A family takes cover under the ruins of their house in Jabaliya. February 17, 2009.

© 2009 Reuters

(Jerusalén) – Israel debe poner fin inmediatamente a sus restricciones ilegales sobre la ayuda humanitaria y los bienes básicos que ingresan a Gaza y que su población necesita desesperadamente, dijo hoy Human Rights Watch. Las preocupaciones de seguridad no justifican las limitaciones excesivas a la entrega de alimento, combustible y otros suministros esenciales.

Desde el fin de las principales operaciones militares del 18 de enero de 2009, Israel ha continuado bloqueando la entrada de cantidades significativas de alimento, combustible, gas para cocinar, y materiales de construcción en Gaza, así como el acceso a trabajadores de ayuda humanitaria. Los suministros y el personal son necesarios para aliviar el sufrimiento de los civiles, muchos de los cuales perdieron sus casas y lugares de trabajo durante la operación militar más reciente de Israel.

“La mayor operación militar de Israel destruyó muchas vidas y empeoró dramáticamente la crisis humanitaria en Gaza”, dijo Fred Abrahams, investigador principal de emergencias en Human Rights Watch, quien pasó recientemente dos semanas en Gaza. “Las cuestiones de seguridad no justifican el castigo colectivo a 1.5 millones de personas al no permitir el acceso a la ayuda y suministros que necesitan desesperadamente”.

Las necesidades actuales de Gaza son amplias. La operación de Israel que duró 22 días, llamada “Operación Plomo Fundido” (Operation Cast Lead) dañó y destruyó más de 14,000 hogares, 68 edificios de gobierno, y 31 oficinas de organizaciones no gubernamentales, de acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Miles de personas permanecen sin hogar. La Organización Mundial de la Salud indica que casi la mitad de las 122 instalaciones de salud que fueron inspeccionadas, fueron dañadas o destruidas.

Hasta el 5 de febrero, el 88 por ciento de 1.5 millones de personas en Gaza fue registrado para recibir ayuda alimentaria de la ONU, muchos de estos individuos dependen totalmente de esta ayuda, según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCAH).

Israel continúa ejerciendo control total sobre la frontera y el espacio aéreo de Gaza, a excepción del cruce de Rafah con Egipto. Mientras que Israel tenga el derecho a inspeccionar los envíos que entran a Gaza, cualquier restricción a la ayuda debe ser por cuestiones de seguridad específicas y no para bloquear genuina ayuda humanitaria. Las restricciones excesivas a los bienes básicos violan el derecho internacional humanitario, el cual restringe a un gobierno con control efectivo sobre un territorio de bloquear los bienes básicos para la supervivencia de la población civil.

Las restricciones también violan el deber que Israel tiene como potencia ocupante de salvaguardar la salud y el bienestar de la población ocupada, y equivalen a un castigo colectivo contra la población civil, dijo Human Rights Watch. Después de abrir la frontera parcialmente durante el combate, Egipto la cerró nuevamente el 5 de febrero. Solamente los residentes de Gaza que necesitan atención médica externa tienen permitido cruzar, y la aprobación es de acuerdo a cada caso en particular.

Muchos de los bienes entran clandestinamente a Gaza por Egipto a través de la red de túneles transfronterizos que continúan operando, a pesar de los constantes intentos del ejército israelí de destruirlos. Reportes de los medios de comunicación indican que Egipto puede estar restringiendo lentamente el comercio ilegal.

Human Rights Watch hizo un llamado a los Estados Unidos y a otros gobiernos influyentes, así como a la Unión Europea y al Consejo de Seguridad de la ONU, a presionar a Israel y a Egipto a poner un alto a la restricción ilegal del acceso de provisiones esenciales.

“Estados Unidos es el principal donador extranjero de Israel y Egipto, por lo tanto el gobierno de Obama debe ejercer presión para que los civiles en Gaza reciban la ayuda que necesitan urgentemente”, dijo Abrahams.

