(Ginebra) – Cuando el presidente de Brasil Lula da Silva se dirija al Consejo de Derechos Humanos de la ONU el 15 de junio de 2009, debería explicar por qué Brasil está usando su voto en el Consejo para proteger a los países con historiales atroces de derechos humanos, dijo hoy Human Rights Watch.

"El apoyo de Brasil a los Gobiernos abusivos está debilitando el desempeño del Consejo de Derechos Humanos", dijo Julie de Rivero, directora de Promoción en Ginebra de Human Rights Watch. "En lugar de hablar por las víctimas, Brasil a menudo sostiene que a los Gobiernos se les debe dar una oportunidad y que la soberanía de las naciones es más importante que los derechos humanos".

En los últimos meses, Brasil se ha abstenido de votar en una resolución sobre la situación en Corea del Norte, que deplora las violaciones graves, generalizadas y sistemáticas de los derechos humanos en este país, en particular, el sometimiento de presos políticos a la tortura y a campamentos de trabajo forzado. Brasil también se ha abstenido en una votación sobre la situación de la República Democrática del Congo, que busca fortalecer el papel de los investigadores expertos y condenar el uso de la violencia sexual como arma de guerra y el reclutamiento de niños.

Durante el período extraordinario de sesiones sobre la situación en Sri Lanka, Brasil copatrocinó una resolución que mantenía el principio ampliamente desacreditado de no injerencia en los asuntos internos. La resolución ignoró las repetidas declaraciones hechas por la alta comisionada para los derechos humanos de las Naciones Unidas, Navi Pillay, de que los crímenes de guerra pueden haber sido cometidos tanto por las fuerzas gubernamentales como por los rebeldes Tigres de Liberación de Tamil Eelam y deben ser investigados por una investigación independiente o comisión.

Human Rights Watch señaló que Brasil parece creer que el deplorar la muerte de miles de civiles y expresar preocupación por el destino de 300,000 personas detenidas en los campamentos de Sri Lanka es una injerencia en los asuntos internos.

"Brasil parece más preocupado por no ofender a los abusadores que en la aplicación del mandato del Consejo para hacer frente a violaciones de los derechos humanos", dijo de Rivero.

En estas votaciones y debates, Brasil ha preferido alinearse con países como China, Cuba y Pakistán, que cuestionan el valor de acciones específicas de cada país ante el Consejo. Brasil ha dado la espalda a los países como Argentina, México y Chile que han tenido un enfoque mucho más comprometido con los derechos humanos en la ONU.

"Brasil se está poniendo del lado de los violadores de derechos humanos en lugar del de las víctimas", dijo de Rivero. "Esperamos que en el futuro la respuesta de Brasil a los abusos planteados ante el Consejo de Derechos Humanos esté inequívoca y firmemente del lado de las víctimas".