¿Qué ha ocurrido en Darfur?  
Desde principios de 2003 las fuerzas del gobierno de Sudán y la milicia Janjawid han estado involucradas en un conflicto armado con grupos rebeldes conocidos como el Ejército/Movimiento de Liberación Sudanés (ELS/MLS) y el Movimiento de Justicia e Igualdad (MJI). Como parte de sus operaciones contra los rebeldes, las fuerzas del gobierno emprendieron una campaña sistemática de "limpieza étnica" contra miembros de la población civil que pertenece a los mismos grupos étnicos que los rebeldes. Las fuerzas del gobierno de Sudán y las milicias Janjawid incendiaron y destruyeron cientos de poblados, provocaron decenas de miles de muertes civiles, desplazaron a millones de personas y violaron y atacaron a miles de mujeres y niñas.

A septiembre de 2007 aproximadamente 2,2 millones de personas desplazadas viven en campamentos en Darfur y más de 200.000 han huido al vecino país de Chad, donde se han asentado en campamentos para refugiados. Además de las personas desplazadas por el conflicto, las Naciones Unidas estiman que al menos otras 2 millones de personas se encuentran afectadas y pueden requerir alguna forma de ayuda alimenticia ya que el conflicto ha dañado la economía local, los mercados y el comercio en Darfur.  
 
Las lealtades de los grupos rebeldes han cambiado y se han dividido desde los inicios del conflicto, en particular en noviembre de 2005, cuando el ELS se dividió en dos facciones. A septiembre de 2007 existe más de una docena de subgrupos del ELS y el MJI. Los grupos de rebeldes se encuentran divididos, a grandes rasgos, entre los pocos grupos que apoyan el Acuerdo de Paz de Darfur de mayo de 2006 y la mayor parte de los demás grupos que se han negado a firmar dicho acuerdo.  
 
¿Qué está sucediendo actualmente en Darfur?  
A comienzos de 2005 el número de ataques del gobierno sobre la población civil disminuyó, en parte porque la mayoría de los pueblos elegidos como blanco ya se encontraban destruidos y su población había sido desplazada de las áreas rurales. Desde fines de 2005, sin embargo, la situación ha empeorado de manera dramática, particularmente tras la firma del Acuerdo de Paz de Darfur de mayo de 2006.  
 
Actualmente la situación ha pasado de ser un conflicto armado altamente destructivo entre grupos rebeldes y el gobierno a una violenta pugna por el poder y los recursos que involucra tanto a fuerzas del gobierno, a la milicia Janjawid que es favorable al gobierno, a varias facciones rebeldes y ex-rebeldes y delincuentes. Entre enero y julio de 2007 más de 200.000 personas fueron desplazadas, muchas de ellas por segunda o tercera vez.  
 
Hacia fines de 2006 y 2007 el gobierno de Sudán reinició su campaña de bombardeo, asolando casi a diario áreas que se encontraban bajo presunto control rebelde en el norte de Darfur. Las milicias apoyadas por el gobierno han atacado a civiles en el oeste, sur y norte de Darfur, incluyendo a los asentados en campamentos para personas internamente desplazadas. Los residentes del norte de Darfur cada vez se quejan más de los abusos cometidos por fuerzas simpatizantes del ex-líder rebelde Minni Minawi, quien firmó el Acuerdo de Paz de Darfur en mayo de 2006. Estos abusos contra civiles, así como los enfrentamientos entre el ELS/fuerzas de Minawi y grupos rebeldes, también han ocasionado importantes desplazamientos, especialmente entre los habitantes de Korma y Tawila, hacia diferentes campamentos para desplazados en el área. Los enfrentamientos entre grupos árabes desde enero de 2007 han provocado la muerte de más de 200 personas y obligado a otras miles a huir.  
 
El 31 de julio de 2007 el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU), con el consentimiento de Sudán, acordó desplegar una fuerza de paz de hasta 26.000 militares y personal policial internacional en Darfur. Se tratará de una fuerza "híbrida" integrada por la Unión Africana (UA) y las Naciones Unidas denominada UNAMID (por sus siglas en inglés) con el mandato de hacerse cargo de la complicada misión de paz de la UA, la Unión Africana en Sudán (AMIS, por sus siglas en inglés) que ha estado operando en Darfur desde 2004. La nueva misión dispondrá de mayores recursos para proteger a los civiles y a los trabajadores de ayuda humanitaria, así como para supervisar la implementación de un débil acuerdo de paz. El gobierno sudanés ha insistido en que la fuerza de paz esté compuesta principalmente por tropas provenientes de países africanos; no obstante, resulta claro que se requerirán recursos técnicos y logísticos, entre otros, procedentes de países no africanos.  
 