Human Rights Watch también hizo un llamado a Hamas para que deje de interferir con las entregas de asistencia dentro de Gaza. A inicios de febrero, Hamas confiscó alimentos y suministros destinados a civiles por parte de la ONU y de al menos una organización humanitaria internacional, pero posteriormente Hamas se refirió a la confiscación como un “error” y devolvió los bienes.

A pesar de las necesidades urgentes de Gaza y los intentos de Hamas de controlar la ayuda, las amplias restricciones de Israel a la entrega de alimentos, combustible, y otros bienes parecen no tener ninguna justificación legítima de seguridad. Desde el 18 de enero, por ejemplo, Israel ha bloqueado embarcaciones de garbanzos, dátiles, bolsas de té, rompecabezas para niños y macarrón.

Israel también rechazó un sistema de purificación de agua donado por el gobierno de Francia. Según el servicio de agua de Gaza, hasta el 16 de febrero 50,000 residentes no habían tenido acceso al agua corriente, y otros 100,000 residentes sólo tienen acceso al agua cada siete a 10 días. Envíos de partes de repuesto son necesarios para efectuar reparaciones, dijo la compañía de agua.

Equipos de remoción de minas no ha podido destruir o aislar algunos de los artefactos explosivos sin detonar de Israel ya que este gobierno ha negado el acceso a materiales y equipos necesarios, reportó la OCAH el 16 de febrero.

Según un informe del Organismo de Obras Públicas y Socorro de la ONU (OOPS), 60 por ciento de los 200,000 niños que asisten a las escuelas de Gaza no cuentan con una dotación completa de libros de texto ya que Israel ha bloqueado los envíos de papel necesario para imprimir los libros. El organismo de la ONU dijo que Israel también bloqueó el material necesario para hacer bolsas de plástico, necesarias para la distribución de alimentos.

Los trabajadores de ayuda humanitaria que intentan entrar a Gaza también han enfrentado restricciones innecesarias impuestas por Israel. Según la OCAH, de las 178 solicitudes que monitoreó en enero de organizaciones no gubernamentales para entrar a Gaza a través de Erez, el principal cruce de personas a Gaza, Israel sólo aprobó el ingreso de 18 trabajadores internacionales de ONG médicas, seguido de un pequeño número de técnicos de limpieza de artefactos explosivos sin detonar.

La ONU informó que el número promedio de camiones que diariamente entran a Gaza llegó a 117 durante la semana del 4 al 10 de febrero. Esto eraa muy por debajo del promedio diario de 475 camiones en mayo de 2007, justo antes de que Israel intensificara el cierre de la frontera después de que Hamas tomara la franja de Gaza desde Fatah.

Israel también continúa restringiendo los suministros de combustible diesel industrial utilizados para generar electricidad, manteniendo a la única planta de energía de Gaza operando a dos terceras partes de su capacidad y exacerbando la ya grave escasez de electricidad en Gaza. Israel bloqueó toda la gasolina, el diesel, y el gas de cocina con destino a Gaza entre el 8 y el 14 de febrero, dijo la OCAH. Cortes de electricidad contribuyen a los problemas generalizados de acceso al agua.

Israel afirma que facilita los envíos de ayuda, pero funcionarios israelíes han dicho repetidamente que no permitirán acceso a la ayuda que ellos determinen refuerza o legitima a Hamas. Alegando cuestiones de seguridad, Israel sigue impidiendo la entrega de muchos materiales de construcción, incluyendo cemento, acero y vidrio, que impide que los organismos de ayuda comiencen la reconstrucción que desesperadamente se necesita. Israel también ha bloqueado las transferencias de dinero a Gaza, a pesar de que recientemente permitió a las autoridades palestinas con base en Ramallah transferir 43 millones de dólares para el pago de nómina de los salarios de los funcionarios.

La negativa de Israel de permitir exportaciones desde Gaza por más de un año ha contribuido en gran medida al colapso económico del territorio, dijo Human Rights Watch. Con excepción de una sola vez, el 11 de febrero, Israel anunció que permitiría el envío de 25,000 flores de Gaza con destino a los Países Bajos a tiempo para el Día de San Valentín.

