Agentes de policía de Bombay parados sobre la construcción improvisada de una torre de vigilancia, cerca del monumento la Puerta de la India, en la noche de Año Nuevo de 2008

© 2008 Getty Images

(Bangalore) - El Gobierno indio debe adoptar medidas importantes para revisar un sistema policial que facilita e incluso alienta violaciones de los derechos humanos, Human Rights Watch afirmó en un informe publicado hoy.  Durante décadas, gobiernos sucesivos no han logrado cumplir con las promesas de hacer rendir cuentas a los miembros de la policía responsables de abusos y crear una fuerza policiaca profesional que respete los derechos.

 El informe de 118 páginas, "Sistema roto: Disfunción, abuso e impunidad en la Policía de la India", documenta una serie violaciones de derechos humanos cometidos por la policía, incluyendo arrestos y detenciones arbitrarias, tortura y ejecuciones extrajudiciales.  El informe se basa en entrevistas con más de 80 policías de diferentes rangos, 60 víctimas de los abusos de la policía, y numerosas discusiones con expertos y activistas de la sociedad civil.  El informe documenta  las deficiencias de las fuerzas policiales estatales que operan al margen de la ley, carecen de suficientes normas éticas y profesionales, están sobrecargadas y excedidas por elementos criminales, y no pueden hacer frente a la creciente demanda y expectativas del público.  La investigación de campo se llevó a cabo en 19 estaciones de policía en Uttar Pradesh, Karnataka, Himachal Pradesh y en la capital, Delhi.

 "La India se está modernizando rápidamente, pero la policía sigue utilizando sus viejos métodos: el abuso y las amenazas", dijo Brad Adams, director de Asia para Human Rights Watch.  "Es hora de que el Gobierno deje de hablar de reforma y arregle el sistema".

 Un vendedor de fruta en Benarés describió cómo la policía lo torturó para extraer confesiones sobre acusaciones múltiples, falsas  y sin relación:

 "[M]is  manos y piernas estaban atadas, pasaron un palo de madera a través de mis piernas. Empezaron a golpearme duramente en las piernas con lathis (bastones) y me patearon. Decían: 'Usted debe nombrar a todos los miembros de la pandilla de 13 personas. "  Me golpearon hasta que lloré y grité por ayuda. Cuando ya casi me desmayaba, dejaron de golpearme. Un comisario dijo: "Con este tipo de una paliza, hasta un fantasma huiría. ¿Por qué no me dices lo que quiero saber? "  Entonces me voltearon con las piernas para arriba... Vertieron agua de una jarra de plástico en mi boca y nariz, y me desmayé".

 Por favor, haga clic aquí para leer otras cuentas de las víctimas de los abusos de la policía.

 Varios agentes de la policía admitieron a Human Rights Watch que habitualmente cometían abusos.  Un funcionario dijo que él había recibido la orden de cometer un "asesinato encuentro", puesto que la práctica de tener en custodia y ejecutar extrajudicialmente a una persona es algo comúnmente sabido.  "Estoy buscando a mi objetivo", dijo el oficial.  "Voy a eliminarlo. ... Temo que me metan a la cárcel, pero si no lo hago, perderé mi posición".

 Casi todos los agente de la policía entrevistados por Human Rights Watch estaban conscientes de los límites de la ley, pero muchos creían que los métodos ilegales, incluyendo la detención ilegal y torturas, eran tácticas necesarias de investigación de delitos y aplicación de la ley.

 El Gobierno de la India elegido en mayo se ha comprometido a perseguir activamente las reformas de la policía.  Human Rights Watch dijo que es un paso crítico el asegurar que los agentes de la policía que cometen violaciones de los derechos humanos, independientemente de su rango, enfrenten  un castigo adecuado.

 "Los policías que cometan y ordenen  torturas y otros abusos tienen que ser tratados como los criminales que son", dijo Adams.  "No debería haber una norma para los policías que violan la ley y otra para los ciudadanos comunes".

 Human Rights Watch también dijo que, si bien no excusa los abusos, las pésimas condiciones de los agentes de la policía contribuyen a las violaciones.  Oficiales de bajo rango a menudo trabajan en condiciones difíciles.  Se les requiere estar de guardia las 24 horas del día, todos los días.  En vez de turnos, muchos trabajan muchas horas, a veces viviendo en tiendas de campaña o cuartos sucios en las estaciones de policía.  Muchos son separados de sus familias durante largos períodos de tiempo.  A menudo carecen del equipo necesario, incluyendo  vehículos, teléfonos móviles,  herramientas de investigación e incluso de papel para registrar las denuncias y tomar notas.

 Varios agentes de la policía dijeron a Human Rights Watch que utilizan "atajos" para hacer frente a la inmensa carga de trabajo y la insuficiencia de recursos.  Como un ejemplo describieron la forma en que ellos u otros miembros cortan esta carga laboral al rehusarse a registrar las denuncias.  Muchos funcionarios describieron enfrentar presiones poco realistas por parte de sus superiores para resolver los casos rápidamente. Reciben muy poco o ningún estímulo para reunir pruebas forenses y  declaraciones de  testigos,  tácticas que son consideradas como consumidoras de tiempo, y en lugar de ello arrestan ilegalmente a los  sospechosos y los coaccionan a confesar, con frecuencia utilizando la tortura y los malos tratos.

 "Las condiciones y los incentivos para los agentes de policía necesitan cambios", dijo Adams.  "Los agentes no deberías estar en una posición en la que creen que tienen que recurrir a los abusos para satisfacer las demandas de sus superiores, o de obedecer las órdenes de  abusos. En lugar de ello, deberían recibir los recursos, capacitación, equipo, y el estímulo para actuar con profesionalidad y ética".

