(Nueva York) – La decisión del gobierno de Obama de juzgar a un presunto miembro de Al Qaeda en la corte federal en vez de una comisión militar en Guantánamo constituye un paso positivo en aras de la justicia. Sulaiman Abu Ghaith, yerno de Osama bin Laden y ex portavoz de Al Qaeda, fue acusado de conspirar para causar la muerte de ciudadanos estadounidenses. El 8 de marzo de 2013, se declaró no culpable en una audiencia ante un Tribunal Federal de Distrito en Manhattan.

“Aún cuando algunas personas sientan instintivamente que los presuntos terroristas deben recibir un trato diferente, ha quedado claro desde hace tiempo que la justicia federal es el ámbito más idóneo e imparcial para juzgarlos”, indicó Laura Pitter, asesora sobre lucha contra el terrorismo de Human Rights Watch. “Las comisiones militares de Guantánamo han demostrado que son  incapaces de impartir justicia en forma genuina”.

Las condenas dictadas en los dos procesos celebrados ante comisiones militares ya han sido anuladas en instancia de apelación. Las normas procesales que se aplican a estos juicios son muy recientes y han sido modificadas en reiteradas oportunidades. A causa de esto, los juicios inician años después de que ocurrieron los hechos. E incluso una vez que comienzan, son frenados por cuestiones procesales que en la justicia federal no serían objetadas. Así mismo, se plantean numerosas cuestiones que podrían dar lugar a una apelación y, como resultado, las decisiones no son fiables en comparación con las determinaciones de la justicia federal, indicó Human Rights Watch.

“La decisión del gobierno de Obama de juzgar a Abu Ghaith ante un tribunal federal muestra que considera insostenible su propio paradigma sobre la existencia de una guerra”, aseveró Pitter. “Guantánamo y las comisiones militares existen por razones políticas, y no porque representen la manera más efectiva de juzgar a personas presuntamente implicadas en actos de terrorismo”.