(Ginebra) - Estados Unidos y otros países que no han prohibido las municiones de racimo deben dejar de intentar crear una nueva legislación internacional que permita explícitamente el uso de algunas de las armas, Human Rights Watch señaló hoy. Una conferencia de dos semanas de la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales (CCAC) , donde se debatirá esta propuesta legislativa, iniciará el 14 de noviembre de 2011, en Ginebra.

"El mundo ya tiene una fuerte ley internacional que prohíbe las municiones de racimo y no necesita una nueva alternativa más débil", dijo Steve Goose, director de la División de Armas de Human Rights Watch y el presidente de la Coalición Internacional de las Municiones en Racimo. "Esto es claramente un intento de Estados Unidos y otros países que no han prohibido las municiones de racimo para dar cobertura política y legal a cualquier uso futuro de las armas".

Representantes diplomáticos de más de 100 países se reunirán en Ginebra del 14 al 25 de noviembre durante la Cuarta Conferencia de Examen de la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales. El objetivo principal de la reunión es un esfuerzo para concluir las negociaciones sobre un nuevo protocolo de la CCAC sobre municiones de racimo que permita el uso continuado, producción, comercio y el almacenamiento de las armas.

La mayoría de los países del mundo, 111 en total, ya han firmado o ratificado la Convención de 2008 sobre Municiones de Racimo, que prohíbe integralmente estas armas. Específicamente, prohíbe todo uso, producción y comercio; exige la destrucción de los arsenales en un plazo de ocho años, la limpieza de las áreas contaminadas por municiones de racimo en un plazo de 10 años, y la asistencia a las víctimas de las armas.

Por el contrario, el protocolo de la CCAC propuesto es débil y lleno de excepciones, lagunas y períodos de aplazamiento, de manera que su impacto humanitario es poco, dijo Human Rights Watch. La disposición "humanitaria" clave citada por Estados Unidos y otros países es una prohibición del uso de las municiones en racimo producidas antes de 1980. Sin embargo, este tipo de armas con más de 30 años de antigüedad, o bien ya han alcanzado o están cerca de finalizar su vida útil y tendrán que ser de todos modos destruidas. La mayoría, si no todas, las municiones en racimo utilizadas en la última década - por Libia, Tailandia, Estados Unidos, Rusia, Georgia, Israel y el Reino Unido - se produjeron después de 1980. Lo más importante, como se ha demostrado abundantemente, es que las municiones de racimo producidas después de 1980 también causan daños inaceptables a los civiles.

Adicionalmente, la debilidad del protocolo de la CCAC sobre municiones en racimo sentaría un terrible precedente para el desarrollo del derecho internacional humanitario. Es algo sin precedentes en el derecho internacional humanitario adoptar un instrumento con las normas más débiles después de que uno con normas fuertes ya ha sido adoptado por la mayoría de las naciones del mundo.

Estados Unidos y otras naciones que no han prohibido las bombas de racimo deben adoptar medidas nacionales para detener su uso, producción y comercio, dijo Human Rights Watch. No deben presionar a los Estados que se han adherido a la Convención sobre Municiones en Racimo en ayudarles a crear una nueva legislación internacional que permita este tipo de armas.

Como una alternativa a aprobar una medida más débil, los miembros de la CCAC que no han prohibido las municiones de racimo podrían acordar una declaración política que incorpore los elementos positivos de las discusiones de la CCAC y proporcione medidas interinas hacia la adherencia a la Convención sobre Municiones en Racimo, dijo Human Rights Watch.

Dos tercios los Estados partes de la CCAC que se han adherido a la Convención de Municiones de Racimo están por lo tanto sujetos a las normas superiores que figuran en la Convención sobre la prohibición. Sin embargo, algunos de estos países han estado promoviendo y facilitando la ley alternativa de la CCAC, como Francia, Australia, el Reino Unido y Alemania.

"Es un error para los países que han prohibido de manera integral las municiones de racimo adoptar un doble rasero y trabajar por una legislación internacional alternativa que permita explícitamente el uso y la producción de municiones de racimo", dijo Goose. "Estas armas causan daños inaceptables a los civiles. Se debe poner fin a estas deliberaciones costosas y sin sentido.

Las municiones de racimo no son el único punto del orden del día de la Conferencia de Examen. La Conferencia ofrece una oportunidad importante para la CCAC de ver otro tipo de armas problemáticas, como las armas incendiarias, entre las que se encuentra el fósforo blanco, Human Rights Watch añadió. La CCAC debe abordar el daño grave y permanente causado por armas incendiarias.

Human Rights Watch instó a los Estados miembros a acordar un mandato para revisar y modificar las disposiciones de 30 años de antigüedad del Protocolo III sobre armas incendiarias durante la Conferencia de Examen.

Human Rights Watch es miembro fundador de la Coalición Internacional de las Municiones en Racimo, la campaña de la sociedad civil tras la Convención sobre Municiones en Racimo.