(Túnez) – Ha pasado un año desde que una joven decidió visitar durante una semana a su familia en un campamento para refugiados saharauis en Argelia y, desde entonces, según reportes, no la han dejado regresar a España, aseguró hoy Human Rights Watch.

Maloma Morales 

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La familia de Maloma Morales de Matos (o Maaluma Takya Hamda, según su acta de nacimiento) asegura que ella desea quedarse con ellos en el campamiento. Sin embargo, Morales, una ciudadana española de 23 años de origen saharaui que desde el 12 de diciembre de 2015 permanece en la casa de sus familiares, no ha podido llegar a una zona neutral para manifestar allí libremente su preferencia. El Frente Polisario, que administra los campamentos, ha asegurado reiteradamente que está trabajando para resolver el problema, pero hasta ahora no ha tenido ni la capacidad, ni la voluntad política para garantizar que esta mujer sea libre de elegir si quedarse o irse.

En estos casos, las garantías del Frente Polisario deberían evaluarse a la luz de la incapacidad que ha demostrado para poner fin a situaciones similares que han vivido, por lo menos, otras dos mujeres saharauis con residencia legal en España y cuyas familias en los campamentos de refugiados se han negado, durante casi tres años, a dejarlas salir. Se trata de Darya Embarek Selma, de 27 años, y Nadjiba Mohamed Belkacem, de 25. Cada una confirmó recientemente a Human Rights Watch su deseo de regresar inmediatamente a España.

El Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, cuando visitó los campos de refugiados el 5 de marzo de 2016, abordó directamente los casos de las tres mujeres con el entonces secretario general del Frente Polisario, Mohamed Abdelaziz. Éste falleció en mayo y le sucedió en el cargo Brahim Ghali.

En octubre de 2014, cuando Ghali ocupaba el cargo como embajador del Frente Polisario en Argelia, habló con Human Rights Watch sobre el caso de una mujer confinada por su familia en contra de sus deseos. Ghali expresó que si bien el objetivo es que la mujer pueda tomar  la decisión, la "sociedad patriarcal" saharaui con sus "tradiciones", "cultura" y "lazos familiares complejos", hacen necesario abordar la situación con extremo cuidado.

"Las tradiciones y la cultura merecen respeto", dijo Sarah Leah Whitson, directora para Medio Oriente y África Septentrional de Human Rights Watch, "pero no cuando permiten que una familia retenga a un adulto contra su voluntad. La falta de acción efectiva del Polisario en estos casos pone en tela de juicio su proclamado compromiso con la igualdad de derechos de la mujer".