(Berlín) – La Copa Mundial masculina de la FIFA 2026 se desarrollará en un contexto marcado por políticas migratorias abusivas en Estados Unidos, nuevas amenazas a la libertad de prensa, discriminación y el incumplimiento de compromisos en materia de derechos humanos por parte de la FIFA y de las ciudades anfitrionas, señaló hoy Human Rights Watch al presentar una “guía para periodistas” dirigida a quienes cubrirán el torneo. El campeonato comenzará el 11 de junio de 2026 y se disputará en 16 ciudades de Canadá, México y Estados Unidos.
La “Guía para periodistas sobre la Copa Mundial de la FIFA 2026 en Canadá, México y Estados Unidos”, de 79 páginas, recoge las conclusiones de Human Rights Watch sobre la situación de los derechos humanos en los tres países anfitriones, así como los riesgos específicos que las políticas del gobierno estadounidense plantean para periodistas, aficionados, jugadores y comunidades migrantes. La guía también pone de relieve la débil respuesta de la FIFA ante estos riesgos y su falta de cumplimiento de los compromisos en materia de derechos humanos vinculados al torneo, especialmente frente a los abusos contra personas migrantes por parte de la administración del presidente Donald Trump.
“Se suponía que esta sería la primera Copa Mundial con un marco de derechos humanos: con protecciones clave para trabajadores, aficionados, jugadores y comunidades locales”, afirmó Minky Worden, directora de iniciativas globales de Human Rights Watch. “Sin embargo, la brutal ofensiva migratoria de la administración estadounidense, sus políticas discriminatorias y las amenazas a la libertad de prensa hacen que el torneo corra el riesgo de quedar marcado por la exclusión y el miedo”.
Estados Unidos acogerá la gran mayoría de los partidos, 78 en total, incluidas las semifinales y la final. Desde que asumió el cargo en enero de 2025, Donald Trump ha puesto en marcha políticas y medidas abusivas dirigidas contra personas migrantes, manifestantes, personas defensoras de derechos humanos, personas transgénero y la sociedad civil. Aficionados de decenas de países se enfrentan además a restricciones para obtener visados.
Las personas de comunidades migrantes que se reúnan en estadios o zonas de aficionados para celebrar a sus selecciones y su identidad cultural pueden estar expuestas a un mayor riesgo de abusos. También corren riesgo aquellas personas a las que agentes perciban como migrantes en función de su color de piel, idioma o lugar de trabajo. Entre el 20 de enero de 2025 y el 10 de marzo, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) detuvo al menos a 167.000 personas en las 11 ciudades estadounidenses y sus alrededores donde se celebrarán partidos, según datos de ICE obtenidos mediante una solicitud de acceso a la información por el Deportation Data Project y analizados por Human Rights Watch.
La libertad de prensa en Estados Unidos también enfrenta nuevas y fuertes presiones. Entre los casos preocupantes figura la detención de Mario Guevara, periodista galardonado con un Emmy, en Atlanta —una de las ciudades sede— en junio de 2025. Según se informó, fue arrestado por grabar una protesta política, trasladado bajo custodia de ICE y deportado a El Salvador. En marzo de 2026, Estefany Rodríguez, periodista que cubría redadas migratorias de ICE, fue detenida sin que quienes la arrestaron presentaran una orden judicial. Human Rights Watch ha documentado que agentes estadounidenses han disparado gases lacrimógenos, proyectiles de gas pimienta, balas de espuma dura y granadas aturdidoras directamente contra manifestantes, periodistas y otras personas presentes, a menudo a corta distancia y sin previo aviso suficiente ni provocación.
La FIFA ha hecho poco para responder a estos riesgos. Con una única excepción, los comités organizadores de las ciudades anfitrionas no han presentado los planes de acción en derechos humanos prometidos antes del torneo, o han elaborado planes que ignoran o no abordan adecuadamente riesgos clave, incluidos los que afectan a personas migrantes, personas LGBT y periodistas.
La propia FIFA tampoco ha realizado esfuerzos significativos para utilizar su capacidad de influencia y presionar a la administración Trump para que revierta o suspenda estas políticas abusivas. Por el contrario, en diciembre de 2025 otorgó a Trump el primer Premio de la Paz de la FIFA. Human Rights Watch ha instado a la FIFA a promover una “tregua de ICE”, que incluya un compromiso público por parte de las autoridades federales de abstenerse de llevar a cabo operativos migratorios en los partidos y en sus alrededores.
“La Copa Mundial 2026 corre el riesgo de convertirse en un gran escaparate de blanqueo deportivo para la administración Trump”, afirmó Worden. “La FIFA debe adoptar medidas más eficaces para proteger a deportistas, aficionados y trabajadores frente a políticas abusivas del gobierno estadounidense”.
La Copa Mundial 2026 será la primera que se celebre en tres países, lo que plantea retos logísticos sin precedentes para las y los profesionales de los medios encargados de cubrirla. Los periodistas deberán cruzar fronteras internacionales con distintos regímenes migratorios, requisitos de visado y contextos de libertad de prensa, en algunos casos en múltiples ocasiones durante el torneo.
México sigue siendo uno de los países más peligrosos del mundo para el ejercicio del periodismo. La organización Article 19 informó de que siete periodistas fueron asesinados en México en 2025. La impunidad en estos casos sigue siendo la norma. En 2025, el Congreso aprobó una ley que otorga a las autoridades poderes prácticamente ilimitados para acceder a información sobre la población sin autorización judicial, lo que afecta a la libertad de prensa. La FIFA tampoco ha abordado los riesgos directos para periodistas que trabajan en las ciudades sede en México, incluidos quienes informan sobre posibles vínculos entre el fútbol y el crimen organizado.
Human Rights Watch escribió al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, el 6 de abril, con preguntas detalladas sobre la protección de la libertad de prensa, entre ellas si la FIFA ha establecido protocolos para responder en caso de detención, deportación o denegación de entrada a periodistas, y si se comprometerá a celebrar conferencias de prensa periódicas abiertas a todos los medios durante el torneo.
La FIFA respondió que “dispone de mecanismos y procedimientos para responder a cualquier incidente relacionado con los derechos humanos o la salvaguarda de las personas, incluidos aquellos que afecten a periodistas”.
“A los periodistas que cubran esta Copa Mundial no les faltarán historias que contar, si pueden acceder al torneo y si pueden informar con libertad”, afirmó Worden. “La ‘guía para periodistas’ busca garantizar que los medios cuenten con las herramientas necesarias para cubrir no solo los partidos, sino también todo lo que ocurra fuera de los estadios”.