(Ciudad de Kuwait) – La Policía de Kuwait ha torturado y atacado sexualmente a mujeres transgénero en base a una ley discriminatoria, aprobada en 2007, que tipifica arbitrariamente como delito el "imitar al sexo opuesto", Human Rights Watch señaló en un informe publicado hoy. El Gobierno de Kuwait debería derogar esta legislación - el artículo 198 en su versión modificada en 2007 - y hacer rendir cuentas a los agentes policiacos por su mala conducta.

El informe de 63 páginas, “‘They Hunt us Down for Fun’: Discrimination and Police Violence Against Transgender Women in Kuwait” (“‘Nos cazan para divertirse’: Discriminación y violencia policial contra mujeres transgénero en Kuwait”), documenta los abusos físicos, sexuales y emocionales, así como la persecución que las mujeres transgénero - personas que nacieron como hombres, pero que se identifican como mujeres- han enfrentado a manos de la policía. El informe también documenta la discriminación que las mujeres transgénero enfrentan a diario - incluso por miembros del público - como resultado de la ley bajo una enmienda al artículo 198 del Código Penal. Basado en entrevistas con 40 mujeres transgénero, así como con funcionarios del Ministerio de Interior, abogados, médicos y miembros de la sociedad civil de Kuwait, el informe encontró que las disposiciones arbitrarias y mal definidas de la ley han dado lugar a un gran número de abusos.

La policía tiene rienda suelta para determinar si la apariencia de una persona constituye "imitar al sexo opuesto", sin ningún criterio específico establecido para determinar este delito. Mujeres transgénero reportaron haber sido arrestadas, incluso cuando vestían ropa masculina y, posteriormente, miembros de la policía las obligaron a ponerse ropa de mujer y afirmaron que las detuvieron cuando usaban dicho atuendo. En algunos casos documentados por Human Rights Watch, mujeres transgénero dijeron que la policía las detuvo porque tenían una "voz delicada" o la "piel suave".

"Nadie - independientemente de su identidad de género - merece ser detenido en virtud de una ley vaga y arbitraria, para luego ser maltratado y torturado por la policía", dijo Sarah Leah Whitson, directora de Oriente Medio de Human Rights Watch. "El Gobierno de Kuwait tiene el deber de proteger a todos sus residentes, incluso a los grupos que enfrentan desaprobación popular, de la conducta brutal de la policía y la aplicación de una ley injusta".

Mujeres transgénero denunciaron haber sufrido múltiples formas de abuso a manos de la policía durante su detención, incluso tratos degradantes y humillantes. Fueron, por ejemplo, obligadas a desnudarse para luego ser exhibidas alrededor de la estación de policía, se les obligó a bailar para los oficiales y luego sufrieron humillación sexual, insultos verbales e intimidación, aislamiento y abusos tanto físicos como emocionales que podrían equivaler a tortura. La reparación de estas violaciones es difícil, ya que debido a las amenazas de castigos y nuevos arrestos muy pocas dijeron que reportaron los incidentes de mala conducta policial.

En un caso, una mujer transgénero dijo a Human Rights Watch que después de que miembros de la policía la detuvieron a ella y a dos de sus amigas, tomaron un bote de basura lleno de colillas de cigarrillos y suciedad y lo pusieron sobre la cabeza de su amiga. Otra amiga se vio obligada a hacer flexiones con un radiador sobre la espalda. En otro caso, una mujer transgénero que fue detenida junto con otra persona informó que miembros de la policía la patearon y golpearon brutalmente, y golpearon a su amiga con una grapadora pesada.

"Las autoridades de Kuwait deben dar un seguimiento adecuado a la conducta policial", dijo Whitson. "También deben investigar los abusos de los miembros de la policía, hacer rendir cuentas a quienes sean hallados culpables, y asegurar que las poblaciones vulnerables, así como las personas transgénero, tengan acceso a mecanismos de reparación sin temor a represalias".

En varios casos, Human Rights Watch encontró que agentes de la policía se aprovecharon de la ley para chantajear a mujeres transgénero y obligarlas a tener sexo con ellos. Mujeres transgénero afirmaron que los policías utilizaron amenazas de arresto para obligarlas a tener relaciones sexuales con ellos, y que el abuso sexual a manos de la policía ha sido rampante. Las mujeres transexuales dijeron que antes de la ley, aunque los acosos sexuales por parte de la policía eran muy comunes, podían rechazarlos, mientras que ahora la policía tiene margen para encarcelarlas si se niegan.

A pesar de que el Ministerio de Salud de Kuwait ha reconocido oficialmente el trastorno de identidad de género (TIG) como una condición médica legítima, la ley que penaliza "imitar al sexo opuesto" no hace ninguna excepción para las personas que han sido diagnosticados con TIG. La ley las deja a merced de los oficiales de una fuerza policial sin control que, de acuerdo a las mujeres transgénero, se han negado a reconocer dicho trastorno y en ocasiones incluso han roto los informes médicos y los diagnósticos de TIG que las mujeres transgénero presentaron al momento del arresto.

Según el derecho internacional, Kuwait tiene la obligación de proteger a sus residentes de la detención o arrestos arbitrarios. Criminalizar la expresión y la identidad de género de un individuo es una violación del derecho a la no discriminación, la igualdad ante la ley, la libertad de expresión, la autonomía personal, la integridad física y la privacidad. Kuwait es también signatario de la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, bajo la cual la violencia sexual cometida por agentes de la policía que actúan en sus funciones constituye tortura.

Human Rights Watch insta al Gobierno de Kuwait a que derogue la enmienda al artículo 198 que tipifica como delito "imitar al sexo opuesto". En espera a la derogación de la ley, el Ministerio del Interior debe emitir una moratoria sobre la detención de personas de acuerdo con la enmienda del artículo 198 del Código Penal de Kuwait. El Gobierno también debe trabajar para proteger a las personas transgénero, un grupo especialmente vulnerable, del abuso y la violencia policiales, e investigar las denuncias de brutalidad y abusos cometidos por los agentes de esta fuerza policiaca.