Representantes del Departamento de Estado hablan de la revisión de la política estadounidense con los sobrevivientes de minas terrestres y activistas que asisten a la Décima Reunión Anual sobre el Tratado de Prohibición de Minas en noviembre de 2010 en Ginebra.

© 2010 Mary Wareham/Human Rights Watch

(Washington, DC) - Estados Unidos debe actuar en coherencia con su reciente condena emitida contra Siria por el uso de minas antipersonal y unirse a la prohibición internacional de estas armas, Human Rights Watch señaló hoy. La campaña "Remángate" es un llamado a tomar medidas contra las minas el 4 de abril de 2012 en todo el mundo, en el Día Internacional para la Sensibilización contra las Minas Antipersonal.

La campaña "Remángate" pide a la gente de todo el mundo - incluido al Secretario General de la ONU y a numerosos políticos y celebridades - que se remanguen el pantalón en solidaridad con los sobrevivientes de minas terrestres y en apoyo a un mundo sin estas armas. La Campaña Internacional para la Prohibición de Minas Terrestres (ICBL, por sus siglas en inglés), ganadora del Premio Nobel de la Paz, se ha asociado con la ONU y otros actores en decenas de eventos contra las minas terrestres y en apoyo al Tratado de Prohibición de Minas de 1997.

"Estados Unidos debe reconocer que las minas antipersonal ya no son aceptables, y se deben ver únicamente como reliquias del pasado", dijo Steve Goose, director de la división de Armas de Human Rights Watch. "Es hora de que el presidente Obama tome una decisión sobre la política estadounidense de minas terrestres y esperamos que apoye una prohibición".

Estados Unidos no es parte del Tratado de Prohibición de Minas de 1997, que prohíbe de manera integral las minas antipersonal y exige a los países deshacerse de sus arsenales y asistir a las víctimas. Sin embargo, Estados Unidos ya se sigue la mayor parte de las disposiciones clave del tratado y ha condenado el nuevo uso de minas terrestres por otros. El 14 de marzo, la embajadora de Estados Unidos Susan Rice y el Departamento de Estado describieron como "horribles" los informes sobre el uso de Siria de minas antipersonal en sus fronteras con Líbano y Turquía.

Estados Unidos inició una amplia revisión de la política de minas terrestres a finales de 2009. En el transcurso de la revisión, la administración ha recibido cartas de apoyo a la prohibición de las minas por parte de 68 senadores, 16 galardonados del Premio Nobel, importantes aliados de la OTAN, militares retirados de alto nivel, decenas de líderes de organizaciones no gubernamentales, víctimas estadounidenses de minas terrestres y miembros del público. Al parecer, las discusiones interinstitucionales han concluido y la revisión de la política ha llegado al punto en que es necesario tomar una decisión.

"A estas alturas debería quedar muy claro para el presidente Obama que es posible para Estados Unidos satisfacer sus necesidades de defensa nacional y los compromisos de seguridad sin minas antipersonal", dijo Goose. "Representaría un costo mínimo y grades beneficios si Estados Unidos se adhiere al Tratado de Prohibición de Minas".

Estados Unidos no ha utilizado minas antipersonal desde 1991, en la primera Guerra del Golfo, no las ha exportado desde 1992 y no las ha producido desde 1997. También es el mayor donante para las actividades de desminado y asistencia a las víctimas de todo el mundo. Pero todavía mantiene reservas de millones de minas antipersonal para su uso potencial futuro.

Estados Unidos fue el primer país en pedir la "eventual eliminación" de las minas antipersonal ante la ONU en septiembre de 1994. Bajo el gobierno de Clinton, Estados Unidos participó en el Proceso de Ottawa, que condujo a la creación del Tratado de Prohibición de Minas. Y aunque Estados Unidos no firmó en 1997 planeó adherirse al tratado en 2006. El gobierno de Bush dio marcha atrás en febrero de 2004 y anunció que Estados Unidos nunca se uniría al tratado.

Hasta termine la revisión de la política actual, la política de Bush de 2004 permanecerá vigente, permitiendo que Estados Unidos utilice minas antipersonal de auto-destrucción y auto-desactivación en todo el mundo. De acuerdo con esta política, Estados Unidos ya no usa minas antipersonal que no se autodestruyen - a veces llamadas minas "persistentes" o "tontas"- en ningún lugar del mundo, ni siquiera en Corea. Asimismo, está en proceso de destruir su arsenal de más de un millón de estas minas.

El Tratado de Prohibición de Minas prohíbe todas las minas antipersonal, independientemente de si tienen las características de autodestrucción, ya que son igualmente indiscriminadas. Los 161 países que se han adherido al Tratado de Prohibición de Minas incluyen todos los demás miembros de la OTAN y aliados tales como Afganistán, Irak y Australia. Bajo los términos del tratado, Estados Unidos no debe utilizar minas antipersonal en operaciones militares conjuntas con estos países, que tienen prohibido asistir en el uso de minas y otras realizar acciones prohibidas por el tratado.

Human Rights Watch es miembro fundador de la Campaña Internacional para la Prohibición de Minas Terrestres, que recibió en 1997 el Premio Nobel de la Paz por sus esfuerzos para crear el Tratado de Prohibición de Minas y su contribución a una nueva estrategia diplomática internacional basada en imperativos humanitarios. La campaña fue creada por seis organizaciones no gubernamentales en las oficinas de Human Rights Watch en Nueva York hace 20 años, en octubre de 1992.