 "Sistema roto" también documenta la vulnerabilidad particular a los abusos de la policía que tienen los grupos tradicionalmente marginados en la India.  Entre ellos se incluyen los pobres, las mujeres, los dalits (los llamados "intocables"), y las minorías religiosas y sexuales.  La policía no suele investigar los crímenes contra ellos debido a la discriminación, la incapacidad de las víctimas para pagar sobornos,  su bajo estatus  social o su falta de conexiones.  Miembros de estos grupos son también más vulnerables a la detención arbitraria y la tortura, sobre todo impuestas por la policía como castigo por presuntos delitos.

 Las leyes de la época colonial permiten a los políticos estatales y locales interferir en las operaciones policiales de rutina, a veces dirigiendo a los agentes de policía a abandonar las investigaciones en contra de  personas con conexiones políticas, incluso de delincuentes conocidos, y acosar o entablar acusaciones falsas en contra opositores políticos.  Estas prácticas  corroen la confianza pública.

 En 2006, un histórico fallo de la Corte Suprema ordenó la  reforma de las leyes de la policía.  Pero el gobierno central y la mayoría de los gobiernos estatales han fallado significativa o completamente en acatar la orden del tribunal, lo que sugiere que los funcionarios aún tienen que aceptar la urgencia de una reforma de la policía, incluyendo la necesidad de hacer rendir cuentas a la policía por las violaciones de los derechos humanos.

 "La situación de la India como la mayor democracia del mundo se ve socavada por una fuerza de policía que piensa que está por encima de la ley", dijo Adams.  "Es un círculo vicioso. Los indios evitan el contacto con la policía por temor. Por lo que  los delitos no se denuncian y quedan impunes, y la policía no puede obtener la cooperación que necesita del público para prevenir y resolver crímenes".

 "Sistema roto" establece recomendaciones detalladas para la reforma de la policía procedentes de estudios realizados por comisiones gubernamentales, ex miembros de la policía de la India, y grupos indios.  Entre las principales recomendaciones se encuentran:

  • Exigir a la policía a leer a los sospechosos sus derechos al momento del arresto o de cualquier detención, lo que aumentaría la aceptación institucional de estas garantías;
  • Excluir de los tribunales cualquier tipo de evidencia obtenida por la policía mediante el uso de torturas o tratos crueles, inhumanos o degradantes en los interrogatorios de sospechosos;
  • Impulsar investigaciones independientes sobre las denuncias de mala conducta y abusos de la policía a través de las comisiones de derechos humanos nacional y estatales y las autoridades de denuncias contra la policía, y
  • Mejorar el entrenamiento y equipamiento, incluyendo el fortalecimiento del plan de estudio sobre la investigación del delito en las academias de policía, entrenando a los agentes de bajo rango a ayudar en las investigación de crimines y suministrar equipos básicos forenses a cada agente de policía.

 Testimonios de "Sistema roto"

 "La mantuvieron en la comisaría toda la noche. En la mañana, cuando fuimos a verla, nos dijeron que se había suicidado. Nos mostraron su cuerpo, en el lugar donde estaba colgado de un árbol en el interior de la estación de policía. La rama era tan baja que es imposible que ella misma se hubiera. Sus pies estaban limpios, pero había lodo por todas partes y ella hubiera tenido que caminar a sobre éste para alcanzar el árbol. Es evidente que la policía la mató y luego fingió que se había suicidado. "

 - Cuñado de Gita Pasi, describiendo su muerte en custodia policial en Uttar Pradesh, en agosto de 2006

 "No tenemos tiempo para pensar, no hay tiempo para dormir. Yo les digo a mis hombres que una víctima solo vendrá a la estación de policía porque podemos brindarle la justicia, por lo que no debemos golpearla con un palo. Pero a menudo los hombres están cansados e irritables y errores suceden".

 - Gangaram Azad, un sub-inspector que dirige una estación de policía rural en el estado de Uttar Pradesh

 "Ellos dicen, 'investiguen dentro de las primeras 24 horas', pero nunca se preocupan por la forma en que voy a hacer [lo]; ¿cuáles son los recursos. ... Existe el uso de la fuerza en casos extraordinarios porque no estamos equipados con métodos científicos. ¿Qué sucede con nosotros? Una sensación de pánico invade nuestra mente porque si no llegamos a una conclusión seremos suspendidos o enfrentaremos un castigo. Estamos obligados a cerrar el caso, debemos cubrir los hechos de cualquier manera".

 - Subinspector que trabaja cerca de Benarés, Uttar Pradesh

"A menudo nuestros superiores son quienes nos piden hacer cosas indebidas. Es difícil para nosotros resistirnos. Recuerdo que en una ocasión mi agente me pidió golpear a alguien. Le dije que al hombre se le negaría la libertad bajo fianza, que se pudriría en la cárcel, y que eso sería suficiente castigo. Pero esto sólo hizo enojar más a mi agentee".

 - Constable en Uttar Pradesh

 "Con todo el estrés mental, la obligación de mantener el orden público las 24 horas, la presión política, una persona puede recurrir a la violencia. ¿Cuánto puede aguantar una persona? ... Tenemos que vigilar  a una persona acusada, sus  derechos humanos, pero ¿qué hay de nosotros? Vivimos así las 24 horas. No afirmamos que nuestro poder nos hace así. A veces golpeamos o detenemos ilegalmente, porque nuestras condiciones de trabajo y nuestras instalaciones son malas. Por lo tanto estamos contribuyendo a la creación de los delincuentes, militantes ".

 - Inspector a cargo de una comisaría de policía de Kangra, Himachal Pradesh