Vehículos blindados en la ciudad de Osh, en el sur de Kirguistán.

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(Osh) -El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidad debe adoptar medidas urgentes para ayudar al Gobierno kirguiso a detener la escalada de violencia en Osh y garantizar la protección de la población, Human RightsWatch señaló hoy. Human RightsWatch pidió la movilización de tropas bajo el mandato de la ONU para asistir al Gobierno kirguiso a proteger a la población e impedir que la violencia interétnica, que estalló el 10 de junio de 2010 en la ciudad meridional de Osh, se extienda a otras partes del país.

"El humo ha ennegrecido el cielo en Osh, la población está escondida en sus casas, aterrorizada por las bandas que merodean la ciudad y necesita ayuda ahora", señaló Andrea Berg, investigadora sobre Asia Central para Human RightsWatch, que se encuentra en Osh. "El Gobierno kirguiso necesita proteger a la población de las represalias étnicas, suministrarle alimentos y dejar que salga de Osh si fuera necesario, pero no puede hacer todo esto eficazmente sin ayuda internacional", agregó.

El personal de Human RightsWatch en Osh recibió información que indica que, en ciertos casos, la población ha dejado barrios enteros vacíos en su huida de los ataques. Human RightsWatch supo de varias fuentes que las bandas kirguisas están atacando los barrios uzbecos y han prendido fuego a muchas casas, comercios y restaurantes propiedad de uzbecos. Human RightsWatch también ha sido informada de que algunas personas de origen uzbeco han escrito "SOS" en la entrada de sus casas con la esperanza de que esto disuada a los asaltantes.

Algunas personas de origen uzbeco llamaron aterrorizadas a Human RightsWatch suplicando su ayuda para escapar de la amenaza de la violencia. Un hombre de la zona oriental de Osh dijo que el único vehículo gubernamental blindado de transporte de personal movilizado en la noche del 11 de junio a su barrio, donde residen sobre todo personas de origen uzbeco, estaba comandado por una banda de kirguisos.

La libre circulación dentro de Osh y la salida a salvo de la ciudad son extremadamente difíciles. Las bandas de ambos orígenes étnicos han establecido retenes en la ciudad e impiden la circulación de personas.

También ha estallado la violencia en Jalal-Abad, una ciudad a unos 50 kilómetros de Osh que cuenta también con numerosos residentes de la minoría de origen uzbeco y es el lugar de nacimiento del ex presidente KurmanbekBakiev, quien fue derrocado del poder en abril.

La líder del gobierno provisional de Kirguistán, Roza Otunbaeva, ha apelado a Rusia para que envíe tropas para restaurar el orden en la ciudad. Rusia declaró que iba a enviar asistencia humanitariapero declinó "por el momento" la oferta de enviar tropas al considerar que los disturbios eran un asunto "interno". La Organización del Tratado de la Seguridad Colectiva (OTSC), que agrupa a Rusia, Bielorrusia, Armenia y la mayoría de los países de Asia Central, tiene previsto analizar la situación el 14 de junio.

"El Consejo de Seguridad de la ONU debe intervenir ahora, antes de que la violencia interétnica se propague al resto de Kirguistán", señaló Berg. "Rusia ha declinado enviar tropas de momento, pero un mandato de la ONU podría fomentar que Moscú y otros movilicenuna fuerza", agregó.

Decenas de miles de personas de origen uzbeco han huido a la frontera con Uzbekistán en busca de protección. Uzbekistán ha abierto la frontera a las mujeres, los niños y los ancianos. Human RightsWatch instó al Gobierno uzbeco a que permita la entrada al país de los que buscan protección y mantenga abierta la frontera. Aunque los ciudadanos kirguisos no necesitan visa para entrar a Uzbekistán, este último cerró su frontera varias veces después de los episodios de violencia de abril que se saldaron con el derrocamiento de Bakiev.

Human RightsWatch instó al Gobierno kirguiso a que anule su decisión de otorgar autoridad a las fuerzas de seguridad para disparar a matar, lo que conllevaría inevitablemente violaciones del derecho a la vida. Instó además a todas las partes involucradas en el mantenimiento de la ley y el orden a que respeten los Principios Básicos de la ONU sobre el Empleo de la Fuerza y de Armas de Fuego por los Funcionarios Encargados de Hacer Cumplir la Ley y el Código de Conducta para funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, que exige que dichos funcionarios adopten medidas para preservar y proteger la vida humana y recurran solamente a la fuerza letal como último recurso.

Los disturbios y los enfrentamientos mayoritariamente entre bandas de origen uzbeco y kirguiso estallaron el 10 de junio en Osh, la ciudad más grande del sur de Kirguistán. Los episodios de violencia, que incluyen disparos, incendios y saqueos, han proseguido desde entonces y siguen sucediendo. Al menos 75 personas han muerto y cientos de personas han resultado heridas.