Muchas de las violaciones más graves de derechos humanos en EE.UU. se producen en el ámbito de la justicia penal. El sistema de justicia penal policial, desde la persecución hasta el castigo, está plagado de injusticias como las disparidades raciales, las penas de prisión excesivamente severas, así como las políticas sobre drogas e inmigración que hacen hincapié en una criminalización inadecuada. Como resultado, los Estados Unidos tiene la mayor población carcelaria reportada en el mundo. A menudo, algunas políticas específicas tienen un impacto especialmente inexorable con los jóvenes, las minorías raciales o la personas de bajos ingresos tanto para los acusados como las víctimas de la delincuencia. Las condiciones en  cárceles y prisiones son en muchos aspectos inseguras e inhumanas. El Programa de Estados Unidos investiga tales injusticias y aboga por reformas para asegurar que EE.UU. cumple con sus obligaciones legales internacionales y con ello fomentar la rendición de cuentas por delitos graves de una manera justa y no discriminatoria.

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    Las luchas de las mujeres para obtener uidados de salud en la detención inmigratoria estadounidense

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