¿Ha traído paz el Acuerdo de Paz de Darfur?  
No. El 5 de mayo de 2006 el gobierno de Sudán firmó el Acuerdo de Paz de Darfur (APD) en Abuja, Nigeria, con una facción del ELS liderada por Minni Minawi. Sin embargo, otros dos movimientos rebeldes, el MJI y una facción del ELS liderada por Abdulwahid Mohamed Nour, se negaron a firmar, poniendo al APD en tela de juicio desde el principio. Los líderes rebeldes sostienen que rechazaron el Acuerdo pues éste no contemplaba satisfactoriamente cuestiones clave tales como la creación de un fondo de compensación para las víctimas, la co-participación en el poder, la representación de los rebeldes en el gobierno y el desarme de las milicias Janjawid.  
 
Desde la firma del APD los enfrentamientos en Darfur entre el gobierno y los grupos rebeldes no firmantes han aumentado. Asimismo, también han aumentado los enfrentamientos entre las facciones rebeldes (particularmente en el norte de Darfur). Los rebeldes que se rehusaron a firmar el APD continúan sus acciones contra el gobierno, quien ha lanzado una ofensiva en su contra coordinada con las milicias y respaldada por aeronaves. Entre tanto las milicias no han sido desarmadas y los ataques continúan.  
 
Se han programado nuevas negociaciones de paz entre el gobierno y los grupos rebeldes no firmantes a iniciar el 27 de octubre de 2007 en Trípoli, Libia. Desde mediados de septiembre Abdulwahid Mohamed Nour dijo que se rehusará a participar de las tratativas a menos que primero se produzca un cese a las hostilidades.  
 
¿Por qué se ha deteriorado la situación en Darfur?  
Uno de los principales problemas es que en los últimos tres años el gobierno de Sudán ha sostenido una política de apoyo a las milicias étnicas, coordinando o tolerando los ataques contra los civiles y permitiendo que serias violaciones al derecho internacional permanezcan sin penalización-incluyendo ataques a las fuerzas de la Unión Africana y a los trabajadores de ayuda humanitaria y sus escoltas. La continuidad del conflicto y la fragmentación de los grupos rebeldes también han contribuido al aumento del caos en partes de Darfur. Asimismo, ésto ha provocado en surgimiento de criminales y ha permitido que los rebeldes ataquen las escoltas de ayuda humanitaria y asesinen a civiles. El acuerdo de cese del fuego de abril de 2004 fue reiteradamente violado por todas las partes involucradas en el conflicto, mientras que el acuerdo permanente de cese del fuego del APD está corriendo la misma suerte.  
 
¿Cómo afecta la inseguridad a las operaciones de ayuda humanitaria?  
El deterioro en las condiciones de seguridad, combinado con los ataques dirigidos a los trabajadores humanitarios, no sólo ha limitado severamente el acceso de la ayuda humanitaria-los viajes a los campamentos de desplazados se consideran riesgosos y los propios campamentos se vuelven inseguros-sino que ha amenazado las operaciones humanitarias en su totalidad. Entre enero y julio de 2007 la AMIS perdió 11 miembros en ataques armados y varios de sus vehículos fueron emboscados y secuestrados. Los rebeldes y otros grupos armados incluso han atacado las instalaciones de ayuda humanitaria internacional en el sur y norte de Darfur. El 18 y 19 de diciembre de 2006, un grupo de hombres armados atacó complejos de asistencia en Gereida, capturando vehículos, equipos de comunicaciones y aterrorizando y abusando sexualmente de trabajadores. El ataque forzó la evacuación de la mayor parte de las organizaciones internacionales que estaban trabajando en la zona. El 21 de enero de 2007 la policía de Sudán atacó una reunión social llevada a cabo en uno de los complejos de ayuda internacional en Nyala, arrestando a 20 trabajadores de la ONU, la UA y personal de ayuda. Muchos de los arrestados sufrieron graves lesiones mientras permanecían bajo custodia.  
 
