solicitantes de asilo y los refugiados que quedan en libertad no tienen derecho a trabajar ni a desplazarse libremente por el país. Los niños tienen muy pocas posibilidades de obtener una educación. Muchos tienen que esperar durante meses o años hasta que el ACNUR procesa sus casos. Solo un pequeño número son trasladados finalmente en un tercer país.

El Gobierno de Indonesia debe dejar de detener a niños migrantes, limpiar sus centros de detención e instaurar un proceso justo y exhaustivo para los solicitantes de asilo, dijo Human RightsWatch.

“Los niños migrantes en Indonesia se ven atrapados en un prolongado proceso de espera con un resultado incierto”, señaló Farmer. “Seguirán llegando niños desesperados a Indonesia y el Gobierno debe intervenir para ofrecerles una atención decente”.
Más adelante se incluyen algunos testimonios seleccionados del informe.

“BarelySurviving: Detention, Abuse, Neglect of MigrantChildren in Indonesia” está disponible en:
https://www.hrw.org/node/116313/

Para consultar más informes de Human RightsWatch sobre Indonesia, puede visitar:
https://www.hrw.org/asia/indonesia

Para ver más informes de Human RightsWatch sobre los derechos del niño, puede visitar:
https://www.hrw.org/topic/childrens-rights

Testimonios seleccionados del informe

“Ese día me golpearon con crueldad…. Me golpearon ocho o nueve personas, la mayoría era guardias pero había una persona de fuera. Me hicieron daño en el hombro, la oreja y la espalda. Me golpearon junto con otra de las personas que pillaron. Estaba en el patio —estaban todos ahí, estaba fuera de todos modos. Vieron y observaron. Incluso una familia de Irán, con un niño de 7 años. Él también estaba mirando”. – Un niño afgano de 15 años maltratado por los guardias de inmigración cuando intentó escaparse de un centro de detención en Balikpapan, Kalimantán Oriental.

“No vi el sol durante unos cinco meses…. Durante los últimos dos meses nos dejaron salir de las 4 a las 5 de la tarde. ¿Cómo puedo explicar lo que pasaba cuando salíamos? Éramos como salvajes, corriendo de un lado a otro. Creíamos que volvimos a la vida. En el patio nos llegaba el agua hasta aquí [señalando la cintura] y corríamos en medio de ella”. – Un muchacho afgano de 17 años detenidos en el centro de detención de inmigrantes de Pontianak durante siete meses y medio, después de viajar a Indonesia solo sin padres ni tutores.

“Se escaparon diez personas. A dos los atraparon los guardias y los trajeron de vuelta. Los golpearon como animales. Sangraban por la nariz, la cara y todas las partes del cuerpo. Habían llamado a todas las familias para que miraran... Mis hijas tenían mucho miedo cuando presenciaron esto”. – Una madre refugiada de Afganistán describiendo un incidente en el que los guardias del centro de detención de inmigrantes de Pekanbaru, Sumatra, obligaron a sus tres hijas, de 10, 6 y 4 años a mirar mientras golpeaban a detenidos.

“Había 20 o 30 menores no acompañados…. Les robaban la comida a los niños. Los guardias de inmigración no hacían caso; se reían cuando se quejaban. Siempre que hablaban con sus familias por teléfono, los niños lloraban. Lloraban todo el tiempo. Era los más vulnerables en el centro. Los iban a atacar”. – Un solicitante de asilo de Afganistán detenido en el centro de Kalideres, cerca de Yakarta, y encerrado en un cuarto repleto de inmigrantes, entre ellos menores no acompañados que estaban en Indonesia son padres ni tutores.

“No tengo dinero así que no tengo manera de ayudar [a mi madre en Somalia]. Este mes le pedí al ACNUR que me envíe de regreso a Somalia porque prefiero morir con mi madre. Les dije: ‘Si no me van a enviar a otro país, envíenme a casa’. No hago nada en todo el día. Sin clases, sin trabajo, es como si mi vida estuviera bloqueada”. – Un  muchacho de 17 años refugiado de Somalia que viajó solo a Indonesia y solicitó la condición de refugiado ante el ACNUR, y vive en una comunidad de migrantes a las afueras de Yakarta.