(New York) – Ataques aéreos estadounidenses alcanzaron un hospital de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Kunduz, Afganistán, en un hecho que suscitó fuertes cuestionamientos acerca de si las fuerzas estadounidenses tomaron precauciones suficientes para identificar el establecimiento y evitar que fuera afectado, señaló Human Rights Watch.

El hospital fue bombardeado varias veces en la madrugada del 3 de octubre de 2015, durante un insistente ataque que presuntamente estuvo destinado a fuerzas insurgentes con presencia en las proximidades. Al menos nueve profesionales médicos perdieron la vida, y otros 37 sufrieron graves heridas. El hospital estaba atendiendo a 105 pacientes en el momento en que se produjo el ataque.

“El bombardeo al hospital representa un suceso absolutamente desconcertante para Kunduz, donde civiles y trabajadores de asistencia ya están expuestos a serios riesgos debido a los combates”, observó Patricia Gossman, investigadora sénior de Human Rights Watch. “Todas las fuerzas están obligadas a hacer todo lo que está a su alcance para evitar causar daños a civiles”.

Personal afgano dentro del hospital de Médicos Sin Fronteras que fue blanco de un ataque aéreo en la ciudad de Kunduz, Afganistán, 03 de octubre 2015.

© 2015 Reuters/Medecins Sans Frontieres/Handout Via Reuters

Miembros de la Policía en Kunduz aseveraron que había combatientes talibanes que disparaban desde el interior del hospital. Si esto resulta cierto, representaría un uso ilegítimo del hospital por las fuerzas talibanes. Sin embargo, considerando la condición protegida del hospital y la gran cantidad de civiles y médicos que estaban allí, es probable que el ataque al establecimiento haya sido igualmente una agresión desproporcionada e ilegítima, cuyo perjuicio para los civiles y la infraestructura civil superó ampliamente cualquier ventaja militar inmediata. Asimismo, el derecho de guerra exige que incluso cuando las fuerzas militares utilicen indebidamente un hospital para posicionar allí a combatientes que no estén heridos o armas, la fuerza atacante debe emitir una advertencia para que cese este uso, conceder un plazo razonable para que concluya y llevar a cabo un ataque solamente cuando tal advertencia fuera ignorada.

La ubicación del centro médico de MSF había sido comunicada a todas las partes, incluidas fuerzas estadounidenses, varios meses antes de que comenzara el combate que se disputa actualmente en Kunduz. Según MSF, el bombardeo continuó durante 30 minutos después de que se informara a militares estadounidenses y afganos en Kabul y Washington sobre la proximidad del hospital con el lugar del primer ataque. Que las fuerzas estadounidenses no hayan detenido un ataque que estaba afectando a un hospital es un fuerte indicio de que es posible que no se hayan atenido al derecho de guerra en la identificación de los riesgos para la población y bienes civiles, y en las armas utilizadas o el curso de la operación militar.

Human Rights Watch instó a que se lleve a cabo una investigación imparcial, exhaustiva y transparente para esclarecer las circunstancias del ataque, y exhortó a EE. UU. a que reconsidere sus procedimientos de definición de objetivos, a fin de asegurar que no se repitan estos incidentes.

El coronel Brian Tribus, portavoz de las fuerzas estadounidenses en Afganistán, declaró que el ataque que se produjo a las 2:15 a.m. estuvo dirigido a “personas que amenazaban a la fuerza”, y que “posiblemente el ataque haya provocado daños colaterales a un centro médico en las cercanías”. Indicó además que el incidente estaba siendo investigado.

El derecho internacional humanitario, o derecho de guerra, se aplica a todas las partes que combaten en Afganistán. El derecho de guerra exige que las partes de un conflicto actúen en todo momento con cautela durante operativos militares para salvaguardar a la población civil, y “tomen todas las precauciones posibles” para evitar o reducir al mínimo la posibilidad de pérdida incidental de vidas de civiles y daños a bienes civiles. Los hospitales gozan de protecciones especiales conforme al derecho de guerra y, por ejemplo, se exige a las partes tomar precauciones adicionales para evitar que queden expuestos al riesgo de ataques.

El hospital de MSF es el único establecimiento de este tipo en el noreste de Afganistán. Desde que comenzaron los combates en Kunduz el 27 de septiembre, el personal había atendido a casi 400 heridos, en su mayoría civiles con impactos de balas.