Según estimaciones de la ONU, en junio de 2007 una de cada seis instalaciones de ayuda que abandonaron las capitales provinciales en Darfur fue secuestrada o sufrió una emboscada. Entre enero y julio de 2007, 64 vehículos de ayuda humanitaria fueron secuestrados y 132 miembros del personal fueron temporalmente secuestrados a punta de pistola, 35 vehículos de ayuda fueron emboscados y saqueados, y las agencias de ayuda humanitaria se vieron forzadas a suspender sus operaciones y reubicar al personal por cuestiones de seguridad en 15 ocasiones. A pesar de estos problemas, los grupos de ayuda humanitaria se están esforzando por llegar a más personas, principalmente recurriendo a mayor transporte aéreo y a otros medios. En febrero de 2007 la ONU declaró que fue imposible llegar a unas 900.000 personas. Dicho número aparentemente cayó a 560.000 durante mayo y junio de 2007, pero esta cifra aún resulta alarmante.  
 
¿Qué está ocurriendo en Chad?  
Los grupos rebeldes de Darfur han tenido una larga presencia en el este de Chad, donde se albergan más de 200.000 refugiados provenientes de Darfur. La violencia en el vecino país de Chad ha ido en aumento desde fines de 2005 a medida que los rebeldes de Chad, apoyados por el gobierno de Sudán, establecieron bases en Darfur y comenzaron a realizar ataques a través de la frontera. Los rebeldes de Chad atacaron N'Djamena, la capital de Chad, en abril de 2006, pero fueron disuadidos por fuerzas del gobierno de este país. Además del conflicto interno en Chad, las milicias sudanesas Janjawid y las milicias chadianas también han atacado a civiles dentro de Chad. También existe una espiral creciente de tensiones entre las comunidades, en parte alentadas por la política del gobierno de Chad en apoyo a ciertos grupos étnicos, una política que en apariencia constituye un esfuerzo por reducir el apoyo a grupos rebeldes de Chad y llenar el vacío de seguridad que existe a lo largo de la frontera con Darfur. Desde principios de noviembre de 2006 cientos de habitantes del este de Chad han sido asesinados en ataques a más de 70 poblados.  
 
¿Qué está haciendo la Unión Africana en Darfur?  
En abril de 2004 la Unión Africana ofició de mediadora en el cese del fuego entre el gobierno de Sudán y los movimientos rebeldes de Darfur, y en junio del mismo año desplegó un pequeño equipo de monitoreo de cese del fuego constituido por representantes de la Unión Africana, las partes involucradas (el gobierno, dos y luego tres grupos rebeldes) y asociados tales como la Unión Europea, la ONU y los Estados Unidos.  
 
En tanto la violencia contra la población civil continuó su curso, el mandato de las fuerzas de la AMIS se expandió en octubre de 2004 para dar protección a "los civiles que se encuentren bajo amenaza inminente y en las cercanías inmediatas, en la medida de sus recursos y capacidades." El número de tropas de la AMIS aumentó gradualmente y, en septiembre de 2006 había 5.703 tropas y 1.425 oficiales de policía, con financiamiento y equipamiento provisto por la Unión Europea, los Estados Unidos y otros donantes.  
 
La AMIS ha tenido un éxito limitado en la estabilización de la región y en la prevención de ataques sobre la población civil, y ella misma ha sido objeto de ataques. El insuficiente número de tropas, equipamiento, entrenamiento y logística son factores que contribuyen a la incapacidad de la AMIS para responder a los ataques que ocurren en todo Darfur. En especial se ha visto obstaculizada por la falta de un flujo de financiamiento consistente y predecible, en tanto la UA no tiene una base impositiva que le permita financiar esta extensa iniciativa.  
 
¿Qué se puede hacer para proteger a los civiles?  
Un problema fundamental en el largo plazo es que el gobierno de Sudán continúa promoviendo políticas que se enfocan a los civiles en Darfur, incluso a través de estrategias militares tales como el reclutamiento y el uso de milicias abusivas, así como asegurando la impunidad de los responsables de los crímenes cometidos en Darfur. Las instituciones internacionales y los gobiernos deben presionar al gobierno de Sudán para que ponga fin a estas políticas y prácticas, incluyendo la aplicación de sanciones individuales específicas, entre otras cosas.  
 
Ahora que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha aprobado la creación de una fuerza de paz "híbrida" entre la ONU y la UA, depende de la comunidad internacional garantizar que la fuerza se encuentre adecuadamente equipada, sea correctamente desplegada y opere con un fuerte mandato de protección a la población civil. Las fuerzas de paz y la AMIS han estado activas en Darfur desde 2004, pero han sido muy pocas y pobremente equipadas para garantizar la seguridad en toda la región.  
 
