Miembros de uno de los elementos armados de la oposición de Siria en Al-Bayada, Homs, el 29 de febrero de 2012.

© 2012 Reuters

 

(Nueva York) - Elementos armados de la oposición han llevado a cabo graves violaciones de los derechos humanos, Human Rights Watch señaló hoy en una carta pública dirigida al Consejo Nacional de Siria (CNS) y a otros grupos líderes de la oposición en Siria. Los abusos incluyen secuestros, detenciones y torturas de miembros de las fuerzas de seguridad, partidarios del Gobierno y personas identificadas como miembros del grupo de fuerzas paramilitares conocido como Shabeeha. Human Rights Watch también ha recibido informes de ejecuciones por parte de grupos armados de la oposición de miembros de las fuerzas de seguridad y personas civiles.

 

Los líderes de los grupos de la oposición en Siria deben condenar y prohibir a sus miembros llevar a cabo estos abusos, señaló Human Rights Watch. Algunas de las declaraciones sugieren que ciertos ataques armados de grupos de la oposición fueron motivados por sentimientos anti-chiitas o anti-alawitas, que han surgido por la asociación de estas comunidades con las políticas gubernamentales.

 

"Las tácticas brutales del Gobierno sirio no pueden justificar los abusos cometidos por los grupos armados de la oposición", dijo Sarah Leah Whitson, directora para Medio Oriente de Human Rights Watch. "Los líderes opositores deben dejar claro a sus seguidores que no deben torturar, secuestrar o ejecutar a nadie bajo ninguna circunstancia".

 

Human Rights Watch ha documentado en varias ocasiones y condenado las violaciones generalizadas de las fuerzas del Gobierno sirio, que incluyen desapariciones, el uso desenfrenado de la tortura, detenciones arbitrarias y el bombardeo indiscriminado de barrios.

 

El movimiento de protesta en Siria fue abrumadoramente pacífico hasta septiembre de 2011. Desde entonces, numerosos informes de medios de comunicación y otras fuentes han dicho que un creciente número de desertores militares y residentes locales han decidido recurrir a las armas, diciendo que se están defendiéndose de las redadas de las fuerzas de seguridad o atacando los puestos de control e instalaciones de seguridad en sus ciudades. La intensidad de los combates ha aumentado desde principios de febrero de 2012, cuando el Gobierno comenzó los ataques militares a gran escala contra los bastiones de la oposición en todo el país.

 

Muchos de los grupos antigubernamentales acusados de estar llevando a cabo los abusos no parecen contar con una estructura de comando organizada o estar siguiendo órdenes del Consejo Nacional de Siria. Pero los líderes de la oposición sirios tienen la responsabilidad de denunciar y condenar estos abusos, señaló Human Rights Watch. El 1 de marzo, el CNS creó una oficina militar de para establecer contacto con los grupos armados de la oposición, entre ellos el Ejército Libre de Siria (ELS), así como para unificarlos y vigilarlos.

 

Todos los que se encuentran bajo custodia del ELS y otras fuerzas de la oposición, incluidos los miembros de las fuerzas de seguridad sirias y del Shabeeha deben ser tratados con humanidad, de conformidad con las normas internacionales de derechos humanos, dijo Human Rights Watch.

 

"Es imperativo que los elementos armados de la oposición siria protejan los derechos humanos", dijo Whitson. "Tienen que dejar claro que se visualizan una Siria que deje atrás las violaciones de la era Asad, y de la bienvenida a todos – independientemente de su grupo religioso o ascendencia – sin discriminación”.

 

Leer el resto del contenido en inglés