“El aislamiento de Gaza por parte de Israel ha dañado la economía del territorio y está teniendo efectos devastadores y de larga duración en las vidas de los palestinos”, dijo Abrahams. “Las acciones de Hamas no pueden ser utilizadas para justificar las políticas que dañan a la población civil”.

Las restricciones de Egipto al traslado de bienes y personas hacia Gaza a través del cruce de Rafah han empeorado la situación, dijo Human Rights Watch. Según funcionarios médicos egipcios, Egipto permitió que 1,003 heridos de Gaza entraran a Egipto para recibir atención médica durante las tres semanas del combate, así como la entrega de cierta ayuda y trabajadores humanitarios a Gaza. Sin embargo, Egipto cerró la frontera el 5 de febrero sin especificar fecha o condiciones para su reapertura.

El gobierno egipcio también ha detenido sin cargos a activistas egipcios que realizaron campañas para que el gobierno abriera el cruce de Rafah. El 3 de febrero, el Alto Tribunal Administrativo del país apoyó la posición del gobierno egipcio de que los activistas no puedan transportar ayuda médica ni de otro tipo a Gaza, y que estos sólo puedan ser transferidos "a través de canales oficiales".

Hamas también ha obstaculizado la entrega de ayuda y suministros. Según la Organización de Socorro de la ONU, el 3 de febrero la policía de Hamas confiscó más de 3,500 mantas y 406 paquetes de alimentos después de que el personal del organismo se negó a dar dichos suministros al Ministerio de Asuntos Sociales dirigido por Hamas. Dos días después, Hamas confiscó 200 toneladas de arroz y harina de los camiones del organismo de ayuda en el cruce de Kerem Shalom, provocando que la agencia suspendiera todas las entregas de ayuda. El 6 de febrero, un funcionario de Hamas dijo que sus fuerzas habían confiscado la ayuda "por error". El organismo renovó las entregas de ayuda el 9 de febrero, después de que Hamas devolvió la ayuda y garantizó que las confiscaciones no volverían a ocurrir.

Un funcionario de una organización humanitaria internacional que trabaja en Gaza dijo a Human Rights Watch que a principios de febrero Hamas había confiscado uno de sus envíos de ayuda, aunque posteriormente fue devuelto. Hamas se retractó de una petición inicial de que la organización proporcionara información sobre los grupos palestinos que distribuirían la ayuda.

“Hamas no debe confiscar o intervenir de ninguna otra manera en la entrega de ayuda”, dijo Abrahams. “Dichas acciones solamente plantean preocupaciones de que la ayuda no llegará a la población civil necesitada”.

El derecho internacional humanitario exige que las partes en un conflicto permitan y faciliten el paso rápido y sin obstáculos de la ayuda humanitaria a la población civil. Las partes están obligadas a permitir el libre paso de alimentos de ayuda para los civiles en situación de riesgo; la inanición de la población civil no puede ser utilizada como método de guerra. Una de las partes puede tomar medidas para controlar el contenido y la entrega de ayuda humanitaria para asegurar que los envíos no incluyen armamento, pero no podrán negar su aprobación por motivos arbitrarios.

Israel sigue siendo una potencia ocupante en la Franja de Gaza, ya que sigue ejerciendo un control efectivo sobre el espacio aéreo, marítimo, y las fronteras terrestres de Gaza, así como en la electricidad, agua y los sistemas de alcantarillado de este territorio. De acuerdo con el Cuarto Convenio de Ginebra, una potencia ocupante está obligada a asegurar la salud y el bienestar de la población civil en la mayor medida posible.

Le negación deliberada a permitir el acceso de suministros de ayuda puede constituir un castigo colectivo o una represalia ilegal contra la población civil. La prohibición del castigo colectivo no sólo se refiere a sanciones penales, de acuerdo con el Comité Internacional de la Cruz Roja, “sino también a sanciones de cualquier tipo causadas a personas o grupos enteros de personas, en desafío de los principios más elementales de humanidad, por actos que estas personas no han cometido".