La UNAMID contará con un personal militar y policial de hasta 26.000 hombres dedicados a mantener las condiciones de paz. Una lección aprendida por la AMIS es que solamente los uniformes no bastarán para garantizar la protección de la población civil. La UNAMID deberá estar amplia y estratégicamente extendida a lo largo de Darfur, contar con una rápida y fuerte capacidad de repuesta, efectuar patrullajes diurnos y nocturnos con regularidad- incluyendo patrullas durante la recolección de leña y los días de mercado, emplear unidades policiales bien entrenadas y equipadas y contar con especialistas en derechos humanos cuyas averiguaciones se hagan públicas. La UNAMID deberá contar con un gran número de especialistas en violencia sexual y de género, así como en derechos del niño. La UNAMID también deberá ser capaz de mejorar el acceso de las organizaciones de ayuda humanitaria para que éstas puedan brindar asistencia a las poblaciones en riesgo.  
 
La ONU ya cuenta con un mandato para el mantenimiento de la paz en el sur de Sudán, ya que el Acuerdo Integral de Paz (AIP) de enero de 2005 puso fin a veintiún años de guerra civil entre el gobierno de Sudán y grupos rebeldes del sur del país conocidos como el Ejército/Movimiento de Liberación del Pueblo de Sudán (ELM/E). La Misión de la ONU en Sudán (UNMIS, por sus siglas en inglés) está autorizada bajo el Capítulo VII de la Carta de la ONU a desplegar 10.000 soldados y 715 agentes policiales para monitorear e implementar este acuerdo del norte-sur. Al 30 de junio de 2006 la UNMIS envió 10.224 personal uniformado de más de sesenta países a Jartum, al sur de Sudán y a otras zonas intermedias seleccionadas.  
 
¿Cuándo comenzará a operar la UNAMID?  
Se prevé que UNAMID estará en condiciones de tener una capacidad operativa inicial a más tardar en octubre de 2007 y que asumirá autoridad plena sobre la AMIS antes del 31 de diciembre de 2007. Sin embargo, la atención no debe perderse durante el período intermedio-la etapa en que la AMIS se transformará en UNAMID. No se espera que la UNAMID cuente con una fuerte presencia en Darfur hasta enero de 2008, e incluso desde esa fecha su fortalecimiento ocurrirá probablemente de manera gradual.  
 
¿Cuál es el rol de la AMIS?  
La AMIS, así como los países donantes, debe procurar mejorar las iniciativas de protección y monitoreo durante el lapso de transición hacia UNAMID. Los civiles permanecen aún bajo amenaza de ataque y requieren protección urgente. La AMIS debe hacer uso de los recursos del "Paquete de Apoyo Liviano" y del "Paquete de Apoyo Pesado" para fortalecer las operaciones de paz y de protección de la población civil. Las iniciativas que han cesado en ciertas áreas, que incluyen patrullajes diurnos, nocturnos y para recoger leña deben reestablecerse de inmediato. Para promover estas medidas es imperioso que sedespliegue o se haga operativo cualquier recurso restante asignado a la AMIS sin obstrucción alguna de parte del gobierno de Sudán.  
 
¿Por qué el gobierno de Sudán rehusó aceptar una fuerza de la ONU durante tanto tiempo?  
El Gobierno de Sudán sostuvo que una fuerza de la ONU violaría su soberanía y que el despliegue de tropas occidentales convertiría a Sudán en "un nuevo Irak." Acusó a los Estados Unidos y al Reino Unido de tener una "agenda oculta" y aspiraciones colonialistas. Sin embargo, Sudán acordó que una fuerza de la ONU de 10.000 hombres monitoreara el acuerdo de paz que puso fin a 21 años de guerra civil en el sur de Sudán, y casi 7.000 soldados de África ya se encuentran presentes en Darfur, de modo que su larga resistencia a una fuerza de la ONU en Darfur es desconcertante.  
 
Una de las razones que explican la renuencia del gobierno de Sudán podría ser el temor a que la presencia de la ONU, con el apoyo del Consejo de Seguridad, desempeñara un rol mucho más fuerte en la protección de los civiles y en la exigencia del rendimiento de cuentas (incluyendo el arresto de presuntos criminales de guerra), lo que obstaculizaría su propia política de "limpieza étnica" en Darfur. El Gobierno aún sostiene que prefiere tropas de la UA en Darfur, a pesar de que ha generado muchos obstáculos para facilitar la tarea de la AMIS.  
 
