(Beirut) - Una sentencia de 10 años de prisión por criticar a los reyes de Arabia Saudita y Bahréin y por supuestamente "insultar" al profeta Mahoma en la red social Twitter viola las normas de derechos humanos. La Corte de Primera Instancia de Kuwait condenó a Hamad al-Naqi, de 26 años, bajo estos cargos el 5 de junio de 2012.

Khaled al-Shatti, abogado de Al-Naqi, dijo a Human Rights Watch que el tribunal condenó a Al-Naqi por sus tuits que criticaban a los gobernantes vecinos, en base al artículo 15 de la Ley de Seguridad Nacional, que establece un mínimo de tres años de prisión por "difundir intencionalmente noticias, declaraciones o rumores falsos o maliciosos... que dañan los intereses nacionales del Estado". El tribunal también condenó a Al-Naqi por supuestamente insultar a través de Twitter al profeta Mahoma y a su esposa Aisha en virtud del artículo 111 del Código Penal, que prohíbe burlarse de la religión y conlleva una sentencia máxima de un año.

"Las autoridades kuwaitíes claramente violan las normas internacionales de derechos humanos cuando castigan a Hamad Al-Naqi por criticar a los monarcas vecinos", dijo Joe Stork, subdirector para Medio Oriente de Human Rights Watch. "Esta dura sentencia parece destinada a intimidar a otros kuwaitíes para que no ejerzan su derecho a la libertad de expresión".

Al-Naqi se declaró inocente de todos los cargos, alegando que alguien había tomado control de su cuenta de Twitter y se hizo pasar él. Su abogado dijo a Human Rights Watch que apelará la condena de su cliente. Las autoridades penitenciarias han mantenido a Al-Naqi en confinamiento solitario desde que fue atacado por otro recluso el 19 de abril, diciendo que esta medida era necesaria para su protección.

El 6 de junio de 2012, el Emir Sabah Al-Ahmad Al-Jaber Al-Sabah rechazó la legislación aprobada por el Parlamento de Kuwait, que hubiese modificado el artículo 111 del Código Penal para autorizar la pena de muerte o cadena perpetua para cualquier persona que "se burle de Dios, los profetas y los mensajeros, o del honor de sus mensajeros y sus esposas". Una mayoría de dos tercios de los miembros del Parlamento y ministros del gabinete puede anular el veto del Emir.

Kuwait es un Estado parte del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, y por lo tanto tiene la obligación de proteger los derechos de todos a la libertad de opinión y de expresión. El Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, a cargo de la interpretación definitiva del Pacto, ha afirmado que "todas las figuras públicas, incluyendo las personas que ejercen la máxima autoridad política, como jefes de Estado y de Gobierno, son legítimamente objeto de críticas y oposición política”. Esto hace indispensable en el debate público la "expresión sin inhibiciones acerca de las figuras públicas". También ha afirmado que cualquier "prohibición de actitudes de falta de respeto por la religión u otro sistema de creencias, incluidas las leyes sobre la blasfemia, es incompatible con el Pacto", excepto en circunstancias muy limitadas.