(New York) – Los legisladores y el gobernador del estado de Nueva York deberían respaldar un proyecto legislativo que contribuiría a terminar con el matrimonio infantil en el estado, señaló hoy Human Rights Watch en una carta enviada a los congresistas de Nueva York. En el período entre 2001 y 2010, hubo 3.850 niños y niñas menores de 18 años que contrajeron matrimonio en el estado de Nueva York.

Sonia Ossorio de NOW-NYC se dirige a la multitud durante una protesta contra las leyes estadounidenses que permiten el matrimonio infantil.

© 2016 Susan Landmann

El matrimonio infantil es todo aquel en el que la persona tiene menos de 18 años. Conforme al derecho vigente, la edad mínima para contraer matrimonio en Nueva York es de 18, pero la ley prevé excepciones y permite que niños y niñas de 16 y 17 años se casen con el consentimiento de los padres, y que aquellos de 14 y 15 años lo hagan si obtienen la autorización de un juez además del permiso de sus padres. La gran mayoría de los estados de EE. UU. permiten el matrimonio antes de los 18 años en algunas circunstancias.

“Es realmente impactante que Nueva York permita el matrimonio de personas de 14 años”, manifestó Heather Barr, investigadora sénior sobre derechos de la mujer en Human Rights Watch. “Esta legislación no está en sintonía con la normativa del resto del mundo. Incluso en países con altos índices de matrimonio infantil, en general se reconoce que el matrimonio antes de los 18 años es algo perjudicial, y se impulsan medidas para evitar estas uniones, empezando por reformar la legislación”.

El proyecto A.5524, presentado ante la Asamblea del Estado de Nueva York el 10 de febrero de 2017, reduciría el matrimonio infantil al establecer la prohibición de contraer matrimonio antes de los 17 años en Nueva York. Human Rights Watch trabaja con las organizaciones National Organization for Women, Sanctuary for Families, Tahirih Justice Center y Unchained at Last para instar a los legisladores de Nueva York a que aprueben este proyecto. En junio de 2016, entró en vigor en Virginia una ley que limita el matrimonio infantil, y también se han presentado proyectos de ley similares en Maryland y en Nueva Jersey, donde la propuesta ya recibió aprobación en la cámara baja del estado.

Human Rights Watch ha llevado a cabo investigaciones exhaustivas sobre matrimonio infantil en todo el mundo, y ha entrevistado a cientos de niñas y niños casados en países como Afganistán, Bangladesh, Malawi, Nepal, Sudán del Sur, Tanzania, Yemen y Zimbabwe. Human Rights Watch también ha promovido la erradicación del matrimonio infantil en otros países, incluidos Indonesia, Irán, Irak, Malasia, Nigeria, Pakistán y Arabia Saudita. De estos países, solamente Irán, Arabia Saudita y Yemen cuentan con leyes que permitirían el matrimonio de personas de 14 años.

A nivel mundial, una de cada cuatro niñas se casa antes de los 18 años, y cada año 15 millones de niñas contraen matrimonio antes de los 18. Hay 720 millones de mujeres y 156 millones de hombres que hoy están vivos y se casaron antes de los 18 años. Aunque la proporción de matrimonios infantiles se está reduciendo, el aumento de la población implica que si el matrimonio infantil se mantuviera en el nivel actual, para 2050 habría 1.200 millones de mujeres vivas que se casaron siendo niñas. El matrimonio infantil es un fenómeno que ocurre en todas las regiones del mundo. La abrumadora mayoría de menores que se casan son niñas, generalmente con parejas de mayor edad que ellas, a veces incluso mucho mayores.

Un creciente número de investigaciones demuestran que el matrimonio infantil está asociado con graves perjuicios para las niñas y los niños casados, y a veces es la causa directa de tales perjuicios, con independencia del lugar donde vivan. Un estudio de 2010 comprobó que las jóvenes en EE. UU. que se casaron antes de los 19 años tenían un 50 por ciento más de probabilidades de abandonar la escuela secundaria que sus pares no casadas, y cuatro veces menos probabilidades de terminar estudios universitarios. Las jovencitas que contraen matrimonio durante la adolescencia (antes de los 16 años) en EE. UU. tienen un 31 por ciento más de probabilidades de terminar en la pobreza más adelante en la vida. Los investigadores han encontrado asociaciones significativas entre el matrimonio infantil y los trastornos de salud mental y física. Un estudio concluyó que el matrimonio durante la adolescencia en EE. UU. estaba asociado con un riesgo un 23 por ciento mayor de aparición de enfermedades para las mujeres. Los estudios de otros países demuestran que existe una correlación entre el matrimonio infantil y la violencia doméstica. Las jovencitas casadas suelen tener mayores dificultades que las mujeres casadas para escapar de un matrimonio abusivo o infeliz o para acceder a servicios como hogares de acogida y asistencia legal.

“La investigación es clara en cuanto a que el matrimonio infantil es sumamente nocivo para las niñas y los niños casados y para sus familias”, subrayó Heather Barr. “Estados Unidos, a través de sus programas de asistencia exterior, ha ejercido un rol de liderazgo promoviendo el fin del matrimonio infantil en otras regiones, como África y Asia. Pero pese a esto, hay estados de EE. UU. que todavía permiten que persista el matrimonio infantil”.

El requisito de consentimiento de los padres en Nueva York no brinda garantías en situaciones en que los padres presionan u obligan a una niña a casarse. La legislación vigente en Nueva York exige el control judicial solamente cuando la niña o el niño que se casa es menor de 16 años, una edad en la cual no debería permitirse el matrimonio en ninguna circunstancia.

Abordar el matrimonio infantil es una tarea compleja, y la erradicación de esta práctica exige que el gobierno asuma un fuerte liderazgo y colabore con líderes religiosos, organizaciones no gubernamentales y comunidades para generar cambios sociales. Pero, por sobre todo, requiere que el gobierno y las personas que ocupan puestos de liderazgo e influencia reconozcan y acepten que el matrimonio infantil es un problema, que puede ser abordado a través de la acción concertada.

“Los niños y las niñas deben ser protegidos de la posibilidad de matrimonio por los mismos motivos que se aplican restricciones de edad a otras actividades, como el consumo de alcohol, incorporarse a las fuerzas armadas o la tenencia de armas”, apuntó Barr. “Existe un consenso cada vez más amplio y global de que la edad mínima para el matrimonio debería ser de 18 años”.