En el pasado Sudán ya había obstaculizado otras misiones de paz en detrimento de la población civil de Darfur. En 2005 bloqueó la entrega de 105 vehículos blindados del gobierno canadiense destinados a ayudar a la AMIS a proteger a los civiles, a los trabajadores humanitarios y a sus propias tropas. Eventualmente se permitió el ingreso de vehículos blindados, pero sólo luego de un ataque a la AMIS que cobró la vida de cuatro soldados. En 2007 Sudán impidió la entrada de seis helicópteros de ataque de la AMIS, comprometiéndose a permitir su ingreso sólo tras recibir garantías de que no serían usados para propósitos "ofensivos." El gobierno también ha impedido que los agentes policiales de la AMIS visiten a personas que se encuentran en centros de detención, aún cuando se trata de una disposición estipulada en el Acuerdo de Paz de Darfur. Los grupos rebeldes y ex-rebeldes han atacado a fuerzas de la AMIS en varias ocasiones, impidiéndoles ingresar a las áreas que se encuentran bajo su control.  
 
¿Cómo explica el gobierno de Sudán la situación en Darfur?  
Durante los primeros años del conflicto el gobierno de Sudán solía describir la situación en Darfur como "enfrentamientos tribales" y se rehusaba constantemente a admitir su responsabilidad por los sistemáticos ataques contra civiles. Jartum ha acusado a periodistas internacionales y a grupos defensores de los derechos humanos de "fabricar" la situación de Darfur, a pesar de la abrumadora evidencia acerca de la responsabilidad del gobierno de Sudán en los crímenes cometidos, y ha procurado restringir el acceso de los medios de comunicación a Darfur. El gobierno también ha hostigado consistentemente a periodistas y ha restringido la libertad de prensa en un intento por detener el flujo de información desde Darfur. En 2004 el gobierno detuvo al corresponsal de Al Jazeera en Jartum durante varias semanas después de que la agencia de noticias transmitiera informes sobre Darfur y en agosto de 2006 varios periodistas occidentales fueron arrestados en Darfur y entregados a la inteligencia sudanesa. Si bien más tarde estos individuos fueron liberados, en septiembre de 2006 el gobierno de Sudán comenzó a asediar a la prensa de su país por medio de actos de censura previa y arrestos arbitrarios, e imponiendo restricciones burocráticas a los periodistas internacionales.  
 
¿Qué está haciendo la Liga Árabe acerca de Darfur?  
La Liga Árabe mayormente ha guardado silencio en relación con las atrocidades cometidas en Darfur. Históricamente el gobierno de Sudán ha mantenido relaciones estrechas con Egipto, así como con otros países miembros de la Liga Árabe. La Liga Árabe envió una misión investigativa a Darfur en mayo de 2004 y, si bien el informe concluyó que se estaban cometiendo serias atrocidades, la Liga Árabe aún no ha condenado públicamente o criticado los abusos masivos a los derechos humanos que han ocurrido en Sudán. La cumbre de la Liga Árabe del 28-29 de marzo de 2006 se llevó a cabo en Jartum y no sólo falló en condenar las atrocidades cometidas por el gobierno de Sudán y el sostenimiento de una política de impunidad en Darfur, sino que se otorgó a Sudán la presidencia de la Liga Árabe. Algunos miembros de la Liga Árabe han apoyado públicamente el rechazo de Sudán al despliegue de una fuerza de la ONU en Darfur, a pesar de que en declaraciones previas el secretario general de la Liga Árabe manifestara el apoyo a la intervención de la ONU. De forma individual, algunos gobiernos árabes, incluyendo Egipto y Libia, mantienen vínculos diplomáticos importantes con el gobierno de Sudán y podrían convertirse en una poderosa fuente de presión si decidieran ejercerla.  
 
¿Qué está haciendo el Consejo de Seguridad de la ONU acerca de Darfur?  
A pesar de haber expedido una docena de resoluciones exigiendo que el gobierno de Sudán tome una serie de medidas, incluyendo el desarme de sus milicias y el cese de los ataques sobre la población civil, el esfuerzo conjunto del Consejo de Seguridad de la ONU para garantizar la implementación de dichas demandas ha sido débil.  
 
