El Secretario General saliente de las Naciones Unidas, Kofi Annan, condenó el fracaso mundial para detener el derramamiento de sangre en Darfur, señaló Human Rights Watch hoy. También advirtió contra las violaciones a los derechos humanos en el marco de la lucha contra el terror, señalando que los gobiernos que abandonan el camino de la moral terminan cayendo en el juego de los terroristas.

En un discurso ante 500 personas en un evento organizado por Human Rights Watch, Annan se preguntó si había tenido éxito, tras 10 años en su cargo, en convertir a las Naciones Unidas en un defensor efectivo de los derechos humanos. “A juzgar por lo que está ocurriendo en Darfur, nuestro desempeño no ha mejorado significativamente desde los desastres de Bosnia y Ruanda,” dijo Annan. “Sesenta años después de la liberación de los campos de muerte Nazi, y 30 años después de las matanzas en Camboya, la promesa de ‘nunca más’ suena vacía.”

El discurso de Annan, en conmemoración del Día Internacional de los Derechos Humanos que se celebra el domingo 10 de diciembre, marca su despedida del cargo que ocupó por dos períodos consecutivos. Annan usó la ocasión para señalar los pasos que deben tomar los miembros de la ONU y el nuevo Secretario General para mejorar la situación actual, comenzando por la necesidad de construir sobre la base de la “doctrina clave” acordada por los líderes mundiales el año pasado, que hace referencia a la responsabilidad de proteger contra los crímenes de lesa humanidad.

“Debemos convertir la responsabilidad de proteger en una norma internacional poderosa que no sólo sea citada sino que sea puesta en práctica, cuando y donde sea necesario,” señaló Annan.

Esta doctrina todavía debe ser aplicada a la situación de horror que se vive en Darfur. “Existen numerosas culpas para repartir,” dijo Annan. “Se pueden repartir entre aquellos que valoran más las nociones abstractas de soberanía que las vidas concretas de las familias, entre aquellos cuya concepción de la solidaridad los coloca del lado de los gobiernos y no de los pueblos, y entre aquellos que temen que las acciones para detener las matanzas puedan poner en riesgo sus intereses comerciales.”

Annan también criticó a los “países del sur” por “caricaturizar la responsabilidad de proteger, presentándola como una conspiración de los poderes imperialistas para socavar la soberanía nacional de los pueblos que fueron colonias en el pasado.” Esto, señaló, es “completamente falso.”

Resulta vital, dijo Annan, actuar antes de que los genocidios ocurran. Asimismo, urgió a los miembros de la ONU y a su sucesor, Ban Ki-Moon, quien asumirá su cargo la semana entrante, a impulsar un plan de acción que permita prevenir los genocidios.

El Secretario General desestimó la sugerencia – que suele citarse hoy día, por ejemplo, en el contexto del norte de Uganda – de que la paz es más importante que la justicia. Sierra Leona y los Balcanes demostraron que “la justicia generalmente ha dado lugar a una paz duradera, al deslegitimar y empujar hacia la clandestinidad a aquellas personas que representan la mayor amenaza para la paz,” señaló Annan. “Este es el motivo por el cual nunca se debe amnistiar el genocidio, los crímenes contra la humanidad y las violaciones masivas a los derechos humanos. Hacerlo sólo alentaría a los responsables de las masacres actuales – y a los potenciales responsables de masacres futuras – a seguir adelante con su despiadado trabajo.”

En su discurso, Annan criticó fuertemente los métodos empleados por Washington en su “guerra contra el terror,” y advirtió sobre la necesidad de no “abandonar el camino de la moral y caer en el juego de los terroristas.”

“Necesitamos una estrategia anti-terrorista que no sólo hable de la defensa de los derechos humanos, sino que de hecho se base en la defensa de los mismos,” señaló Annan. “Es por eso que las prisiones secretas no tienen lugar en nuestro esquema de lucha contra el terrorismo, y es por eso que todos aquellos lugares donde las personas sospechadas de terrorismo se encuentren detenidas deben ser accesibles para el Comité Internacional de la Cruz Roja. Los principales promotores de los derechos humanos socavan su propia capacidad de influencia cuando son incapaces de atenerse a estos principios.”

Como parte de su “guerra contra el terror,” el gobierno norteamericano reiteradamente ha “desaparecido” a las personas acusadas de terrorismo, manteniéndolas en prisiones secretas sin acceso a los representantes de la Cruz Roja. También ha ignorado la prohibición internacional de la tortura al autorizar ciertas técnicas abusivas de interrogación.

En un cierre de discurso claramente dirigido a la administración Bush, Annan advirtió, asimismo, sobre la importancia de evitar las excepciones a las reglas contra la tortura. “Una vez que adoptamos una política que permite las excepciones a estas reglas o que justifica su incumplimiento, sin importar cuán pequeño sea, nos colocamos en una situación complicada. Debemos defender nuestros principios desde una posición de máxima y no de mínima.”

Annan también expresó su consternación ante los fracasos del nuevo Consejo de Derechos Humanos en Ginebra, el que ayudó a crear con la esperanza de fortalecer el trabajo de la ONU en el campo de los derechos humanos. En la práctica, sin embargo, esto no ha ocurrido. Annan tomó como un hecho positivo la reciente decisión de enfrentar la crisis en Darfur, pero criticó el hecho de que el consejo centrara su atención casi exclusivamente en Israel y dejara de lado otros temas, lo que lo dañó en sus primeros meses de vida.

Annan llamó la atención sobre la continua importancia de abordar las situaciones específicas de cada país, algo que algunos miembros del consejo prefieren dejar de lado. Respondiendo a aquellos que quieren privar al consejo de su principal arma, Annan afirmó que algunos gobiernos “seguirán mereciendo ser condenados.”

Hizo un llamado, especialmente a los líderes africanos, para construir un Consejo de Derechos Humanos que sea capaz de cumplir su promesa. “A menos que África adopte entusiastamente la inviolabilidad de los derechos humanos, su lucha por la seguridad y el desarrollo no tendrá éxito,” dijo Annan. “Muchos gobiernos africanos todavía siguen rechazando su responsabilidad de proteger. Muchos, incluso algunos de los más democráticos, siguen siendo reacios a jugar su rol en el Consejo de Derechos Humanos y a hablar imparcialmente contra todos los abusos. Pueden y deben hacer más.”

Annan elogió el rol desempeñado por las organizaciones no gubernamentales en todo el mundo. “Sin su trabajo los abusos pasarían desapercibidos,” señaló. “A cambio debemos hacer todo lo que se encuentre a nuestro alcance para protegerlos de los acosos, las intimidaciones y las represalias, de manera que puedan seguir llevando adelante su vital trabajo.”

Kenneth Roth, Director Ejecutivo de Human Rights Watch, presentó a Annan para su discurso en el Rose Theatre del Lincoln Center de Nueva York. “Como Secretario General, Annan colocó a los derechos humanos en la cima de la agenda de la ONU,” señaló Roth. “Va a ser difícil llenar su lugar. Pero esperamos que Ban Ki-Moon continúe con el liderazgo fuerte y abierto que caracterizó a Annan en materia de derechos humanos.”