(Beirut) – Las reformas en la legislación laboral que entraron en vigor en 2016 no protegerán a los trabajadores migrantes de los graves abusos que caracterizan a la industria de la construcción de Qatar y a otros sectores de baja remuneración de su economía, dijo Human Rights Watch en su Informe Mundial 2017.

Trabajadores migrantes laboran en una construcción en la zona de Aspire Zone en Doha el 26 de marzo de 2016.

© 2016 Naseem Zeitoon / Reuters

Aunque hubo cambios en el sistema de kafala (patrocinio) de Qatar, las modificaciones dejaron intactas las características fundamentalmente explotadoras. Los trabajadores migrantes no podrán cambiar de empleador, incluso si sufren abusos, y seguirán necesitando permiso de su empleador para poder salir del país.

“La negativa de Qatar a aceptar una reforma significativa de su sistema laboral se traducirá en más abuso, más explotación y más sufrimiento para los trabajadores migrantes”, dijo Joe Stork, subdirector para Medio Oriente de Human Rights Watch. “Qatar afirma haber abolido su sistema de kafala, pero lo único que ha hecho ha sido cambiarle el nombre”.

En la 27.º edición de su Informe Mundial, de 687 páginas, Human Rights Watch analiza las prácticas de derechos humanos en más de 90 países. En su ensayo introductorio, el director ejecutivo Kenneth Roth escribe sobre cómo una nueva generación de populistas autoritarios pretende barrer con el concepto de garantías de derechos humanos, y trata a los derechos como un obstáculo a la voluntad de la mayoría. Para quienes se sienten olvidados por la economía global y progresivamente atemorizados por los delitos violentos, las organizaciones de la sociedad civil, los medios de comunicación y el público deberán desempeñar un rol clave en la reivindicación de los valores sobre los cuales se ha construido la democracia basada en el respeto de los derechos.

La Ley No. 21 de 2015, sobre la regulación de la entrada y salida de expatriados y su residencia, entró en vigor en diciembre de 2016. Se refiere a “reclutadores” en lugar de “patrocinadores”, pero se trata, en esencia, del mismo sistema. La nueva ley sigue requiriendo que los trabajadores extranjeros obtengan un “certificado de no objeción" de su empleador actual para pasar legalmente a otro empleador antes de cumplir su contrato. También necesitan el permiso de una “autoridad competente” no especificada, junto con el de los Ministerios de Interior, Trabajo y Asuntos Sociales.

Si el contrato no especifica un período de tiempo concreto, bajo la nueva ley los trabajadores deben esperar cinco años antes de dejar a un empleador. Los trabajadores también deben todavía obtener permisos de salida de sus empleadores para poder salir de Qatar. La nueva ley establece un comité de quejas para los trabajadores en los casos en los que los patrocinadores se nieguen a conceder los visados de salida, pero la restricción arbitraria que atañe al derecho de los trabajadores de abandonar el país sigue vigente. Esto permite a los empleadores impedir arbitrariamente que sus empleados regresen a su país de origen.

La nueva ley laboral excluye explícitamente a los trabajadores domésticos, haciéndolos aún más vulnerables al abuso y a la explotación. Además de los abusos laborales, muchos trabajadores domésticos sufrieron abusos físicos y sexuales. Una ley sobre los trabajadores domésticos continúa en forma de proyecto y no se ha hecho pública.

Las autoridades de Qatar deberían garantizar que los trabajadores migrantes tengan derecho a cambiar de empleador antes de que finalicen sus contratos y abolir el sistema de visados de salida, recomendó Human Rights Watch.