El motivo principal de que Consejo de Seguridad de la ONU esté dividido respecto a Sudán es porque diferentes Estados miembro tienen intereses diversos. Rusia y China a menudo han brindando su apoyo al gobierno de Sudán por compromisos ideológicos (la no intervención en los asuntos internos de los Estados miembro) y ambos tienen intereses económicos en Sudán. China, por ejemplo, importa entre el 4 y el 7 por ciento de su petróleo de Sudán y el proyecto petrolero sudanés constituye su iniciativa internacional más exitosa de desarrollo petrolero.  
 
La acción más reciente del Consejo de Seguridad ha sido la aprobación de una fuerza de paz "híbrida" entre la ONU y la UA que contará con hasta 26 mil fuerzas militares y policiales. El Consejo de Seguridad también dio dos pasos importantes en 2005. Uno de ellos fue la presentación del caso de Darfur ante la Corte Penal Internacional de La Haya por crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra en Darfur. El segundo paso fue el establecimiento de un comité de sanciones y un panel de expertos para investigar a individuos que violen el embargo de armas, cometan abusos contra los derechos humanos u obstaculicen el proceso de paz.  
 
Algunos miembros del Consejo de Seguridad, Francia en particular, que tienen lazos políticos y militares de largo tiempo con Chad y la República Central Africana (RCA), han incluso demostrado una creciente preocupación sobre el impacto del conflicto en Darfur. Grupos armados que operan en las fronteras entre Chad-Sudán-RCA son responsables de los ataques contra civiles y algunos de éstos se encuentran operando como fuerzas representativas de los gobiernos regionales.  
 
En vistas de que la paz en Chad se encuentra amenazada, un grupo de representantes de las Naciones Unidas y de la Unión Europea (UE) viajaron a Chad en agosto de 2007 para evaluar la viabilidad de desplegar una coalición conjunta para la protección civil entre la ONU y la UE en el este de Chad (la fuerza también está diseñada para tener presencia en la región noreste de la República Central Africana). La UE está preparando el envío de la fuerza y el presidente Déby, en principio, está de acuerdo con esta medida.  
 
¿Qué tipo de sanciones está imponiendo la ONU a las partes implicadas en el conflicto de Darfur?  
En diciembre de 2005 un panel de expertos de la ONU recomendó que 17 personas, incluyendo el ministro de Defensa de Sudán, el general Abdel Rahim Mohammed Hussein, otros nueve funcionarios de gobierno, dos líderes de la milicia Janjawid y cinco comandantes rebeldes de Darfur fueran sancionados por su participación en actos de violación a los derechos humanos y por obstaculizar el proceso de paz. En abril de 2006 el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó sanciones específicas para cuatro individuos sudaneses: un ex comandante militar, un líder de la milicia Janjawid y dos comandantes rebeldes. Dichas sanciones incluyen la prohibición de viajar y el congelamiento de sus cuentas bancarias en el extranjero así como de otros activos. Ningún oficial sudanés en servicio u otro miembro activo ha sido colocado en la lista de sanciones. Desde la imposición de sanciones específicas contra estos cuatro individuos de rango relativamente bajo un año atrás, el Comité de Sanciones de la ONU ha fallado en castigar a más individuos debido a objeciones de China, Rusia y Qatar.  
 
El Panel de Expertos ha entregado nuevos informes al comité de sanciones de la ONU describiendo violaciones evidentes al embargo de armas por parte de todos los involucrados en el conflicto y, específicamente, condenando al gobierno de Sudán por continuar brindando apoyo a las milicias y por introducir tropas y equipamiento militar en Darfur en contravención de dicho embargo. Un informe de octubre de 2006 incluía otro anexo confidencial con nombres adicionales de individuos recomendados para recibir sanciones específicas. Sin embargo, hasta agosto de 2007 no ha habido acción alguna por parte del Consejo de Seguridad de la ONU para extender las sanciones a cualquiera de las figuras de mayor jerarquía responsables de los ataques recientes o pasados contra civiles. En el último trimestre de 2007 el panel de expertos entregará su último informe al comité de sanciones.  
 
Human Rights Watch también ha recomendado al Consejo de Seguridad y a otros gobiernos preocupados por la situación que establezcan y supervisen cuidadosamente una serie de estándares para todas las partes en el conflicto para que cumplan con sus obligaciones bajo el derecho internacional humano y humanitario, e imponer sanciones por su no cumplimiento. Estos estándares deben incluir: (1) poner fin a los ataques a la población civil y al uso ilegal de colores o distintivos de la ONU o la AMIS en las aeronaves, (2) poner fin al apoyo brindado a las abusivas milicias Janjawid e iniciar programas para su desarme, (3) facilitar el rápido despliegue de la AMIS y de la UNAMID y asegurar que puedan llevar a cabo su mandato sin impedimentos, incluyendo que tengan libertad de movimiento en todo Darfur, (4) poner fin a la impunidad y promover la rendición de cuentas a través de la cooperación plena con la Corte Penal Internacional, e instrumentar reformas legales y tomar otras medidas para fortalecer el sistema de justicia de Sudán, (5) incrementar el acceso de fuerzas humanitarias, y (6) poner fin a la consolidación de la limpieza étnica mediante el uso de la tierra y la ocupación.  
 
¿Qué está haciendo la Corte Penal Internacional acerca de Darfur?  
La Corte Penal Internacional (CPI) inició una investigación sobre la situación en Darfur en junio de 2005. La CPI tiene mandato para investigar a individuos con mayor responsabilidad de crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra, genocidio y otros delitos cometidos desde julio de 2002, de acuerdo con el Estatuto de Roma. El 27 de abril de 2007 la Cámara de Asuntos Preliminares de la CPI dictó órdenes de arresto contra el ministro de Asuntos Humanitarios de Sudán, Ahmed Haroun, y contra el líder de la milicia Janjawid, Ali Kosheib, por una serie de ataques cometidos en el oeste de Darfur en 2003 y 2004. El gobierno de Sudán ha indicado públicamente que no cooperará con la CPI e insiste en que los criminales serán juzgados en Darfur. En lugar de cumplir con sus obligaciones y entregar a Ahmed Haroun a la Corte, en septiembre de 2007 el gobierno nombró a Haroun para co-presidir un comité de investigación sobre derechos humanos en Darfur. En resumidas cuentas, el Consejo de Seguridad debe actuar para garantizar que Sudán cumpla con sus obligaciones legales.  
 
¿Qué está haciendo el Gobierno de Sudán para perseguir crímenes de guerra?  
No existe indicación de que el sistema judicial sudanés esté investigando seriamente o persiguiendo a alguno de sus funcionarios gubernamentales, líderes de milicias u otros individuos responsables de los graves crímenes cometidos en Darfur. Estableció la Corte Penal Especial sobre los eventos ocurridos en Darfur en 2005, pero ha condenado a muy pocas personas y a ningún líder. Para mayor información sobre la Corte Penal Especial, véase el informe de Human Rights Watch: "Falta de condenas: La Corte Penal Especial sobre los eventos en Darfur."  
 
¿Cuáles son las dimensiones religiosas del conflicto en Darfur?  
Todas los habitantes en Darfur son musulmanes. El gobierno de Sudán y sus milicias Janjawid también lo son. Sin embargo, han ocurrido muchos incidentes en los que fuerzas del gobierno y las milicias Janjawid destruyen mezquitas, saquean sus contenidos, asesinan a imanes y a otros que buscan refugio en las mezquitas, y profanan el Corán mientras atacan las poblaciones civiles. Por ejemplo, apenas en una pequeña área del oeste de Darfur, Human Rights Watch documentó la destrucción de al menos 62 mezquitas por parte de las fuerzas y milicias del gobierno de Sudán durante los ataques ocurridos hacia fines de 2003 y principios de 2004. Ha habido otros muchos ataques subsecuentes a mezquitas en diferentes partes de Darfur.  
 
¿Cuáles son las divisiones étnicas en Darfur?  
Existe un gran número de diferentes grupos étnicos en Darfur, con lenguas y costumbres propias. Los movimientos rebeldes provienen de tres grupos étnicos principales: Fur, Zaghawa y Masalit, todos ellos considerados no árabes. Las milicias Janjawid, reclutadas, armadas y entrenadas por el gobierno de Sudán provienen en su mayoría de diferentes pequeñas tribus nómadas árabes que históricamente no han tenido acceso a tierra y muchas de las cuales migraron a Darfur desde Chad como consecuencia de las guerras civiles ocurridas en Chad en las décadas de 1960-80. Históricamente estos grupos coexistieron de manera pacífica y resolvieron sus disputas a través de la mediación de sus líderes o del gobierno colonial, con pago de daños por muertes y el robo o daño de propiedad. A pesar de las disputas sobre los recursos , existieron matrimonios entre los distinto grupos étnicos. También existen muchas tribus árabes más numerosas en Darfur que poseen sus propias tierras o dars y que no han participado en el conflicto, de modo que es una simplificación excesiva describir la situación en Darfur como un conflicto entre africanos y árabes.  
 
¿Cómo está sobreviviendo la gente en Darfur?  
La mayoría de las personas desplazadas en Darfur-más de 2 millones-actualmente se encuentran viviendo en campamentos donde dependen casi exclusivamente de la asistencia humanitaria internacional. No pueden abandonar los campamentos pues siguen siendo atacadas por las milicias y las mujeres sufren con frecuencia violaciones y abusos cuando intentan recoger leña fuera de los campamentos. La gente no puede regresar a sus hogares debido a la presencia continua de milicias respaldadas por el gobierno en las áreas rurales. Como consecuencia del desplazamiento generalizado de campesinos de subsistencia provocado por la guerra y la disrupción del comercio y de las rutas de migración nómadas, la economía de Darfur se ha visto severamente alterada. Se considera que otras dos millones de personas, no desplazadas, se encuentran "afectadas por el conflicto" y muchas de ellas requieren asistencia humanitaria-un total de 4 millones en Darfur, más de la mitad de la población total estimada en 6 millones de personas.  
 
Cientos de miles de personas en necesidad se encuentran fuera del alcance de los trabajadores humanitarios debido a la inseguridad y a la interferencia por los funcionarios gubernamentales obstructivos, tanto civiles como militares. Los rebeldes incrementaron sus ataques y saqueos de guardias humanitarios a principios de 2006, han sido responsables de ataques a establecimientos humanitarios y, en ciertas ocasiones, también han robado a civiles, generalmente a aquellos que pertenecen al mismo grupo étnico que sus adversarios. Impulsados por la proliferación de armas y la impunidad generalizada, delincuentes atacan y amenazan la integridad de las guardias de ayuda humanitaria y las tareas de asistencia en todo Darfur  
 
¿Por qué el gobierno de Sudán decidió organizar las milicias Janjawid?  
Muchos de los miembros de las fuerzas armadas de Sudán provienen de Darfur, de modo que el gobierno pudo haber mantenido una postura reacia a usar dichas tropas en un conflicto en su propia región. Asimismo, el gobierno de Sudán con frecuencia ha utilizado milicias étnicas como fuerzas substitutas, incluyendo en el sur de Sudán y en las Montañas Nuba. El uso de milicias le otorga al gobierno la capacidad de "negar" su responsabilidad por lo ocurrido, alegando que no puede "controlar" a las milicias. No existe evidencia, sin embargo, de que haya efectivamente intentado hacer tal cosa, en tanto que existe evidencia considerable de que las milicias continúan siendo financiadas, equipadas, organizadas y dirigidas por la inteligencia militar y otros oficiales, con la asistencia de funcionarios civiles estatales y nacionales. Las milicias le permiten al gobierno de Sudán contar con una fuerza armada numerosa y de bajo costo a su disposición que servirá lealmente como fuerza anti-insurgente, puesto que las milicias esperan obtener beneficios económicos (los resultados del saqueo y la tierra) de su participación en la lucha armada.  
 
¿Quién asiste al gobierno de Sudán?  
El gobierno de Sudán compra y recibe insumos militares de varios países, incluyendo China, Rusia, Bielorrusia, Ucrania y otros. Los ingresos del gobierno de Sudán han aumentado de manera sustancial desde que comenzó a exportar petróleo en agosto de 1999-actualmente se estima que los ingresos del gobierno se han triplicado de 1999 a 2004 y se calcula que los ingresos petroleros ascienden a 3 mil millones de dólares por año. En consecuencia, Sudán ha sido capaz de adquirir nuevos helicópteros de ataque, aviones MiG, artillería y otros insumos bélicos. Cuando culminaron los 21 años de conflictos armados en el sur de Sudán, tras el acuerdo de cese del fuego alcanzado en octubre de 2002, el gobierno de Sudán consiguió transferir gran parte de los armamentos recientemente adquiridos a Darfur para usarlos en operaciones anti-insurgentes.  
 
Durante la lucha armada en el sur de Sudán y actualmente en Darfur, el gobierno sudanés ha recibido importantes niveles de asistencia humanitaria internacional. El Programa Alimentario Mundial, por ejemplo, brinda asistencia a 6 millones de personas en Sudán, incluyendo las regiones de Darfur y el sur del país.